20 octubre, 2019

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El neoliberalismo, sin máscaras

El neoliberalismo, sin máscaras

Por Martina Herreros |

El Centro de Lectura y Escritura de la Universidad Nacional de La Matanza brindará un taller de  abordajes críticos sobre la subjetividad neoliberal para su comunidad académica. La Dra. Cecilia Díaz, quien estará a cargo de este espacio, nos dio una magistral lección acerca de varias perspectivas del neoliberalismo, sus mecanismos y qué temáticas podremos encontrar en el taller.

Un aula blanca e impoluta es donde tengo la oportunidad de dialogar con la Dra. Cecilia Díaz, quien, vestida de un rojo intenso, adelanta de alguna manera con su presencia,  que vendrá a desenmascarar los entramados más complejos y velados del neoliberalismo, el modelo que se infiltra en casi (en el mejor de los casos) todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

¿Cómo surgió la necesidad de realizar este taller?

Desde el año 2017 vengo trabajando sobre la cuestión de la subjetividad neoliberal y a partir de allí me fui encontrando con distintos autores, con distintas perspectivas que fui compartiendo con mis compañeras de cátedra (que a su vez son jefas de la materia y directoras del CLyE) y a partir de allí surgió esta cuestión de decir: ‘¿y si hacemos un taller de lectura de estos textos que nos permiten ver el tema desde distintos puntos de vista?’ Entonces a partir de ahí pasamos a la idea de un taller de lectura sobre libros completos, sobre obras completas”.

¿Y por qué un taller de neoliberalismo y no keynesianismo?

La elección tiene que ver porque es un tópico recurrente en las Ciencias Sociales del último tiempo y porque me parece que son fuerzas transnacionales que nos llevan a distintos escenarios complejos. Es la necesidad de pensar un poco cómo los dispositivos que utilizamos para la vida cotidiana, y determinados discursos que son dominantes son parte del sistema neoliberal en tanto formación también de sujetos. Tratamos de elegir textos que lo aborden desde distintas Ciencias Sociales, por ejemplo, Psicoanálisis, Ciencia Política, Filosofía y Economía.

Cuando uno entra en esta temática de la subjetividad neoliberal, empieza a observar que hay un montón de cosas que están en dispositivos que, desde el mayor bien social que pueden perseguir, hay determinados funcionamientos que responden a esa subjetividad.

Incluso en gobiernos que…

Son de tinte anti-neoliberal, sí. Te doy un ejemplo muy concreto que es parte de lo que toma Verónica Gago (una de las autoras argentinas abordadas en el taller): muchos de los planes sociales se cobran por tarjetas bancarizadas. Eso por un lado vino a reducir un problema que era el clientelismo político, la arbitrariedad en algunas distribuciones y le da cierto poder al beneficiario de ser dueño de sus propios fondos. Ahora bien, ese sistema en el que vos lograste meter un montón de gente dentro del sistema bancario, hoy son sujetos de crédito de incluso del mismo sistema del Estado. Entonces vos ahora tenés gente que tiene el beneficio el derecho de una asignación universal, una jubilación, pero al estar dentro del sistema bancario habría que ver cuánto de eso comprende, cuánto interpreta que ese beneficio es parte de una política pública de redistribución o si no es una política individual. Y entonces, hoy en día lo que ahora hicimos es darle nuevos clientes al sistema bancario privado.

En las sociedades disciplinarias, vos no podés vivir sin DNI. Hoy no podés vivir sin tarjeta de crédito, porque hay un montón de servicios a los que no podés acceder. Entonces estamos en un mundo de digitalización y de capitales financieros no tangibles que se mueven a otra velocidad… Eso tiene que ver con lo macro, ahora, lo que tratamos de ver en el taller son los aspectos subjetivos, es decir, cómo esa maquinaria de la producción, de alguna manera termina impactando en lo social en la medida que establece nuevos valores, nuevas formas de relación… Wendy Brown (otra de las autoras del curso), directamente remite eso, que el neoliberalismo, en su revolución subjetiva más importante, intenta lograr que esos valores lleguen a todos los ámbitos de la vida cotidiana, por ejemplo, que uno mida si le conviene o no tal pareja, a través de las apps de citas. Ahí se establece un algoritmo que tiene que ver no con conocer al otro en términos del amor, de entender que hay una otredad sino en la medida de ‘Bueno tiene los mismos gustos que yo, menos conflicto’. Funciona un poco eso, la noción de cálculo”.

¿Encontrás resistencias en estudiantes y colegas al momento de plantear ciertos temas?

