24 octubre, 2020

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Seis meses sin justicia

Seis meses sin justicia

Por @zuranog |

Se cumplen seis meses de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el joven artesano que protestaba junto a la comunidad mapuche y cuya muerte se inscribe en el marco de un operativo de represión ordenado por el gobierno nacional y ejecutado por Gendarmería.

Las pericias realizadas sobre su cuerpo arrojaron algunas certezas. Santiago murió por “asfixia por sumersión coadyuvada por hipotermia”.

Pero en este caso como en otros de la historia de nuestro país, son las preguntas las que dicen mucho más que las respuestas.

¿Por qué Gendarmería ingresó al predio de la comunidad mapuche  y persiguió a Santiago? ¿Por qué no se conformaron con haber desalojado la ruta? ¿Qué objetivo perseguía el gobierno y los medios aliados cuando se dedicaron a “ensuciar” a la familia de la víctima y al propio Santiago? ¿Las versiones insólitas con tufo a operaciones de inteligencia buscaban desviar la atención y nada más? ¿Cómo se explican los celulares sin peritar, la demora en la requisa de los móviles, los testigos ignorados o esposados e intimidados?

Cada día que pasa nos aleja más de una posible respuesta a todas esas preguntas pero al mismo tiempo nos va confirmando la única certeza que puede haber sobre la muerte de Santiago. El Estado es responsable de esa muerte.

Como no pasaba hacía mucho tiempo en nuestro país, las fuerzas de seguridad tienen vía libre para jugar su juego favorito y como dijo públicamente la ministra de seguridad Patricia Bullrich, tendrán el privilegio de la duda ante cualquier situación de abuso de la fuerza.

Todos vimos las imágenes de la represión feroz que llevó adelante el gobierno durante el tratamiento de la reforma previsional. Algunos cuando veíamos (desde el mismo lugar de los hechos) esa represión, no podíamos evitar pensar: “si actúan así delante de las cámaras y con una multitud, ¿cómo actuaran con un pibe solo, cerca de un lago y sin nadie que mire?”.

No se debe olvidar a Santiago como no se debe olvidar a Rafa Nahuel, asesinado por la espalda, ni a Luciano Arruga (ayer se cumplieron 9 años de su desaparición), un pibe asesinado por ser pobre y negarse a robar para la policía; como no debemos olvida a Maxi y Darío ni a Julio López.

Pero los que usaban algunos de estos nombres para empañar la búsqueda de la verdad sobre el caso Maldonado ya se olvidaron de todos ellos, porque en realidad nunca les interesó ninguno.

Santiago fue muerto por protestar, lo asesinaron por solidario y lo quieren desaparecer de nuestra memoria porque nada les molesta más que un pueblo que recuerda y que no abandona la búsqueda de la verdad.

Queremos saber qué pasó con Santiago en cada segundo del día de su muerte, queremos que los culpables rindan cuentas ante la justicia y que los que ocultaron la verdad asuman esa responsabilidad.

Queremos que nunca más en Argentina puedan matar a alguien por protestar.

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