16 Diciembre, 2017

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La justicia de hoy y la de ayer | Rodríguez Larreta y el golpe del 30

En la historiografía argentina muchos hechos son modificados y otros ocultos y muchos nombres son “olvidados” para que el abolengo oligárquico y antipopular de sus bisnietos, que aún siguen ejerciendo su poder de clase contra el pueblo argentino, pase un poco más desapercibido.

Por Sergio Zurano | 

 

Los que hoy determinan la política en nuestro país, lo han hecho, con contados intervalos, desde 1810. Siempre han beneficiado sus intereses económicos y de clase. Lo han hecho los Anchorena, los Brown, los Peña, los Bullrich, los Saenz Valiente, los Pinedo, los Rodriguez Larreta etc. .

Nunca les molestaron la corrupción ni los crímenes de ningún gobierno, mientras que este no perjudicara sus oscuros negocios. Por eso no les importó que Menem volara Río Tercero para tapar la venta de armas a Ecuador, ni las valijas de Yoma, ni la Banelco de De La Rua. Nadie fue detenido, ni aún con sentencia. Y en muchos casos los jueces hoy tan veloces, los mismos, no han llegado a un veredicto después de veinte años de juicio. Tiempo que cronológicamente comienza a ser suficiente para que los imputados no reciban pena terrenal alguna en caso de corresponder.

La persecución y escarnio al que se ven sometidos los funcionarios del gobierno anterior (2003-2015) a los que hoy detienen sin estar ni siquiera procesados y sin nada que justifique la privación de la libertad, nada tiene que ver con la corrupción. El macrismo y los medios de comunicación, obedientes a sus dueños y sus auspiciantes, miembros de ese mismo clan que nos gobierna desde siempre, adjudicaron al kirchnerismo todos los males.

Ya nunca tendremos certeza de cuál es la responsabilidad que verdaderamente pudiera corresponder a algunos funcionarios kirchneristas. No la tendremos porque este gobierno destruyó la Justicia poniéndola a disposición de sus intereses partidarios y vaciándola de credibilidad. Claro está que para ello recibió una importante ayuda de Comodoro Py. Las últimas medidas judiciales, por ejemplo, hacen evidente que los jueces antes no encarcelaban funcionarios debiendo hacerlo o ahora lo hacen indebidamente con algunos, mientras lo omiten con otros en iguales circunstancias. Ceden a los requerimientos políticos de la clase dominante y con vergonzosos espectáculos asesinan públicamente, en vivo y en directo a la Justicia.

Basta una pequeña “anécdota” de nuestra historia para que quede claro quienes nos gobiernan hoy y en que “justicia” se amparan.

El 6 de Septiembre de 1930 el Gral. José Feliz Uriburo -miembro de una familia perteneciente a la oligarquía tucumana- se hace del gobierno a través del primer golpe de estado cívico militar. Encarcela al Presidente Hipólito Yrigoyen y disuelve el Congreso de la Nación. Conocedor de las carácteísticas oligárquicas y facciosas del Poder Judicial, a este no lo disuelve. El general golpista remite a José Figueroa Alcorta, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una nota informándole que el presidente Yrigoyen, que hacía dos años fuera electo por amplia mayoría de sufragios, había cesado en su cargo y él había asumido la Presidencia de la Nación en su lugar.

Los miembros de la Corte ante la notificación oficial y viendo que todos los poderes de la constitución habían sido depuestos salvo ellos, decidieron salvar la ropa, acompañar, sumarse y avalar el golpe antipopular y fascista. Cuatro días después del alsamiento dictaron una vergonzosa resolución conocida como “acordada del treinta” en la que avalan al gobierno militar fundados en la “doctrina de facto” que daría un disfraz de legalidad también a los golpes que luego se sucedieron en nuestro país. Así decidieron actuar los señores jueces de nuestra corte suprema José Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, Ricardo Guido Lavalle, y Antonio Sagarna. Ellos podían haber desconocido al gobierno de Uriburo respetando la Constitución Nacional aunque los desalojaran por la fuerza o los encerraran en Martín García como a Yrigoyen. También podrían simplemente haber renunciado a sus cargos. Pero optaron por la complicidad.

Otro nombre importante de la aristocrática justicia se suma a los cuatro jueces mencionados. Es que los cortesanos necesitaban la firma del Procurador General de la Naciónen en la célebre acordada del 30. Él Procurador podía impugnar la bochornosa posición sustentada. Ese cargo, que hoy detenta la Dra. Alejandra Gils Carbó, era en 1930 desempeñado por el Dr. Horacio Rodriguez Larreta y su firma está estampada en la acordada que vistió de “legalidad” los capítulos más atroces de nuestra historia.

La Corte Suprema en 1930. El último a la derecha es Horacio Rodriguez Larreta

En la historiografía argentina muchos hechos son modificados y otros ocultos y muchos nombres son “olvidados” para que el abolengo oligárquico y antipopular de sus bisnietos, que aún siguen ejerciendo su poder de clase contra el pueblo argentino, pase un poco más desapercibido.

Así actuaron siempre los que siempre están. Aquellos cuyos nombres la historia y/o la nomenclatura de calles nos muestran reiteradamente. Así actuaron los máximos exponentes de la Justicia Argentina ante ese golpe cívico militar que persiguió, encarceló y mató opositores.

Hoy estamos en las manos de ese mismo poder. Estamos en las manos de esa misma justicia.

Confío en que al igual que sucedió después de la década infame, el verdadero pueblo sabrá reencontrar el camino de ese sueño eterno que es la revolución.

 

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