15 septiembre, 2019

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Damián “Árabe” Ramil | “Tenemos que hacer de este un lugar mejor”

Damián “Árabe” Ramil  | “Tenemos que hacer de este un lugar mejor”

El líder de Naranjos, mítica banda del oeste, llega con su impronta rockera y reflexiva, dispuesto a charlar con el equipo de El Cactus. La música, el barrio, la literatura, los medios de comunicación, las políticas culturales en Morón y el modelo económico impuesto por el poder real, mediante el gobierno de Cambiemos.

Por @zuranog y @_francoNB |

El Árabe no le escapa a ninguna pregunta. Es un artista comprometido con su tiempo, que entiende la necesidad de que el arte esté al servicio de la sociedad, embelleciendo el mundo pero también exhibiendo el horror que habita en él.

Arranca la charla y todo gira en torno al sexto disco de la banda, el quinto de estudio: El Misterio y La Fe.

¿Cómo los encuentra este sexto disco? ¿En qué momento de Naranjos llega?

Nos pone en un lugar de seguir aprendiendo, porque es el primer disco que nosotros trabajamos con un productor musical. Nos produjo Geri  y también laburamos con Martín Pomares. Siempre fuimos progresando, el primer disco, (NdR:  Morirai, 2003) lo grabamos en nuestra sala de ensayo con Aníbal, que todavía continúa trabajando nosotros. El tercero lo grabamos en el Abasto con Álvaro Villagra, el cuarto también, el quinto lo grabamos en el teatro de Morón pero con una estructura de estudio y este logramos hacerlo en Romaphonic y te digo que nos encuentra en un estado de aprendizaje porque la banda sigue creciendo, más allá de los veinte años sigue aprendiendo y, para nosotros, logramos un disco que nos pone muy contentos más allá de lo repetido del armado de la frase. Entregarle tus canciones a un productor musical y que este productor te enseñe cosas es maravilloso.

Nosotros le dimos un rompecabezas de las canciones y salió un disco rockero con esencia de Naranjos pero también con algunos temas que son lo que la gente diría muy radiales.  Naranjos es una banda de difícil digestión, desde el primer disco o te gusta o te parece “raro”. Con este disco lo que logramos es que las canciones no sean tan ásperas y conservar una identidad, Naranjos es una banda oscura, existencial.

El nombre El Misterio y La Fe ¿Supone una especie de tensión entre los dos conceptos o conviven naturalmente?

Mirá para mí El Misterio y La Fe resume la vida misma, es el misterio mismo de la existencia. Algunos van hacia el cuento de Dios, otros se refugian en otros relatos, los científicos están buscando la verdad. Pero es un misterio nuestro sentido acá y la fe, al menos en mí, es lo que nos permite seguir. Sin fe, sin esperanza, el misterio se convierte en desazón. Entonces el misterio de existir y la fe de continuar.

Sin la fe el misterio sería insostenible. Yo al menos soy una persona ensombrecida, es mi naturaleza y lo que me permite seguir adelante es la fe, es la esperanza, es tratar de que todo esto resulte una linda historia. Cada uno está atravesando el  laberinto de su propio misterio y lo que lo lleva a continuar es la fe. Hay un tango que se llama trenzas, que dice “me encontré tu corazón en una esquina” y tiene que ver con eso.

Yo soy de Morón sur, de Barrio 20 de junio, frente a Patagones y antes de Texalar, pasando La Base.  Es un barrio como cualquier otro del conurbano,  de casas bajas y clase media baja. Y nosotros transitamos esas esquinas y en vez de corazones nos encontramos con potreros que era una forma también de conjugar el verbo del amor en carácter lúdico.

En todo el disco y en toda la obra de Naranjos está muy presente el tiempo, lo temporal.

Nosotros somos fugaces, qué somos nosotros. Somos un capítulo más en el universo, somos tiempo, un tiempo inevitable, un tiempo que pasa  y no se puede detener. “En este viaje sos un tibio resplandor”, entonces el viaje es tan fugaz, es tan veloz, pasa tan rápido. Yo veo el transcurrir de la vida con mis hijos y me atormenta eso, el no poder retenerlo. Se nos va como arena entre los dedos y entonces me parece que lo mejor es dejar huellas y hacer un disco es dejar una huella es plasmar la obra.

Naranjos es una banda comprometida con su tiempo, ¿Cuál es el diagnostico que haces del tiempo en que les toca hacer este disco?

Vimos por televisión cómo una persona baja de un auto y quema a otra persona que estaba viviendo abajo de un puente. Si eso no es el símbolo de la miserabilidad, del fracaso de una organización, del fracaso de una sociedad… Más allá de que uno pueda entrar en el instinto monstruoso del hijo de puta.

