19 mayo, 2019

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Las incoherencias de Alconada Mon en su defensa de Stornelli

Las incoherencias de Alconada Mon en su defensa de Stornelli

Por @BlasBigatti |

Hugo Alconada Mon ya había entregado su trayectoria dejando en claro que operaba para Cambiemos en 2018, cuando recibió la orden de escribir, en menos de un mes, un libro sobre aportes de campaña que no tenía otro objetivo que licuar el peso de las denuncias contra Vidal, asegurando que otras campañas del peronismo habían sido igual de corruptas. Pero a diferencia de la investigación por aportantes truchos de Juan Amorín, tanto el libro como las notas periodísticas de Alconada Mon esquivaban las pruebas.

En una entrevista a Any Ventura para publicitar aquel libro, el periodista de La Nación aseguró que su referente periodístico de juventud era Horacio Verbitsky, y que consumía con fruición sus investigaciones. Hoy, mientras Verbitsky comparte set de Youtube con el joven Amorín, a él le es encargada la tarea de salir a deslegitimar las pruebas contundentes que ofrece uno u otro. Ocurrió con la denuncia por aportantes truchos, y vuelve a ocurrir ante la denuncia por extorsión a Marcelo D’Alessio, que salpica nada menos que al fiscal de la causa Cuadernos, Carlos Stornelli.

Es así como en su nota del pasado jueves para La Nación, Alconada Mon se propone desnudar las incoherencias de D’Alessio, encarando en realidad, una solapada defensa del fiscal. Esto no significa que D’Alessio sea quien dice ser, ni que Stornelli haya sido un partícipe consciente de la extorsión. Pero una cosa es apuntar a Stornelli con múltiples pruebas (audios, fotografìas y mensajes de WhatsApp), y otra salir en su defensa sin otra evidencia que los testimonios de los mismos involucrados.

Escribe Alconada Mon: “D’Alessio le comunicó [a Etchebest] que su nombre figuraba en el expediente que instruyen Stornelli… Pero eso es falso. Etchebest no aparece por su nombre, ni por su empresa, ni por vía alusiva.”

Alconada Mon comienza haciendo propias las palabras de Stornelli, pero no aclara lo que su venerado Verbitsky se esfuerza por recordar: “[Bonadío y Stornelli] no cumplen con la obligación legal de registrar audiomagnéticamente las declaraciones de los arrepentidos.” Esto significa que tanto juez como fiscal se manejan con discrecionalidad a la hora de determinar quién queda y quién no en la causa Cuadernos. Que Stornelli asegure, luego de una denuncia en su contra, que Etchebest no figura en la causa, no significa que no haya sido removido a posteriori del escándalo. Después de todo, la extorsión ofrecía justamente esa posibilidad.

Un punto particularmente interesante en la enumeración de Alconada Mon es el siguiente:

“En sus diálogos con Pedro Etchebest, el abogado Marcelo D’Alessio también afirmó que el notario que certificó las copias de los cuadernos del chofer Oscar Centeno antes de que el periodista de La Nación Diego Cabot se los devolviera a Jorge Bacigalupo fue un escribano que designó su tío, a quien identificó como el actual escribano general de la Nación. Eso también es falso.”

La desconcertante ambigüedad semántica nos impide saber si lo falso es que el escribano general de la Nación sea tío de D’Alessio, o que haya designado a quien certificó las copias. En cualquier caso, a Alconada Mon le basta con asegurar falsedad sin explicar por qué, o según quién. Qué hablar de ofrecer pruebas que sostengan sus dichos.

El resto de sus apuntes se sostienen sobre declaraciones de terceros involucrados por D’Alessio (algunos más, otros menos). Los testimonios, por lo tanto, pueden ser valiosos, pero insuficientes. Así Alconada Mon niega que D’Alessio se haya reunido con Stornelli y el fiscal Carlos Rívolo en base a la palabra de este último. Del mismo modo, el periodista confirma que D’Alessio no trabaja para Patricia Bullrich en la defensa de Fariña, porque así lo aseguran la ministra y el propio Fariña. Héctor Colella, heredero de Yabrán, le mandó a decir que no tenía ninguna casa en Pinamar, como se desprende de los audios de D’Alessio. Alconada Mon lo certifica sin más.

Algo más verosímil, pero no por eso suficiente, es el hecho de que D’Alessio no habría sido echado de Enarsa por expresar sugerencias acerca del paquete accionario del ministro de Energía. Pero la evidencia, una vez más, es la palabra del ministro Aranguren.

Una voz un tanto más autorizada es la de la embajada de los Estados Unidos. Según esta, D’Alessio no trabajó para la DEA, como él mismo asegura en las grabaciones. En este caso, el propio Alconada Mon intuye que la declaración de la embajada no es prueba suficiente de que la credencial encontrada en la casa de D’Alessio sea falsa, y nos recuerda que “los investigadores judiciales buscan determinar su autenticidad”.

Tal como ocurriera con las intervenciones periodísticas de Alconada Mon cuando estalló el escándalo por los aportantes truchos de Vidal, el periodista vuelve a relativizar pruebas contundentes sin aportar evidencia del mismo tenor. Solo para el final de su nota deja la mención a una causa por extorsión similar en la que habría participado D’Alessio en 2016. No se explica por qué, aún después de esta causa, D’Alessio continuaba siendo un niño mimado de los medios del estáblishment, escribiendo columnas en Clarín y apareciendo en programas de TV oficialistas. Tampoco se explica por qué, aún después de esta causa, Stornelli seguía en contacto con D’Alessio, y hasta viajaba con él en su camioneta. De esto último no hay testimonios de terceros ni lucubraciones conspirativas: hay videos y fotografías.

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