27 septiembre, 2020

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La cuarentena es solidaridad, la angustia contagia

La cuarentena es solidaridad, la angustia contagia

Por Hugo Elias |

A la minoría anticuarentena hija de la telebasura. Quiero arrinconarte en la oscuridad nauseabunda de tus mentiras. Quiero desnudar tu maldad para recuperar el amor y enterrar el odio al que invitas hora tras hora.

Qué es la economía sin la sangre, la saliva, el sudor, el hueso roto, la piel despellejada, el ruido en las vísceras, sin todos esos millones de cuerpos de hombres y mujeres que las elites pretenden volver a poner en sus lugares de trabajo? Son números. De cuentas bancarias o de muertos. Les da igual. No son anticuarentena, son antivida.
Sandra Russo (Página12. 9 de mayo de 2020)

No quería hablar de angustia pero puede que te escuche, desde su casilla miserable, un hermano que sufre. Que al escucharte sufra más con tu prédica del “me cago en los demás”, mientras a la noche junta agua en un tacho, gota a gota, para el mate cocido de los pibes a la mañana.

De qué angustia, de qué hartazgo me hablás, ¿Desde tu confort de clase media, media alta, porteña o cantrinera de zona norte?

Yo te voy a hablar de angustia, la de verdad, la de los pobres y la mía también.

El domingo 5 de abril internaron a una vecina con 38,3 de fiebre, le hicieron el hisopado esa noche con análisis de sangre, etc. El PCR falló o se perdió y recién le hicieron otro el jueves que dio negativo, a la tarde ya estaba en su casa. Todavía no se le pasa el miedo de la incertidumbre con sus 68 años, sola, aislada en una habitación visitada 4 o 5 veces por día por camisolines cofias, barbijos, que escondían enfermeros/as/doctores/as. El llanto mudo no es un síntoma, eso es angustia, miedo a morir durante 5 días.

El 1 de mayo, su día -nuestro día- fallece Antonio Barrera de un ACV mientras un colectivo lo llevaba al Hospital Posadas. Era enfermero de Pediatría, Secretario Gremial y recientemente reincorporado después de ser despedido hace 4 años por la banda macrista. Las peleó todas, en las peores condiciones, con los pocos pesos que sacaba con los otros despedidos en el kiosco de la Dignidad del Posadas. Antonio no sobrevivió a la angustia de 4 años de lucha, su cuerpo dijo basta. Su vuelta al trabajo no le dio respiro, el Covid 19 acechaba, la angustia siguió.

El 12 de mayo en Rosario el Tribunal Oral Federal N°2 dictó la sentencia de 6 prisiones perpetuas, y 22, 18 y 16 años de cárcel a los asesinos, violadores y torturadores de mis 6 compañeros de la llamada masacre de Ayolas y Cafferata.

Pasaron 43 años, hay justicia y algo de paz, la angustia desde enero de 1977 es constitutiva de mi ser, como de tantos otros sobrevivientes a la maldita dictadura. Hoy estoy reivindicado con mis 6 cruces, la angustia justificada.

El mismo 12 de mayo es el día de los/as enfermeras/os. Entrar al aislamiento con el miedo al contagio y no saber nada del futuro de ese paciente, ni de ninguno de los otros, es un peso en el pecho que sólo se va cuando termina el turno. No es cansancio es dolor por el otro.

El 17 de mayo muere Ramona, la villa 31 está de luto, las otras también, hay un silencio que mastica la bronca del olvido, de ser el último orejón del tarro. La desesperación de querer escapar sin tener dónde ir, el pobre vive en la miseria y parece que sólo la muerte lo sacará. Acá la angustia es la vida, y la tozudez humana para sacudirse los males también es vida.

Los hermanos de Villa Azul, Itatí, La Cava, Barrio Carlos Gardel, Ejército de los Andes ( Fuerte Apache), y tantas villas del gran Buenos Aires y CABA, viven con la angustia del hambre, de la falta de agua, de una casa digna, de carencias eternas y se empeñan en vivir soñando un pasar mejor para sus hijos. La cuarentena no los angustia, saben que los cuida y se cuidan entre sí.
Son acompañados por los trabajadores y sus organizaciones gremiales, los enormes trabajadores de la salud que le ponen el pecho al virus para sanarnos, los maestros que están trabajando el doble con las compus o los cuadernillos, los bancarios y estatales que contienen a los jubilados, y tantos otros que no tienen tiempo de angustiarse porque los necesita el otro que está frente a él.

¿Qué explica esta monumental unidad de un pueblo que es el mismo de hace 1 año, 6 meses? Por un lado, el virus mata, hay que cuidarse y por el otro hay un Estado que pone todo para cuidarnos con un gobierno que eligió la salud y a los olvidados, a la cuarentena y a la vida.

La cuarentena es un acto solidario, no salgo y no te contagio.

A la gran mayoría del pueblo argentino en cuarentena ¡SALUD!

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