18 noviembre, 2019

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Debate presidencial 2019 | Lo que nos advirtió el cine

Debate presidencial 2019 | Lo que nos advirtió el cine

Por @MartinaHerreros |

Para quienes somos fanáticos del séptimo arte, las películas siempre son un escaparate muy interesante y constructivo de tener en cuenta a la hora de analizar las distintas esferas de la vida como lo son las relaciones familiares, la religión, y, por qué no, la política.

En este caso, algunas de las producciones cinematográficas más destacadas que abordan temas políticos han augurado varias de las secuencias que se dieron en el marco de los dos debates presidenciales celebrados durante los dos últimos domingos y que fueron el corolario de las campañas electorales de los seis candidatos que aspiran a ocupar el poder ejecutivo.

Para este análisis fueron elegidos tres films bastante reconocidos en lo que a materia política se refiere, ya que dentro de su trama se distinguen tres memorables escenas de debate entre sus aspirantes. Esas cintas son “The Candidate” (1972), con la inolvidable participación de un muy joven Robert Redford; “Election” (1999), un drama adolescente con matices de comedia negra que mostró el lado oscuro de los centros de estudiantes; y “Milk” (2008), la única reconstrucción histórica de esta lista que retrata la vida del funcionario gay Harvey Milk.

A continuación y a través de una breve síntesis de los argumentos de dichas obras construiremos el análisis comparativo con la experiencia de los dos eventos políticos televisados más importantes del año en Argentina.

¿Qué pronosticó “The Candidate”?

En “The Candidate”, el demócrata Bill McKay (Robert Redford) compite representando al estado de California por un lugar en el Senado contra el republicano Crocker Jarmon (Don Porter). Durante el debate televisado que ambos personajes protagonizan, se tratan temas similares a los abordados en el nuestro en la realidad, como, por ejemplo, medioambiente, aborto, inseguridad y pobreza, entre otros.

¿Y qué es lo que podemos observar y comparar en el film con respecto a nuestra discusión política? Principalmente que la posición conservadora y rígida de Jarmon es representada en argentina por José Luis Espert, Juan José Gómez Centurión y también por el mismísimo presidente Mauricio Macri, quienes desde su óptica en la cual prima la ausencia de políticas públicas progresistas e inclusivas, alientan la existencia de un Estado que cercene los derechos de una gran mayoría de la sociedad.

En el caso de McKay, su visión más integradora y sincera sobre la realidad de EE.UU. de los años ‘70, podría compararse con los discursos de Nicolás Del Caño y Alberto Fernández, en primer lugar, y de Roberto Lavagna en segundo, ya que todos están orientados a visibilizar las profundas situaciones de desigualdad que atraviesa actualmente la población argentina.

¿Qué puede concluirse entonces en una primera y rápida lectura de esta película? Que sin que importe demasiado el contexto histórico, las posiciones liberales o ortodoxas, ya sean imperialistas o periféricas, siempre beneficiarán a los grandes intereses capitalistas por sobre las necesidades de amplios sectores de la sociedad, en contraposición de actores políticos que intentarán darle entidad y tal vez soluciones a los reclamos de dichos estratos.

¿Qué pronosticó “Election”?

Aquí el análisis cobra un tono algo más relajado ya que la película aborda las disputas ocurridas en el transcurso de una elección escolar, en la que compiten tres adolescentes: la insufrible y poco ética Tracy Flick (Reese Whiterspoon), el incompetente Paul Metzier (Chris Klein) y su políticamente incorrecta hermana Tammy (Jessica Campbell).

En este sentido, los dos personajes que podemos tener en cuenta para contrastar con nuestros candidatos son Tracy, con su visión ultra conservadora y su supuesta moralidad, y Paul, con su precario discurso y su incapacidad léxica; Tammy quedaría fuera del análisis ya que su enfoque es eminentemente anarquista. Tracy fácilmente encuentra su correlato en las palabras de Gómez Centurión y Espert, principalmente debido a la tirantez y arrogancia de sus propuestas que buscan aleccionar y someter a los ciudadanos que no estén de acuerdo con las mismas.

Mientras que el relato de Paul, el aspirante estudiantil que directamente lee su plataforma de un trozo de papel, se encuadra perfectamente en el perfil de Macri, quien, ajeno a poseer una oratoria compleja y espontánea, a pesar de participar de la esfera política desde hace 15 años, necesita de un coaching permanente para poder hacerle frente a una instancia de escrutinio como lo es un debate presidencial.

¿Qué herramienta nos deja “Election” para examinar el duelo presidencial? Sencillamente que no interesa si los candidatos son nacionales, provinciales o pertenecientes a un simple recinto escolar, hay corrientes ideológicas bastante definidas que siempre van a atravesar distintos estratos institucionales, y que sin importar la prominente ineptitud de un candidato, mientras el mismo tenga un aparato detrás que lo transforme en una figura popular, siempre tendrá grandes chances de ganar una elección.

¿Qué pronosticó “Milk”?

A esta altura nuevamente se incorpora la seriedad a esta lectura, ya que toca desglosar el último ejemplo fílmico de un debate, esta vez de la mano de una muy correcta dramatización de la vida de Harvey Milk, interpretado por Sean Penn, un político y activista de San Francisco, quien fue la primera persona homosexual en ser elegida para ocupar un cargo público en la historia de los EE.UU.

El debate que tiene lugar en esta recreación es bastante breve pero certero para mostrar el grado de ignorancia e intolerancia de los sectores más recalcitrantes del consenso conservador estadounidense. La disputa entre Milk y John Briggs, un legislador de derecha, ronda sobre la idea de prohibir a la comunidad gay dar clase en las escuelas públicas de California, y es precisamente ahí donde puede apreciarse en toda su magnitud el nivel de daño que ciertas concepciones retrógradas y fanáticas pueden generar.

No es necesario recordar cuál de los candidatos habló de “ideología de género”, al referirse a la educación sexual, pero si es necesario remarcar lo peligroso que es que un político que aspira nada más y nada menos que a la presidencia de la Nación traiga a colación pensamientos que alienten de manera tan clara el odio hacia ciertos grupos sociales.

En conclusión, ¿qué podemos aportar? Fundamentalmente, una primera aproximación a estas obras cinematográficas, pero también recomendar que dichos films, e incluso los debates mismos, vuelvan a revisarse en segundas o terceras lecturas, para obtener un ejercicio completo y lúcido que fortalezca el pensamiento crítico y democrático.

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