18 septiembre, 2020

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La estrategia opositora: mientras peor, mejor

La estrategia opositora: mientras peor, mejor

Por Hugo Elías | 

Hoy el principal problema de la sociedad argentina es el desenlace de la terrible pandemia mundial del coronavirus. No hay país en donde este flagelo no haya hecho estragos humanitarios.

Desde el 20 de marzo el gobierno del Frente de Todos con Alberto Fernández a la cabeza y su equipo de salud con sus expertos condujeron de manera extraordinaria el camino de dos vías: atrasar al máximo los contagios y mientras recuperar un sistema de salud destruido, en ruinas por el desastre macrista.

El éxito sanitario se acompañó con una decidida política solidaria con los olvidados de siempre, los pobres mas pobres. La tarjeta Alimentar, el IFE, ingreso familiar de emergencia para 9 millones de argentinos inexistentes.

  • Congelamiento tarifas de los servicios.
  • Combustibles y del transporte público.
  • Aumento de las jubilaciones mínimas y bono de $5000 enero, febrero y marzo.
  • Medicamentos gratuitos para los jubilados.
  • Aumento de $2000 para la AUH.
  • Tarjeta alimentar de $3000 hasta $5000 mensuales por familia.
  • Doble indemnización por despido para los trabajadores.
  • ATP para garantizar el salario completo para el trabajador en las empresas durante las restricciones de la pandemia.

El éxito que justificaba un recorrido del gobierno se multiplicó con el importantísimo acuerdo con los acreedores por la deuda externa, los acuerdos con distintos laboratorios mundiales para fabricar o testificar vacunas contra el Covid 19, con un promedio de muertes por millón entre los mas bajos del mundo.

Al mismo tiempo se tomaron medidas democratizadoras como el DNU del presidente donde declara derechos esenciales de bien público a las telecomunicaciones siendo Internet, la televisión por cable, la telefonía celular y fija congelando sus tarifas actuales hasta fin de año. El impulso de la limpieza de la vergüenza de la justicia penal de Comodoro Py. La recuperación para el Estado de la hidrovía del Paraná. La propuesta del tributo de las grandes fortunas.

Para colmo comenzó el desmonte del fabuloso aparato de espionaje del macrismo que al mejor estilo de la dictadura persiguió, espió y fabricó causas judiciales a los opositores y a propios díscolos.
Todo fue mucho para los dueños del poder

La respuesta no se hizo esperar

Comenzaron las marchas anticuarentena, con rasgos extrañamente delirantes, violentos, agresivos con poca convocatoria y amparados en que la respuesta de la movilización popular está vedada por el respeto mayoritario a la cuarentena.

“¡Yo no tomo tierra, tomo birra!” La derecha, en Palermo, en villa Urquiza, en Pto. Madero, en Belgrano, en Liniers, en San Isidro, en Jujuy, en Tandil, en Mendoza, en Rosario en Chapelco han violado desde las marchitas y las restricciones de circulación. “Respeten mi libertad!!!”, “Yo quemo barbijos”, “Yo desprecio al personal de salud, el virus es una mentira”.
No es invención propia, es la creatividad que da el egoísmo alcoholizado pero certero.

Imágenes de la gente agolpada en los bares porteños, en pleno pico de la pandemia

“Moriré como médico, atendiendo pacientes. Soy neumonólogo y nadie dirá de mi que no quise atender a los pacientes en esta pandemia.”
Fueron las últimas palabras que escuché decirte. Todos los días, nunca rechazaste atender pacientes. Que Dios te tenga en su gloria. Ten buen descanso. Salvaste a muchas personas antes de irte querido doctor Urizcarri

En el Congreso los diputados macristas tratan de imponer la agenda, no lo consiguen, la paciencia del Frente de Todos muestra convencimiento tanto democrático como de triunfo. Son minoría, no lo asumen, un psicólogo ahí.

La última: fogonear la protesta policial en la Provincia de Buenos Aires, con una impronta golpista de la cual no pueden despegarse, está en su ser íntimo, son los nietos de los fusiladores del ’55, son los hijos de la dictadura del ’76. Cuatro días de acoso a la institución democrática provincial de una policía comandada por nadie o por exonerados por delitos en la fuerza policial, que terminó como todo viene terminando: justa recomposición salarial, restablecimiento de la disciplina y DNU presidencial para recuperar los puntos de coparticipación para la provincia que Macri había otorgado a la Ciudad de Buenos Aires. La policía con aumentos, hospitales, Universidad para formación, trabajando y aislando a los lúmpenes macristas mas parecidos a delincuentes que a policías y la provincia recuperando 35000 millones de pesos.

El objetivo final de todo el accionar: hacer explotar el camino exitoso del manejo de la pandemia con mas flexibilización, menos aislamiento, menos distanciamiento, mas contagios y por supuesto mas muertos.

Digámoslo claramente, la derecha le quiere hacer imposible al gobierno su programa de reparación social y democrática para las mayorías populares. Quiere seguir con la tierra arrasada como la dejó el macrismo.

Su programa es el de las grandes corporaciones financieras, industriales, agroexportadoras y mediáticas, estos son los que le dicen qué hacer a Juntos x el Cambio, sus políticos obedientes hasta la vergüenza.

Anular, desgastar, derrotar al gobierno popular con un arma precisa: que la lucha del gobierno por ganarle al Covid 19 fracase, aunque ello signifique miles de muertos.

¿Alguien duda que son capaces de mandar al matadero a sus trabajadores para seguir con sus ganancias inmensas? Ahí está el Ingenio Ledesma de la flía. Blaquier en el Jujuy de Morales que obliga a trabajar sin protocolo a los obreros y ya van 17 muertos. (Ver la flota de yates de los Blaquier en el puerto de P. del Este, cachetazo al humanismo si lo hay).

Ahí esta la ciudad de Buenos Aires con 1100 muertos por millón de habitantes, una de las primeras ciudades del mundo en esta macabra estadística. ¿Es casualidad que sea Rodríguez Larreta, espada de recambio del PRO, el adalid de las aperturas de bares y comercios y avenidas? No es casualidad, cumple las órdenes de Magnetto y Rocca. La estrategia desde arriba es generar odio, mas contagios, mas muertos. Anunciar luego el fracaso de la política, exitosa hasta ahora, del gobierno ante la pandemia y culparlo por los miles de muertos. No tienen otra no les importan los muertos, sólo el poder.

El macrismo no sólo no tomó en cuenta el resultado electoral, donde perdió en primera vuelta con los millones de dólares del FMI, tampoco asumió la fortaleza popular del Frente de Todos que en su diversidad expresa grandes, inmensos, sectores de nuestro pueblo. Hoy Alberto Fernández tiene entre el 63 y el 70% de aceptación en todo el país y contra eso es muy difícil, aunque la pandemia frene las expresiones callejeras de apoyo al gobierno.

Siempre hay disputa por el poder cuando un proyecto nacional y popular quiere ejercerlo, durante el macrismo el pueblo perdía aún con inmensas luchas que se debilitaban en las divisiones.

Al ganar las elecciones ya podemos empatar, no nos llevan por delante y lo que es mas importante y central: podemos imponer la agenda de la reparación popular, y así está siendo.

Nuestra lucha por la defensa de la vida no es sólo sanitaria, es también política, vencer al odio es vencer al neoliberalismo asesino de las esperanzas y de los sueños.

Tenemos las de ganar con nuestro amor al pueblo, nuestra solidaridad histórica, nuestro asco al odio social a los pobres, nuestras organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, políticas, empresariales, científicas, en fin, nuestro pueblo no se rinde.

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