06 abril, 2020

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Fabricante de mentiras | Rumbo al fin de una era

Fabricante de mentiras | Rumbo al fin de una era

Por @_FrancoNB

Nunca pudimos ver la luz al final del túnel, el Aconcagua no llegamos a escalarlo y tampoco pudieron “los gurúes de la nueva política” atravesar la tormenta. Hoy el objetivo primordial de propios y ajenos es que el “Barco de la Alegría” llegue al 10 de diciembre con el menor daño posible. Ahora sí podemos ponerle fecha al tantas veces anhelado “segundo semestre”.

La Argentina transita el epílogo de la Alianza Cambiemos, proceso político encabezado Mauricio Macri y que tuvo su correlato en la provincia de Buenos Aires con María Eugenia Vidal. Claro que atravesar esta experiencia política, en una especie de vuelta al neoliberalismo salvaje edulcorado con mensajes de autoayuda, fue un camino del que resultó imposible salir ileso.

Comenzó como un supuesto experimento republicano y protector de las buenas costumbres, que se extendió por fuera de los límites de la Ciudad de Buenos Aires en marzo de 2015, con aquella convención histórica del radicalismo en Gualeguaychú, donde un sector del tradicional partido de Yrigoyen, Illia y Alfonsín sellaba su incorporación a Cambiemos para entregarle Macri y compañía su estructura a nivel nacional.

Entonces resulta aún más brusco pensar que cuatro años después, Macri elegiría en busca de su reelección a un peronista como Miguel Ángel Pichetto. Está claro que en el medio “pasaron cosas” y esta designación debe contextualizarse. Lo que resulta insoslayable es el rol secundario que ocupó la UCR a lo largo de todo el mandato del ex pope de Boca Juniors.

“Nos hicieron muchas y muy lindas promesas, es verdad”, analiza el hoy candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos, Axel Kicillof. Lo cierto es que visto en retrospectiva estamos en presencia de la estafa electoral más importante de la que se tenga memoria, incluso por encima de la debacle que significó Fernando de la Rúa.

De más está decir que Cambiemos, marca de Mauricio Macri en esta era política, se termina con la caída del líder. Ya no hay lugar al que llegar: la Presidencia de la Nación resultó una vieja meta y una especie de revancha familiar a la que Macri accedió a través del voto popular.

De todas maneras, fiel a su estilo, tan cambiante como imprevisible, resulta difícil aventurar el futuro de Macri ante la derrota casi cantada en octubre. Esto no impide que otras figuras de renombre se comiencen a delinear el día después.

Por ejemplo, María Eugenia Vidal es consciente de que su reelección hoy es una utopía: lo tiene aún más claro que el propio Macri. Asimilar esa realidad le permitió ver al menos una jugada más adelante y algunos intendentes de Cambiemos fueron habilitados a repartir las boletas cortadas sólo con sus apellidos, es decir, sin el presidente ni la gobernadora.

La estrategia principal de Vidal hoy es conseguir reelecciones en los municipios que ganaron en las elecciones del 2015 y a partir de ahí comenzar a construir, otro estadio político, seguramente más allá de la figura del propio Macri. El recado llegó a los despachos de algunos intendentes PRO como Martiniano Molina (Quilmes), Néstor Grindetti (Lanús) y hasta su ex marido Ramiro Tagliaferro (Morón). Claro que así las cosas, se trata de una misión más que complicada para los jefes comunales que recibieron sendos traspiés en la tarde del 11 de agosto.

Desazón: Conocidos los resultados, en el bunker PRO ordenaron juntar los clásicos globos.

La gobernadora sabe que además cuenta con otro capital y son los votos que recolecte en octubre: hoy sabe que cuenta con el 33% del electorado bonaerense y con chances de incrementar ese número. “Lo mejor va a ser dejar pasar un poco de tiempo”, dicen desde el entorno de la gobernadora. Airear un poco la figura, que repose un tiempo y volver a la escena pública en algunos meses.

En el mejor de los casos, el plan es viable de ser aplicado siempre y cuando las cosas marchen de acá al 27 de octubre en piloto automático, es decir, sin mayores sobresaltos económicos y sociales, algo que hoy nadie puede animarse a aventurar, ante un gobierno que fue deslegitimado por las urnas y por los mercados.

Impensado resultaría hacer este análisis después de las legislativas del 2017, elecciones donde Cambiemos se impuso en la provincia de Buenos Aires e inmediatamente los principales dirigentes y estrategas posaron sus miradas sobre un mapa del conurbano especulando cuáles eran los municipios que podían pintarse de amarillo en 2019.

Párrafo aparte para Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene altas chances de ser el único sobreviviente del macrismo en esta sangría electoral al frente de la Jefatura de CABA, con la salvedad de que en la medida en que se profundice la crisis reinante, no tiene la victoria asegurada, mucho menos si se confirma el balottage con Matías Lammens. Por eso para Larreta el tiempo para como en un reloj de plastilina.

Hablar de Cambiemos es hablar de Macri y por añadidura surge la figura de “il consilieri”, Marcos Peña, quien aseguró en declaraciones a La Nación no tener dudas de que a la campaña macrista le “faltó más territorio, más calle, más militancia de todos, lo que repercutió en muchas cosas, entre ellas la fiscalización”, una frase que generó malestar en miembros de la alianza gobernante, pero fue respaldada por una figura clave en esta etapa de contención político-social: el ministro, Rogelio Frigerio.

Un poco más alejado de la autocrítica, y cerca de aquella primera postura de Macri cuando despotricó contra la sociedad que se expresó en las urnas, fue el Ministro Alejandro Finocchiaro quien aseguró en diálogo televisivo que “nos quisieron dar un tirón de orejas y se quedaron con la oreja”, culpabilizando insólitamente, una vez más, a quienes eligieron otras propuestas electorales.

Suenan las campanas del ocaso. Una experiencia que en términos de procesos históricos fue tan veloz como perjudicial para las grandes mayorías. Un modelo que se agotó, en sentido literal si miramos las reservas, y que fundamentalmente agotó a los electores que confiaron en su propuesta apenas un mandato atrás. Lo que viene será materia de otro análisis.


* Nota publicada en la edición de septiembre de El Cactus – Noticia del Oeste en su versión papel

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