27 enero, 2021

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¿Borrar el pasado?

¿Borrar el pasado?

Por Hugo Elías |

La actualidad de la Argentina es la mas penosa que le toca vivir a nuestro pueblo desde la recuperación democrática en 1983.

Estamos en el fondo del pozo y recién empezamos a mirar hacia arriba. Un 40% de la población bajo la línea de pobreza y de ellos un 10% de indigentes. Son 18 millones de argentinos que viven desesperados en la miseria y que si no fuera por la actitud decidida del gobierno de auxiliarlos el número sería un 10% más por lo menos, dicho por la UCA que por supuesto no es kirchnerista. El músculo solidario del gobierno popular impidió una tragedia mayor.

Como se dice comúnmente después de la pandemia macrista nos cayó la del Covid 19. Juntos x el Cambio puso la inflación del 2019 en un 55%, la mayor desde 1991, terminaremos el 2020 con un 20 % menos, no es casualidad.

Así como el gobierno se puso al hombro recuperar lo dinamitado por el macrismo y los estragos de la pandemia, fue diseñando un país diferente al recibido. Nunca olvidaremos la enorme solidaridad popular que al calor de la pandemia tomó en sus manos los comedores populares con ayuda estatal o sin ella. “Primero los últimos” fue y es el sello, la marca que diferencia a este gobierno, por eso lo votamos y por ahora cumplió.

Con el macrismo/radicalismo/CC se destruyeron las esperanzas de los argentinos forjadas en años de gobierno popular. La posibilidad de estudiar, de tener una casa, un trabajo formal, un plato de comida diario, una jubilación cada vez mas digna fueron realidades que marcaban el futuro de los pobres. De un plumazo en cuatro años rompieron el futuro, caímos en qué pasará mañana, ¿habrá changa?, por suerte está el comedor en la escuela…

Destruir la esperanza popular es destruir el futuro de la nación, no hay país, no hay patria sin un pueblo que busque un destino superior para todos.

Esta situación nos convoca como sociedad a hacernos cargo, no es digerible para nuestro pueblo con su aprendizaje social, de lucha por sus justas reivindicaciones este lastimoso pasar.

Los argentinos supimos del progreso social para todos en los tiempos de Néstor y Cristina, nunca nos convenció el sálvese quién pueda, el emprendedurismo que es una manera moderna de llamar al cagador de compañeros para ser jefe.

Con estos tipos, juntos por los ricos, siempre mas abajo, siempre peor, mientras los diarios y la tele prometían tiempos mejores. Mientras encarcelaban, espiaban a compañeros, se robaron el país generando otro récord: la deuda externa mas grande jamás vista en estos lares para que los ricos mas ricos fuguen los dineros que nos escamotearon. Sinvergüenzas.

Pero no se hacen cargo, ni una sola propuesta de perspectiva social, ni una autocrítica por el desastre, sólo el no a todo lo que el gobierno plantea.

El problema que tiene la oposición que sólo puede referirse a la agenda popular y progresista del gobierno del Frente de Todos porque carecen de una agenda propia. Mejor dicho, tienen una pero no se animan a mostrarla porque es igual a la de los peores 4 años de la democracia. Los que se atreven son los de bajar el gasto público, devaluar la moneda, bajar retenciones e impuestos, bajar salarios públicos y privados, un Estado bobo que los deje fumarse un sueldo obrero con cada habano.

¿Exageración? Para nada, la pandemia ha puesto sobre el tapete la importancia del Estado en todo el mundo, en nuestro país mas que en ninguno ante el privatismo antiestatal del macrismo. La puesta a punto del abandonado sistema de salud es la muestra. Pero la avaricia no es un pecado es una forma de construcción social, que sobre la base explotar a otros se construyen fortunas. El avaro luego es el capitalista en un sistema ídem, que luego los avaros mas grandes explotan a sus antecesores y crean el neoliberalismo con todas sus sofisticaciones técnicas e ideológicas que buscan colonizar las subjetividades de los hombres y mujeres que reproducen esta ilusión de bienestar porque ignora al hombre/mujer engranaje en que está convertido.

Esta es la perfección para la destrucción del futuro común de la esperanza popular. Una muestra en nuestros días es el canallesco, criminal manejo de las vacunas para el Covid. Por un lado, los países ricos acaparan millones de dosis impidiendo que los países mas pobres tengan rápidamente sus vacunas. Por el otro es la campaña mediática contra la vacuna rusa usando mentiras para favorecer vacunas, como Pfizer, 10 veces mas caras escondiendo resultados complicados que han hecha que estados norteamericanos suspendan sus compras. En nuestro país se mezclan los intereses económicos, con los políticos con la idiotez de los medios y de los opositores. Por unos dólares son capaces de rifar nuestras vidas.

Mientras ellos abandonaban miles de vacunas, ambulancias y hospitales hoy estamos ante una diferencia abismal, esta diferencia crea esperanza, futuro, recoge lo mejor de nuestro pueblo.

Por eso el título, no borrar el pasado ignominioso del macrismo, empobrecedor, ladrones del país y represivo que puso el estado al servicio de reprimir para robar tranquilos.

No borrar nuestro pasado, nuestras luchas reivindicativas, nuestras esperanzas de ser mejores como pueblo, nuestra solidaridad que sin dudarlo es una marca política que empezó allá por un 17 de octubre de 1945.

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