15 abril, 2021

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45 Años

45 Años

Por Hugo Elías |

Este 24 de marzo, el segundo en pandemia, es contradictorio y a la vez dignifica, una vez mas, la doliente belleza de las luchas populares durante estos 45 años.

Sería injusto no recuperar las luchas históricas de la independencia y de la organización nacional como acerbo patriótico como creo justo incorporar al trabajador que amanece por allá en la Patagonia trágica, esos gringos anarcos que lo daban todo. Saber de dónde venimos.

Esa es la constante histórica: lo daban todo, los gauchos y soldados de la independencia, los gringos sindicalizados por vez primera y llegando a la mas fabulosa irrupción popular de 1945 con los obreros y el pueblo peronista. Ejemplo de lucha organizada con la firme convicción de hacer un país justo, libre y soberano. Semejante descaro fue salvajemente aniquilado, ahogado en sangre y proscripción. Resistencia mediante, seguimos vivos.

Y seguimos dando todo.

No hay corte, sólo diferentes momentos históricos con actores diferentes que siempre lo daban y dieron todo. Todo es lo que la lucha exigía, hasta la vida misma.

Los 30.000 son fruto de esta historia y la sensación, contradictoria, es que no estamos en la calle, que sus pañuelos no los vemos entre la multitud, algunos fueron al centro, plantaron un árbol, yo en casa cuidándome, no me olvido hoy de los que todo lo dieron para que yo viva y los honre.

En la calle los revivimos, los lloramos, les prometemos hasta la victoria siempre, año tras año en ellos sabemos quienes somos y qué queremos.

Esta persistencia dispuesta al máximo sacrificio es lo que el enemigo no entiende y nunca entenderá su cabeza está en la ventaja individual nunca en el triunfo colectivo. Por eso torturó, mató, despareció, encarceló y fracasó. Hoy estamos acá con nuestros ausentes presentes, con sus sueños que juramos cumplir, con los dolientes actuales, los pobres de toda pobreza que marcan nuestro camino.

No hay excusa, es mucha la sangre derramada que impide el perdón ingrato, el olvido autoacusador, la reconciliación agraviante, juicio y castigo.

Los pañuelos nos cuidan y nos vigilan, los que ya no están, están en nuestros adentros, en su memoria va la patria para un pueblo que nos mira y está dispuesto a darlo todo, como siempre.

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