27 Mayo, 2017

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Vidal y una estrategia peligrosa: Criminalizar la política y la participación de los jóvenes

Vidal y una estrategia peligrosa: Criminalizar la política y la participación de los jóvenes

Por @zuranog |

Ayer durante la tarde, los gremios docentes realizaron un “bocinazo” en toda la provincia de Buenos Aires para visualizar el problema que atraviesa el sector.

En el caso de Morón, luego de recorrer el centro de la ciudad, la protesta terminó frente a la Base Aérea, donde tiene emplazada su residencia oficial la gobernadora. Desde el grupo Clarín “informaron” el hecho como un “escrache de un gremio docente y militantes K, contra María Eugenia Vidal”, y en el desarrollo de la noticia se refirieron a jóvenes del partido Nuevo Encuentro, incluyendo como documento una captura de pantalla de un tweet que daba cuenta de la manifestación.

Al mismo tiempo, la gobernadora que se encontraba en un estudio de TV (en el programa Intratables, que se emite por América) también cargó contra los manifestantes por el lugar elegido para la protesta: “Hace un rato había un grupo de delegados gremiales protestando en la puerta de mi casa; yo no estaba, estaba trabajando, estaban mis hijos por llegar y además, en la base militar donde vivo, hay una escuela y es la hora en que los chicos salen. ¿Nadie piensa en ellos?”.

¿Qué es lo verdaderamente importante en medio de este conflicto? ¿Qué es lo grave de todo lo que está pasando?

La lucha de los docentes se da en todo el país, y lo que se reclama es la apertura de la paritaria nacional, establecida por ley, aunque el gobierno quiera mostrarlo como un problema político de la provincia.

A los maestros bonaerenses se les ofreció un aumento del 18% en cuatro cuotas que después de seis reuniones solo se trasladó al 19% en tres cuotas. Los docentes rechazaron esa oferta y siguen la medida de fuerza buscando un mejor salario y pidiendo la apertura de la paritaria nacional.

Lo grave es que en medio de todo esto desde el gobierno provincial manden a la policía bonaerense a las escuelas para registrar qué docentes se adhieren al paro, que la gobernadora inste a los dirigentes, militantes gremiales y docentes en general a “que digan de qué partido son”, que intente romper la medida de fuerza ofreciendo un plus salarial a aquellos que no paren, e insista en los descuentos a quienes sí lo hagan (lo que de por sí contradice el derecho constitucional a la huelga).

Y todo tiene lugar en un contexto donde se naturaliza las escuchas telefónicas a los opositores y su utilización mediática; donde un presidente dice que “su lucha” es que los salarios estén muy por debajo de la inflación y le pide a la gobernadora que vaya “hasta el final” contra los maestros; donde se busca judicializar la política y encarcelar a los opositores para que no puedan presentarse a los comicios (por si son elegidos), y donde incluso una vicepresidenta dice que “sería mejor que no haya elecciones de medio término”.

Ustedes no ven la realidad”, le dijeron al Presidente hace poco y por TV. El macrismo ve la realidad pero prefiere mostrarla de otra manera y tiene a los principales medios de comunicación para lograr ese cometido.

Quieren hacer ver que lo que está mal es ir a reclamar a la puerta de la residencia oficial de la gobernación, cuando lo que está mal es que la Gobernadora viva en una base militar, alejada y ajena a las problemáticas de su pueblo; quieren hacer ver que está mal y es condenable que jóvenes militantes de distintos partidos políticos apoyen la lucha docente, cuando eso tendría que ser motivo de orgullo y lo que está mal es pretender que los maestros ganen lo que ganan y trabajen en las condiciones que trabajan; quieren mostrar como una locura que los trabajadores pretendan más del 20% de aumento, pero como algo normal que un intendente se aumente el sueldo un 103% (como es el caso de Ramiro Tagliaferro).

La estrategia del gobierno enviste un peligro que funciona incluso como amenaza. El plan económico está dejando fuera a millones de personas; está transfiriendo recursos a los sectores más concentrados de la economía, mientras destruye el empleo, la industria y la educación. Pero el problema es quienes cortan una calle, o cuántos jóvenes (ojalá sean cada vez más) deciden acompañar un reclamo justo.

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