21 octubre, 2020

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Los medios del odio

Los medios del odio

Editorial publicada en la versión gráfica del mes de octubre, que se encuentra a disposición en los puntos de distribución gratuita*.

Mucho se habla de la grieta, la cual, más allá de que hay quienes cargan tintas para acentuarla dramáticamente, existe por sí misma. Sin embargo, las diferentes formas de entender la política, y su representación en proyectos de país, no necesariamente constituyen algo negativo para una sociedad. De hecho el disenso y la diversidad de perspectivas críticas enriquecen la vida democrática, el debate y sobre todo la política, ya que, mediante la discusión y el consenso, esta debe articular diferentes puntos de vista con la meta de mejorar la vida de ciudadanos y ciudadanas.

Pero una cosa es el debate respetuoso, el intercambio productivo de ideas, y otra muy distinta el fomento del odio que día a día realizan los grandes medios de comunicación, junto a ciertos sectores del poder concentrado. Sin la más mínima prudencia, alentando el caos y el desorden social, los principales medios masivos de comunicación de la Argentina son la expresión más inescrupulosa de una oposición política carente de ética, que fomenta marchas “anticuarentena”, las cuales en realidad son anti gobierno, pero sobre todo, anti pueblo. Montados algunos en autos de lujo, son tolerados cortando las calles de CABA, sin ningún problema con la policía. En el colmo de la hipocresía, son los mismos medios de comunicación quienes dicen que son marchas “autoconvocadas” mientras no paran de publicitarlas y luego mostrarlas convenientemente para darles entidad. Pero esta vez traspasaron un límite muy complicado, al publicar el domicilio de la Vicepresidenta de la Nación, con el fin de generar violencia injustificada, moviendo a la gente a expresar el odio que previamente se les inyectó. Esta es una nueva modalidad de agresión, alentando escraches sin fundamento, para intimidar a quienes ocupan su cargo legítimamente por el voto popular.

En un contexto regional adverso, volcado a la derecha -en beneficio de las grandes corporaciones y en detrimento de las grandes mayorías de la población-, la campaña desestabilizadora está en marcha y Clarín es su principal promotor. El macrismo y Juntos por el Cambio aceptan las órdenes del grupo mediático, a tal punto que resuelve sus internas en TN –se vio a Macri terminar su vínculo político con Frigerio y Monzó, al aire y en primetime-. Por otro lado, gran parte del empresariado nacional no toma una desición sin antes consultar al CEO (Director ejecutivo del diario), Héctor Magnetto, quien, recordemos, denominó a la investidura de Presidente de la Nación como un “puesto menor”.

El uso de las fake news (noticias falsas) para fogonear las movilizaciones es una muestra evidente de cómo se va generando malestar e indignación, para empeorar los ánimos. Mentirosos titulares que anuncian la salida de empresas del país -que luego las propias empresas desmienten-, notas de opinión donde cada día se anuncia una inexistente ruptura del Frente de Todos, y columnas de enloquecidos “periodistas” que afirman que Cristina gobierna y Alberto obedece, y otros disparates de todo tipo.

El claro objetivo de algunos medios masivos de comunicación es atacar al gobierno electo, debilitar el orden democrático y constitucional, vaciar de contenido el debate público, e infundir el odio y la violencia como motor de acción, tensando los límites cada vez más, para hacer pasar como tolerable lo que ya debería ser un escándalo.

Se puede hacer política de otra manera, se puede ser oposición de otra manera y se puede, sobre todo, comunicar de otra manera. Pero ni Clarín, ni La Nación, ni Infobae -y otros- quieren hacerlo porque creen que con esta estrategia pueden llevarse puesta la democracia y seguir decidiendo ellos, los poderosos de siempre, desde el sillón de un CEO.

Frente a estos métodos violentos e irracionales, debemos seguir cada uno y cada una luchando desde el lugar que nos toca, poniendo en evidencia las barbaridades que se dicen en los grandes medios, y desarticulando sus operaciones de engaño, pero por sobre todo, dando la batalla de ideas con respeto y responsabilidad. En el Cactus, como medio local y autogestivo, lo hacemos desde la comunicación con nuestra comunidad, y esa es nuestra apuesta. A nuestros lectores y lectoras, gracias por estar aquí y también apostar a la construcción de una sociedad sin odio.

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