15 mayo, 2021

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Botón rojo frente a la criminalidad de la oposición política y mediática

Botón rojo frente a la criminalidad de la oposición política y mediática

Por Hugo Elías | 

Las consecuencias de la pandemia y sus restricciones han puesto en evidencia, como siempre en situaciones límites, lo peor y lo mejor de las sociedades. Por un lado, los datos duros que resaltan las desigualdades sociales entre los mas ricos y los mas pobres que en el caso de nuestro país son escandalosas donde el 42% de pobreza es ejemplo intolerable en un país que tiene todo para distribuir riqueza entre su gente. Esta miseria popular se la debemos también a la pandemia que acrecentó el desastre macrista.

Por otro lado, aparece en esta pandemia la criminalidad manifiesta de la oposición apalancada en los grandes medios de falsa comunicación instando a la no vacunación mediante la desconfianza en la seguridad de las vacunas y en la prédica anti cuidados sin pensar que podían desatar los contagios a lo largo y ancho del país.

Si algo demostró la primera jornada de restricción para el AMBA decretada por el presidente fue la enorme distancia que separa a los argentinos de las diatribas irresponsables cuasi criminales de la oposición. Sólo los grandes medios apoyan o dirigen a esta oposición cada vez más desgajada.

El acatamiento a las medidas de no circulación, cierre de comercios y circulación con permisos, fue abrumador en todos los barrios de la capital y del gran buenos aires. Impresionó el vacío y el silencio sólo interrumpido por el camión de la basura.

La locura de la presencialidad en las escuelas de CABA sólo contó con un 10% de adhesión. ausencia basada en el masivo paro docente y personal estatal, como en la decisión de padres y madres de no mandar sus hijos a las burbujas del contagio.

Para colmo tienen que soportar a un “hábil declarante” como el ministro Quirós que maltrató a los viejos en el Luna Park, no usa las vacunas, los vacunatorios y el personal que el PAMI proveyó, diga sin ningún rigor científico que las escuelas no contagian en la séptima ciudad del mundo cada 100000 habitantes, usó las vacunas de los docentes para personal de salud, como los psicólogos, que atienden a distancia, virtualmente. No sólo son ineptos, tienen una política bien determinada de favorecer a sus núcleos sociales, por eso distribuyen las vacunas entre las prepagas y las obras sociales. Por eso todavía no terminaron la vacunación de los mayores de 70 cuando en todo el país y principalmente en la Provincia de Buenos Aires ya se está vacunando a los de 60 sin prevalencias, es un campo de diferencia.

No son las vacunas Rodríguez Larreta/Quirós/Macri/Bullrich/Carrió, es la política sanitaria de la que ustedes, nada saben y tampoco les importa. En las vacunas, por suerte, ustedes no tienen que ver.

Como venimos diciendo en esta columna, la oposición está cada vez mas aislada de la ciudadanía, no se le cae una idea mas que agredir al gobierno, mentir y lo peor: impulsar la desconfianza en las vacunas que ya 7 millones de argentinos recibieron y se inmunizaron con la primera dosis. Algunos, cada vez menos, les creen y no van a vacunarse poniendo en riesgo su vida al calor de un/a irresponsable que desde el televisor dice que la vacuna que le van a dar no sirve. Si es un adulto mayor y no se da la vacuna por esa falsa recomendación, por miedo a una vacuna que la tele dijo que no servía, y luego se contagia gravemente porque su aparato respiratorio, ajado por los años, no soporta el COVID y está sin los anticuerpos que la vacuna proporciona. No es algo hipotético, no podemos registrar muertes, pero sí actitudes que los familiares han tenido que batallar para desmontar la operación mediática. Familiares de famosos han relatado esta desesperación, por discreción no nombramos.

Estamos en condiciones de, por lo menos, denunciar que la campaña antivacuna en todas sus variantes, veneno, chip, negociados, atentado a las libertades, etc., es una campaña criminal de los medios hegemónicos y de la oposición derechista cada vez mas violenta y antidemocrática.

Boicotear la salud de la población negando la utilidad de la vacunación, sembrando desconfianza, negar la necesidad de restringir la circulación, y lo que es mas insólito negar que 1 millón de personas se movilizan en CABA para llevar los niños a la escuela en forma presencial mientras superan los 1200 casos cada 100.000 habitantes.

La capital está entre las primeras ciudades del mundo en muertes cada millón de habitantes y también en contagios cada cien mil, primera larga en nuestro país. Rodríguez Larreta se niega a cumplir las restricciones que decretó el gobierno nacional. La respuesta del pueblo porteño ya la tuvo desde el viernes a las 20, ni el loro estaba en las calles. La negativa a cumplir con la no presencialidad escolar tiene el claro objetivo cuasi golpista de desconocer al gobierno nacional y al desmadre sanitario en la ciudad de Buenos Aires.

No puede decir el PRO seriamente que le preocupa la educación cuando a lo largo de los últimos años CABA se transformó en el distrito con menor inversión educativa, 17% del presupuesto, de todo el país. Arreglaron veredas y no hicieron ninguna escuela nueva, suspendieron el Conectar Igualdad y las viandas son miserables, entre algunas joyitas escolares de Cambiemos.

No es cualquier posición la del gobierno de la Ciudad, es una desobediencia manifiesta a un DNU con fuerza de ley y sólo la recurrencia a la mínima corte de justicia y a un juzgado capitalino de amigos y parientes le da un poco de vida ilusoria a este manotazo que va a una pérdida política y que arrastrará a todo el espacio derechista.

Que se desgaje este espacio neoliberal, de derecha cuasi fascista, en su búsqueda permanente de horadar al gobierno no nos preocupa, sí nos duele los que morirán por el engañoso y vociferante llamado a los descuidos como si no fuéramos el séptimo país en el mundo en contagios y el 14 en muertes.

Hoy es necesario restringir al máximo la circulación. Récord de contagios y muertes diarias (en nuestro país muere una persona cada tres minutos por COVID-19) así lo requieren.

Realizar controles estrictos, para que sólo funcionen los trabajos, y desplegar toda la ayuda económica de la que sea capaz el Estado, para que la sociedad pueda acompañar las medidas que no suponen otra limitación que cuidar la vida.

En definitiva, apretar el botón rojo, aún contra la criminalidad que supone las posturas de la oposición en su versión mediática y política.

Sumate al cactus

 

 

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