18 noviembre, 2019

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Ciclo de Cine Estructural | Un búnker cinéfilo en el oeste

Ciclo de Cine Estructural | Un búnker cinéfilo en el oeste

Por Martina Herreros | 

Tal como si hubiese salido de un guión de David Lynch, el espacio cultural Laberinto, a través de sus colores taciturnos y sus exactas formas geométricas, se presenta en Morón como un refugio enigmático y atrapante para los cinéfilos más empedernidos y también, por qué no, para los curiosos que buscan un lugar novedoso para conocer un fin de semana.

Y es que desde hace casi ya un año funciona en sus salas el Ciclo Estructural de Cine, una serie de encuentros dedicados a rememorar y analizar films de culto internacionales y autóctonos, y a buscar a su vez transformarse en un punto de referencia del séptimo arte en zona oeste.

Jordi es músico, es el encargado de narrar los pasos colectivos de este camino autogestivo y es uno de los vértices de la tríada que le dio origen a la iniciativa; sus dos otras puntas están representadas por Abril en diseño y arte, y Shirdi en análisis cinematográfico. Los tres, sintonizados y enfocados, son los autores del proyecto.

En diálogo con El Cactus, relata que este propósito surgió en principio en un ámbito de amistad y discusión con los organizadores de Laberinto. En el marco de estas charlas, asomó el tema de la falta de propuestas vinculadas al cine en Morón y que eso los llevó a plantearse emprender esta idea. “Uno que es fanático del cine y apasionado de ver un montón de cosas que no ves en las grandes salas, tiene que ir siempre a Capital. Ese es el mayor problema que tenemos por lo menos acá en el oeste: hay cosas, pero esporádicas. Entonces nos pareció más que correcto generar un espacio, al que, primero que nada, nosotros queramos asistir, que siempre quisimos que esté acá en el oeste”, explica Jordi.

Proyectaron films griegos, franceses, iraníes, españoles y argentinos, o sea que no se quedan con las películas de culto yanquis que son las más resonantes. ¿Cuál sería entonces su propuesta fílmica?

Bueno nace un poco también del nombre: Ciclo de Cine Estructural es un nombre artístico en realidad, pero la palabra estructural hace alusión a, valga la redundancia, una estructura dentro del cine, que la que nosotros consideramos es muy subjetiva, y que está formada por todas estas películas que fuimos dando y que vamos a seguir dando porque si nosotros nos quedáramos sólo en las películas de culto de Estados Unidos, al fin y al cabo no estaríamos ofreciendo algo que no podés tener en tu casa…

Claro, sino me quedo a verla en Netflix…

Tal cual, hay cosas que por más que las bajes de donde sea, las seguís viendo en tu casa; hay cosas que está bueno hacer el ejercicio de ir… Nosotros queremos generar un espacio de reflexión acá: se charla antes, se charla después, se resuelven dudas, se debate, entonces está bueno “arriesgarse” y traer títulos que no son por ahí tan conocidos dentro de lo que es por ahí el mundo del cine más mainstream; incluso en el de culto hay cosas, hay pequeñas perlas que queremos instalar. Fuimos de a poco igual, arrancamos con Lynch, con Cronenberg, de hecho el segundo ciclo fue medio Telefé, porque fue “La red”, de Sandra Bullock, como que queríamos sondear un poco a la gente a ver qué quería hacer, y se terminó logrando eso, que la gente, no importa qué estemos dando, venga, porque ya, de alguna forma, confiaron en el criterio o les interesó la propuesta. La onda es que vengan a conocer películas, no a ver sólo lo que les gusta.

¿Y qué lugar intentan ocupar en el escenario local? Más que nada a largo plazo.

Es por pasos, primero queríamos generar un espacio, generar un nombre, una confianza en la gente también, que tengan ganas de venir no solamente las películas, sino también a compartir espacio… Hay mucha gente que viene y por ahí no entra a las salas. Hoy en día el ciclo pertenece al lugar, al espacio Laberinto, pero es algo que puede ser itinerante tranquilamente, se puede llevar a cualquier lugar del oeste. Un poco la idea es esa: lograr, con la audiencia que tenga el ciclo, compartirla con otros espacios, hacer distintos eventos en distintos lugares, por lo pronto en el oeste que es el lugar al que nosotros pertenecemos y en el que más carencia cinematográfica vemos. Una vez que esté bien situado, que pise bien el ciclo, queremos empezar a dar producciones más independientes, argentinas obviamente ya dimos pero del mainstream. Estaría buenísimo generar acá espacio de cortos, de largometrajes de gente que pueda venir acá a mostrar su trabajo y que no entran en ningún lado, hay un montón de trabajos cinematográficos que no llegan a ningún lado, no tienen difusión y tienen una vida muy corta, entonces acá también, en un futuro, estaría buenísimo darle ese soporte al cine independiente.

¿Qué participación observan del público?

La verdad es que hay que hacer una mención especial a las redes porque esto si no fuera por estas no existe. Hoy en día, la única forma que teníamos de que venga gente desconocida acá era por redes. Los primeros ciclos, obviamente era la novedad, muchos amigos, mucha familia, muchos conocidos, pero más o menos al tercero o al cuarto, ya vamos doce, estamos por cumplir un año en octubre, empezó a reservar gente que no conocíamos, se empezó a generar de a poquito, y más o menos a la mitad de la vida útil del ciclo, se empezaron a llenar las salas todos los ciclos, y la mayoría de la gente era desconocida. La verdad es que fue una sorpresa bastante grande, porque era gente que repetía y recomendaba a otra gente. Se armó algo muy loco y con muy poco, porque es una cuenta de Instagram. Y nos encargamos de hacer todo bastante artesanal también, los primeros ciclos eran proyecciones, pero después empezó a ser un ciclo de cine, algo seguro. Empezamos a hacer stickers, con cada entrada hay un programa del día, hay música en vinilo afuera, hubo bandas, poesía, literatura… Se busca también congeniar con otras artes y que sea algo un poco más grande, que el público no sólo venga a ver la película y se vaya… Hemos hecho comidas temáticas… Pequeños condimentos que hacen la gente que no nos conoce siga viniendo.

Las redes funcionan entonces como una vidriera para ustedes…

Si bien hay mucho laburo de fondo, las redes son el espejo, la forma que tenés de contar lo que hacés, cuando es todo así, cuando es todo autogestivo, cuando es todo a pulmón, cuando no tenés una estructura de fondo ni dinero.


El ciclo funciona como un recorrido vital para los interesados en conocer más de cine a un precio casi inexistente ($50 vale cada entrada) y también, en palabras de Jordi, como un “espacio de resistencia”, donde poder disfrutar de un poco de arte, y tal vez, de alguna cerveza con amigos. Su próxima fecha es mañana y para obtener más información (incluso su ubicación), hay que comunicarse por mensaje privado con la cuenta de Instagram del Ciclo de Cine Estructural.

https://www.instagram.com/ciclodecineestructural/

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