Nosotros tenemos que revertir eso, en el paso de nuestro tiempo tenemos que hacer de este un lugar mejor. Lo podés hacer a través de una poesía, de una gestión,  a través de un compromiso social, a través de una canción. Pero lo importante es que vos, cuando pases, dejes una huella.

En cuanto a tu rol en los medios, ¿Cómo lo vivís y cómo lo conjugas con el rock?

Disfruto de mi trabajo. Yo salí del teatro y la vida me convirtió. Estas esquinas que uno va cruzando inesperadamente. Tengo personajes para la AM y la FM, no los mezcló y lo disfruto porque en la AM también puedo hacer una bajada política que quizás en la FM no lo encuentro por el estilo de la radio. Después de 20 años de radio te digo que estoy en un momento feliz, en lo personal, pero no puedo olvidarme de que los medios de comunicación están pasando un momento tremendo, hay una situación muy fea, muchos despidos, mucha gente sin trabajo, los medios ahorcados por pautas publicitarias.

Hay mafias que se han apoderado de los medios de comunicación y están al servicio del poder real.

Los medios de comunicación sirven como un torniquete que te saca el oxígeno de la reflexión cuando no se ejercen con libertad, cuando se ejercen desde la totalidad de tomar todas las pantallas para ahogarte, para oprimirte, para no darte la capacidad de reflexión.

Vos sos de Morón ¿Cómo ves tu barrio, tu gente?

Atormentada, desesperada, acorralada, así la veo. Yo voy a mi barrio y veo a la gente, casi a los fundadores de mi barrio. El otro día entré a la casa de una vecina y largaba vapor por la boca del frío que hacía porque no podía prender la estufa porque estos hijo de mil puta dolarizaron las tarifas y dejaron volar al dólar para que se remonte bien alto.

Están destruyendo una clase social, y esa señora con 80 años larga vapor por la boca porque no puede prender la estufa, esa persona está siendo atormentada por el poder que le dice por televisión que ese sacrificio es necesario para que sus nietos estén mejor. Así de hijos de putas son.

 

Volviendo al rock pero sin irnos del barrio. Viviste un proceso de mucha gestión cultural en Morón con políticas públicas que hoy se abandonaron. ¿Cómo recordás esos años?

Fue un maravilloso proceso de expresión artística que vivió el oeste, como nunca lo había visto a través de una gestión de gobierno que propuso La Minga, que empezó como una comunión, como un lugar para reunirnos en un predio al aire libre y se fue agrandando y la última vez que tocamos nosotros tocamos para 40.000 personas, estaba León Gieco y fue maravilloso.

Yo vi cómo fue creciendo toda esta movida, pasaron todos los artistas del oeste. La gente iba con sus pequeños emprendimientos a tratar también de ofrecerlos y venderlos, de eso no quedó nada, no hay más nada. Tengo entendido que hay actividades teatrales y son gratuitas pero no son promocionadas, es un lástima, sería bueno que los nenes, los jubilados, la sociedad de menos recursos pueda tener acceso a la cultura. Decime dónde hay una puta promoción de una actividad artística.

¿Qué pensás del rock del oeste, las nuevas generaciones?

Para mi hay un montón de nuevas generaciones que vienen con un discurso nuevo, lleno de verdades, de realidades.  No sólo en el rock,  hay que juntarse con los pibitos que rapean en las plazas, gente de 12, 13, 14 años que tienen un montón de cosas para decir; con artistas plásticos; con gente que hace treato; con gente que todavía continúa en el arte del tango.

No me gusta ese discurso de que el rock está muerto, eso de andar velando movimientos y cerrando cajones.

Escuchando Naranjos, parece que la literatura es central en toda la obra de la banda. ¿Lo pensás así?

Para Naranjos la literatura es muy importante.  La literatura a mí me salvó, porque lo que te permite es ampliar el horizonte, a mí los libros me han ampliado el Horizonte.  Orozco, Pessoa, Borges: “Delia, usted cruzó una de esas calles del once y me dijo adiós con la mano. Quién iba a decir esa calle iba a ser el Aqueronte”, entonces decís “uh que es el Aqueronte” y buscas y ves que es el río que sólo se cruza una vez. Eso es la literatura, sumergirte en un mundo maravilloso.

Yo encontré en Naranjos el resumen para escribir en forma de poéticas canciones lo que me pasaba y poder plasmarlas en el escenario como pequeñas escenas. Cada canción es un pequeño relato y un cuento. “Viene hasta mí el cadáver del niño que fui.  Abre sus ojos de abismo y pregunta ´qué hiciste de mí´” yo te lo pregunto a vos, qué hiciste, o qué estás haciendo. A lo mejor el camino no consiste en buscar la mejor respuesta sino en mejorar la calidad de la pregunta.

 

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