Si, es difícil, pero es la función de la Universidad. Como intelectual, uno tiene que tratar de hacer un esfuerzo por incluso romper sus propias creencias. A mí lo que me interesa es tratar de ejercitar la función intelectual de los estudiantes. Entonces, trato de encontrar textos que remitan a algunas cuestiones cotidianas como las relaciones amorosas o la noción de lo público y lo privado en las redes sociales. Creo que eso nos obliga a ver que lo que hablamos en la universidad no está tan alejado de la realidad. Desdelos ejemplos concretos es donde se intenta pensar las prácticas, para evitar la resistencia a la abstracción nata de las ciencias.

Pensarse como sujeto político, eso en general genera mucha resistencia, que es pensarse en términos colectivos, pensar en qué medida los factores históricos, políticos y sociales nos condicionan nuestros modos de elección, aunque no nos demos cuenta”.

La idea del taller es poder ver algunas herramientas teóricas y también pensar que no toda la culpa es nuestra, o esta noción de sentirse fracasado, bueno no, en realidad hay todo un sistema que funciona para eso

Ante el contundente apoyo de periodistas e intelectuales, como Vargas Llosa a este tipo de modelo, ¿cómo se plantea algo opuesto?

Plantearlo en términos de medios es muy difícil por la estructura que tienen. Yo creo que hay distintas estrategias, en términos más militantes me parece que la lógica es tratar de encontrar cuáles son sus mensajes, sus lógicas y darlos vuelta, es decir, utilizar sus mismas herramientas pero para otro mensaje. Eso en algún punto funciona. Pero sobre todo del punto de vista de los intelectuales, de los docentes, es tratar de observar cuáles son las complejidades de ese pensamiento e incluso sus contradicciones, porque hay muchos elementos del neoliberalismo que terminan, en su voracidad, yendo en contra del capitalismo, o sea, destruyendo los mismos cimientos del capital. Por ejemplo, lo que pasa en Argentina: tanto sistema de ajuste lo que hace es que no se pueda consumir, que es un valor del capitalismo, porque consumir está ligado a la libertad, y la libertad está unido al liberalismo. Entonces, vos fíjate cómo algo tan sencillo, como que nuestros niveles de salario se han reducido tanto, que se ve limitada nuestra capacidad de compra, por ende, nuestros márgenes de libertad. Se termina poniendo en discusión el mismo sistema, porque uno dice: ‘¿Para qué trabajo si soy igual de pobre?’ O lo pensamos en términos de los estudiantes: ‘¿Para qué sostener fotocopias, viajes? Si después no tengo trabajo’.

El neoliberalismo te exige que te acoples a un estado de incertidumbre casi permanente. Y esto no es sólo a nivel individual sino también a nivel instituciones

Entonces, ¿cuál es el margen de libertad para decidir? Es muy complejo. Esa es la sensación de ahogo, o de angustia que después se vuelve como una especie de enfermedad social. Uno de los autores que tratamos se llama Byung – Chul Han y remite a estas cuestiones, o sea cómo, desde las decisiones políticas, se terminan limitando ciertas cuestiones psicológicas, entonces perdemos la noción del Yo y buscamos la autodestrucción, ya sea, sobretrabajando para alcanzar algo que no sabemos qué será, que muchas veces es pagar deudas, o para alcanzar un status que nos va a ser imposible alcanzar”.

Las redes sociales se transformaron en un ágora digital donde todos tienen voz, pero donde también funcionan mecanismos como las fake news, los bots y los trolls que muchas veces distorsionan las discusiones, ¿qué opinión te merecen estos aspectos?

“Las redes sociales se nos presentan como lugares horizontales, donde todos podemos decir lo que queremos, y en realidad esto no es así: no todos somos iguales porque hay estructuras digitales y de poder que ya vienen del mundo real. Entonces, hay aspectos que vienen de una relevancia de lo real, y después hay estructuras digitales que te impiden llegar a eso, por ejemplo, los algoritmos, que seleccionan y entonces, lo que se termina generando en vez de un lugar de pluralismo, es un lugar de mayor jerarquía. Y eso funciona como un modo de selección también, de selección de la información y de selección social. Los escándalos (fake news, bots, trolls) lo que evidenciaron es que no son lugares de plena libertad, y no somos todos iguales ni todas las opiniones tienen el mismo valor ni lo que se pone en juego es lo mismo. Estas nociones de algoritmos, de elecciones, de likes y demás, lo que nos hacen es cada vez atomizar más y perder la noción humana que es, por ejemplo, considerar que el otro es una persona, o sea, nos estamos olvidando de ese elemento que nos lleva a otro tipo de valores”.

Para quienes estén interesados en el taller, el mismo tendrá una duración de dos meses y se realizará en cuatro encuentros, que serán los días martes 8 y 22 de octubre, y  5 y 19 de noviembre, en el horario de 17 a 19 hs. Para inscripciones, enviar un mail a clye@unlam.edu.ar.

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