16 Diciembre, 2017

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El robo más grande de la historia del fútbol

El robo más grande de la historia del fútbol

Por El Rengo Norberto |

En unos días arranca la superliga, el campeonato, el torneo argentino, o como carajo le quieras decir. Pero NO arranca el fútbol, eso sí que no. Porque lo tienen escondido y lejos de la gente.

¿Sabes qué pasa? Mientras vos y yo nos raspábamos las piernas jugando en el asfalto, o buscabamos en el barrio algún baldío para que no nos jodieran tanto los autos; en algún colegio de esos que cada tanto salen en la tele, preparaban a estos tipos para quedarse con el fútbol.

Total ellos qué saben, si nunca hicieron fila en un parate del partido, para tomar agua de la canilla de algún jardín vecino; nunca gritaron “¡Auto!” y lamentaron que les corten su mejor jugada; nunca sintieron esa mezcla de miedo y euforia cuando saltas una pared que es enorme en tu mirada de pibe, para buscar “la bocha que colgaron”; y definitivamente no tienen idea lo que es ir al zapatero salvador para que le mande hilo a un gago, antes de perderlo.

Esos tipos, que no saben nada de todo eso, se quedaron con el fútbol. Y a vos te quieren convencer de que está bien. Que la culpa en realidad la tienen los otros que te dejaban verlo gratis. ¿Me entendés lo que te digo?

Entonces ahora, el que no puede pagar para verlo en la tele tendrá que pagar para ir a un bar, y el que no puede pagar para ir a un bar se joderá y volverá a escuchar las transmisiones de radio, volverá a imaginar las corridas, las patadas, y los goles.

Te dicen que el fútbol es un negocio, que no puede haber política, que solo se trata de dividendos y si rinde está bien pero si no rinde hay que vender los derechos, y no se cuanta pavada de ese calibre.

Foto: Revista Rescatados

Yo te voy a decir una cosa, el fútbol es un negocio, sí. Pero es un negocio que lo hacen unos pocos con la pasión de muchos. Es un negocio que rindió siempre bien, que engordó a dirigentes y a empresarios de los medios, y nunca dejó de dar ganancias.

Y te voy a decir otra cosa: En el fútbol tiene que haber política porque es la expresión cultural más grande de nuestra sociedad, la que disfruta una cantidad enorme de gente, y forma parte de la vida de millones. Entonces ahí tiene que estar la política, como estuvo, para garantizar que lo puedan disfrutar todos, que lo pueda ver cualquier padre con su hijo en las rodillas. Y sobre todo tiene que estar la política para garantizar que no se lo choreen entre un puñado de ricachones.

¿O vos te crees que ahora, con el fútbol privatizado no hay política? ¿Te pensás que la política no tiene nada que ver? Claro que hay política, pero la de ellos, la que tiene como finalidad achicar la mesa, la política de palcos lujosos, la que se inventó para que siempre quedara gente afuera.

Si antes se hizo mal, si no rendía o cualquier saraza, ¡perfecto! Que ahora lo hagan bien, pero que lo podamos ver todos.

A ver si entendés una cosa, con esas excusas se llevan la pelota secuestrada. Porque lo único que les interesa es ganar más  guita, ganar lo máximo que puedan, exprimirla hasta que no quede nada.

Este es el robo más grande de la historia del fútbol, porque acá lo que se están robando acá es el fútbol mismo.

Y ni te cuento que con está tramoya se quedan un montón de ñatos sin laburo, pero te la venden al revés. Llegó el progreso y por eso hay que joderse.

Nosotros soñábamos con hacer los goles que hacía el Bati, con las corridas del Cani y volar como “El Mono”. Y claro, siempre estaba El Diego en todos nuestros relatos. Nosotros esperamos los cumpleaños para ver si llegaban los botines o la camiseta, a la que después la vieja le plancharía el número en la espalda.

Ellos mientras, andá a saber qué hacían. Ya los preparaban para esto, seguro.

En el fútbol no se abandona, se sigue jugando y si te voltean te levantas como en el campito, pero hay que saber dónde están los arcos y quienes son tus compañeros. Acá hay que tener en claro que nos están robando un derecho, que se están choreando algo que es de todos, o incluso, es más nuestro que de ellos.

 

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