15 abril, 2021

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Enfrentar la segunda ola junto al pueblo

Enfrentar la segunda ola junto al pueblo
Photo Credit To Roberto Almeida Alveledo / Sumapress

Por Hugo Elías |

La segunda ola de contagios con nuevas cepas/variantes del virus del COVID ya está entre nosotros, las autoridades descansan en el surfeo en la vacunación y en los cuidados responsables de la población, con restricciones en la circulación y socialización. Mientras tanto se profundizan las consecuencias sociales de la caída en la economía.

Veamos. La llegada de vacunas esta semana sumarían 7 millones desde el primer envío y acerca las predicciones del Ministerio de Salud a los estándares de porcentaje de vacunados hacia mediados/fines de mayo con las próximas entregas. La prioridad es sobre las poblaciones de adultos mayores, trabajadores esenciales y de salud, adultos de 18 a 59 años con riesgo preexistentes, fuerzas de seguridad, docentes y no docentes. Son mas de 15 millones de argentinos, a inmunizar contra el virus y hoy estamos en 4 millones. No sólo faltan las vacunas, sino que hay que acelerar la vacunación al calor de la llegada de los vuelos, restan 11 millones a vacunar.

Pero suponiendo que la llegada de las vacunas no se interrumpa, posibilidad cierta, el principal obstáculo hoy frente a la pandemia es el aceleramiento inusitado de los contagios que están iguales a los del octubre del año pasado cuando la circulación se relajó abriendo espacios inusitados de irresponsabilidad colectiva que menguaron con la llegada del verano.

La desesperación del viceministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires nos exime de cualquier otro comentario que no sea que los cuidados no existen, y que por mas vacunas que haya a este ritmo los contagios crecerán como las muertes y está en riesgo como nunca el colapso del sistema de salud. Nuestro orgullo de que a ningún paciente de COVID le faltó una cama está a punto de perderse.

La responsabilidad social de los cuidados se ha perdido en sectores importantes, no hace falta demostrarlo, vemos permanentemente personas sin barbijo, transporte público sin distancia o atiborrado, reuniones sociales, fiestas de a cientos, comedores en lugares cerrados, fiestas clandestinas, vacaciones y viajes de egresados sin protocolos, clases presenciales con protocolo en la escuela que se desarman apenas los niños salen mientras las mamás se juntan a charlar en la vereda.

¿Es sólo cansancio, aburrimiento del encierro? Una encuesta en la provincia de Buenos Aires indica que el 65% de la población acuerda con el aislamiento y los cuidados, lo que demuestra que lo del cansancio es minoritario, en realidad una excusa para esconder el individualismo del “qué me importa el otro”.

Confluyen para el actual relajamiento dos factores a grandes rasgos, por un lado, la paulatina permisividad de las indicaciones del gobierno para facilitar las actividades económicas y por el otro la campaña permanente antivacunas de los grandes medios con la oposición para provocar el fracaso del gobierno frente a la pandemia.

El gobierno ha demostrado ser mas permeable a las críticas de los mediáticos que a las recomendaciones epidemiológicas y ha perdido el timón en aras del consenso con una oposición que niega y desprecia cualquier acuerdo.

Esto es grave en sus consecuencias, la prédica antivacuna en todas sus variantes, “veneno”, “soviética”, “VIP”, “no hay, no llegan nunca,” que fueron y son destruidas por la acción del gobierno, es una prédica criminal ya que propone no vacunarse, no cuidarse, y por lo tanto contagiar o contagiarse con el resultado inevitable de mas muertos. Por eso son criminales, predican la muerte.

Hoy tenemos que enfrentar con el pueblo que se cuida esta segunda ola como soporte de la vacunación constante sin descanso.

Es hora de pararse como lo que nuestro presidente es, mas allá de los gritos destemplados de los violentos acorralados en la mugre que supieron construir desde el 2015 al 2019, defensor y representante de las grandes mayorías populares.

La gravedad del escenario requiere de decisiones urgentes, que no pueden ser ni “sugerencias” ni “recomendaciones”, deben ser limitaciones, restricciones que cuiden la nefasta circulación del virus que hoy tenemos. Prohibiciones en función de la salud de millones que estamos en peligro.

El cierre de las fronteras aéreas y suspensión de vuelos turísticos entrantes y salientes; la suspensión de las clases presenciales en los conglomerados urbanos; la prohibición de circulación entre las 22hs y las 6; mantener las actividades productivas con estrictos protocolos sanitarios; implementar el uso de certificado del empleador para los viajes laborales; teletrabajo en todas las administraciones públicas municipales, provinciales y nacionales que no requieran presencia física para la atención y fomentarlo en la actividad privada bajo apercibimiento de indemnizaciones al trabajador por contagio, son algunas de las medidas que se podrían tomar en esta emergencia.

De la misma forma, se vuelve indispensable prohibir la circulación por fuera del municipio o barrio si no es por razones de trabajo certificada por el empleador; respetar la capacidad de pasajeros sentados y no mas parados, en trenes, subtes y ómnibus; reforzar y aumentar las frecuencias favoreciendo una disponibilidad de transporte seguro, ventilado y con distanciamiento.

A este se le debe sumar, la implementación nuevamente del IFE, una herramienta que no puede desaparecer frente al seguro decaimiento del trabajo informal, y un permiso especial para el funcionamiento de los comedores populares exigiendo distancia y protocolos sanitarios.

La criminalidad contra la salud de nuestro pueblo de la derecha violenta de Cambiemos está mostrando su verdadero rostro robando vacunas en Corrientes, vacunando a cualquiera en Jujuy, privilegiando a las prepagas y Obras Sociales en CABA dejando a los viejos y a los maestros para nunca, a punto de saturar las camas UTI en algunas ciudades de Córdoba, boicoteando las medidas de cuidado en municipios bonaerenses y exponer a los mayores contagios en Formosa con sus ridículas manifestaciones.

Son el ejemplo de lo que no hay que hacer y nuestro pueblo los conoce y sabrá defender a un gobierno popular, democrático, y que demuestra día a día que no hay nada mas importante que la vida de nuestra gente.

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