01 junio, 2020

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Opinión | “La acumulación de pequeñas ventajas lleva a una supremacía considerable”

Opinión | “La acumulación de pequeñas ventajas lleva a una supremacía considerable”

Por Jazmín Vinitsky * |

La vida es, sin dudas, una partida de ajedrez. En el juego propio seremos el rey, en el de otros tal vez un caballo o un simple peón. Lo mismo sucede hoy con la pandemia.

Algunos lo perciben como un hecho terrible, deplorable y aterrador. “Estar encerrado es horrible” declaran, pues creo yo que peor es enfermar. Hay quienes violan la cuarentena, una medida sumamente necesaria para contener y prevenir un contagio masivo. Creen que porque unos pocos salgan, nada sucederá. Pero no es así, nos guste o no hoy nos toca ser los peones de la partida -piezas extremadamente infravaloradas- ellos suponen la defensa pero también el ataque. Al fin y al cabo, toda defensa es un ataque indivisible.

Otros van al extremo opuesto y agradecen a Dios por enviarnos un virus para equilibrar el mundo, para equilibrar la partida. A sus ojos, las familias de los cientos de miles que mueren día a día parecen no sufrir, pues más importante es el plan de su intangible Dios. Esas personas, abducidas por historias jamás comprobadas deberían entender que rezando no se llega a nada concreto.

Todos perdieron algún caballo o una torre, seres muy queridos que la muerte los tomó por sorpresa ¿Dónde estuvo su Dios en ese momento? Considero muy necesario, en 2020, teniendo acceso a información y datos muy precisos, poder y aprender a separar las creencias del mundo objetivo. De ninguna manera está mal ser creyente, lo que sí está mal es el fanatismo de atribuirle todo lo bueno. Se necesita un equilibrio y sobre todo, coherencia.

Muchos otros se encuentran mentalmente en stand-by, como el mundo y la economía (me incluyo en este grupo) Nada pasa, nada sienten. Los días son tan inciertos y repetitivos como en el filme El día de la marmota (1993). Sin embargo, como alguna vez dijo Roberto Grau, reconocido ajedrecista argentino “El misterio del sacrificio está encerrado en la sabia transformación de material en tiempo”. Por esa razón, si bien las generaciones más jóvenes son las que más sufren el distanciamiento social, también son las que más entienden y apoyan las medidas tomadas por nuestro gobierno: los sacrificios cuestan pero al ver los resultados, esta situación habrá valido la pena.

Conforme avanza la partida y los días, la mente se torna un espacio: ya no es una parte en nuestro cuerpo, ahora es un lugar. Supone en este contexto, nuestra casa. Estamos atrapados en ella cual una persona en coma lo está en su mente: recibimos la información y estímulos pero no reaccionamos, no como colectivo físico. Nos nutrimos de recuerdos y los dotamos de esperanzas. Piezas, espacios que creíamos absurdos, carentes de importancia hoy son los más añorados. El exceso de tiempo provoca que nos planteemos interrogantes nunca antes pensados. Entendemos y analizamos actitudes que creíamos reales.

La realidad ya no existe, nos aferramos a lo que recordamos de ella.

Nuestras relaciones experimentan la prueba de la distancia, algunas prevalecen y otras, por más que queramos no. Un vínculo no siempre es 50 y 50 pero es ahora cuando notamos que algunos no dan ni el 1%, tiempo no falta, simplemente desvalorizan el cariño dado en el pasado: en plena era digital, un mensaje no conlleva más de 5 minutos. Hay que entender que como alguna vez dijo Miracca “En cada jugada que haces, muestras un fragmento de tu personalidad”, no mover piezas, ignorar al otro, también es una (muy mala) jugada.

Muchos consideran que no se logró nada hasta el momento con la cuarentena pero no se detienen a ver otras partidas, otros países que van en desventaja. Consideran más importante defender una pieza, la economía, que las restantes 15. No se dan cuenta que con una mala apertura (como ocurrió en nuestro país) hay una esperanza en el juego medio, lo observamos hoy mismo con el aplanamiento de la curva; pero un mal juego medio y el ilógico intento de proteger una pieza, descuidando todas las otras, lleva inevitablemente a la derrota.

Hoy, en esta ardua e incesante partida, tenemos que estar todos del mismo lado. No debe haber diferencias entre clases sociales ni partidos políticos. Debemos ser pacientes, solidarios y seguir estudiando el virus, sus jugadas, nutrirnos de la información que brindan otros países y entender que todos somos Argentina. No hay que desatar innecesarias guerrillas entre nuestras propias piezas: Todas son importantes, un peón en el lugar correcto puede hacer más que una inmóvil reina. En pleno juego, casi todas las piezas fueron movidas. Nos queda continuar trabajando y planeando tácticas en conjunto, es inevitable perder piezas pero solo así lograremos – ojalá en un futuro cercano- el tan esperado jaque mate al coronavirus.

* Jazmín tiene 16 años es ajedrecista y vecina de Castelar

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