10 septiembre, 2026

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Coronavirus | Voluntaria para la prueba de la vacuna: “Escuché la noticia y me pareció que había que hacer algo”

Iliana Bazzi vive en Castelar, trabaja en La Matanza y es una de las voluntarias para las pruebas de la vacuna contra el Coronavirus. En una entrevista con Detrás de las Noticias (lunes a viernes 20 hs. Somos Radio AM 530), cuenta cómo y por qué decidió anotarse, las dudas que fue despejando y la esperanza que genera la posibilidad del fin de la pandemia. 

Por Gonzalo Zurano (@zuranog) |
Foto: Leandro Teysseire (Pagina12) |

Se trata de las pruebas de la vacuna que elabora la compañía estadounidense Pfizer en conjunto con la alemana BioNTech y que en Argentina se encentran bajo la coordinación de la fundación Infant. Si bien se anotaron más de 25 mil personas como voluntarias, sólo participarán 4500, entre ellas Iliana Bazzi.

Iliana vive en la localidad de Castelar y trabaja como coordinadora del Centro Cultural Valentín Barros, que pertenece a la Unión Obrera Metalúrgica de La Matanza.

En el diálogo con Somos Radio, cuenta que decidió ser voluntaria apenas se enteró de la posibilidad: “Lo había escuchado en la tele, dijeron que se iba a probar una vacuna acá y dije ´bueno, si es abierta la inscripción voy a averiguar´. Estaba leyendo una nota y estaba el link hacia el laboratorio que te llevaba a un formulario, lo llené y a la semana me mandaron un mail con una lista de preguntas derivadas a la salud. Después de ese mail, a la semana me llamaron por teléfono”.

Por otro lado, Iliana hace referencia a la duda que le generaba saber si la prueba suponía inyectarse el virus. Despejar ese interrogante fue clave para aceptar ser voluntaria. “Yo ya estaba decidida. Tenía sólo una duda y era si me inoculaban el virus. Si era así, no sé si iba a participar porque creía que si me lo inoculaban quizás había una reacción o tenia que estar aislada y yo vivo con mis dos hijos que son adolescentes y no quería comprometerlos a ellos. Así que cuando me dijeron que no era el virus, sino que era un ARN, que es una información que envían al cuerpo simulando el coronavirus para que el cuerpo reaccione cuando realmente tuviera la enfermedad, entonces dije que si”.

El 31| de agosto Iliana deberá ir al Hospital Militar donde se le realizarán una serie de estudios, entre ellos el hisopado y se le aplicará la primera dosis. La segunda será dos meses después y ahí comienza un seguimiento mediante una aplicación, además de un contacto constante con el equipo médico. La mitad de los voluntarios y las voluntarias recibirán la vacuna mientras que la otra mitad recibirá un placebo. Ni los médicos que las aplican ni las personas que la reciben, saben cual de las dos fue inyectada.

“Me parece que en todo esto cada uno tiene que aportar algo. Bueno, este es mi granito de arena y lo tomo como un deber y no como una obligación. Veo a mis hijos adolescentes -el mayor tiene 18- y realmente se les paró la vida. A esa edad estás buscando qué ser y veo que se les quedó todo en stand by, y si bien ellos se adaptan y son mucho más digitales que nosotros, tienen menos probabilidades de hacer cosas. Por lo menos esto muestra una luz adelante y si yo puedo aportar a que eso sirva, es una ayuda más. Mientras más vacunas se prueben y se produzcan, más rápido va a salir”, explica Iliana.

“Todos pasamos por varios estadios. Al principio, como yo laburo de domingo a domingo por lo de los espectáculos y a veces no tengo hora de vuelta a la noche, necesitaba bajar un cambio y el primer mes lo disfruté. Después pasas a una preocupación de ´ahora qué va a pasar´, y ahí escuché la noticia y me pareció que había que hacer algo”. 

Escuchar la entrevista completa:

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