05 mayo, 2021

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Testimonio desde la trinchera | “Falta mucho para tener un respiro profundo”

Testimonio desde la trinchera | “Falta mucho para tener un respiro profundo”
Photo Credit To Imagen de archivo utilizada a modo ilustrativo

Pablo Candia es enfermero de la Terapia Intensiva de Pediatría del Hospital Posadas. Junto a sus compañeros y compañeras vienen peleando sin descanso contra la pandemia, acumulando angustias, miedos y agotamiento.

Por Hugo Elías |
*Imagen de archivo, utilizada a modo ilustrativo

Con un incremento trepidante de casos, luego de semana santa y cada vez menos camas, la situación ya es crítica en el principal efector de salud de la zona y el personal lo siente, “Psicológicamente y físicamente estamos agotados”.

-¿Podrías hacer un panorama general de la actual situación de tu sector y de la terapia intensiva en general, teniendo en cuenta el gran aumento de casos?

Tomo como referencia el 5 de abril, desde la vuelta de la Semana Santa, la cola para hisoparse alrededor del Hospital llegó a 1 kilómetro. A partir del miércoles los adultos venían descompensados no COVID, con insuficiencia renal, trastornos hepáticos, eran más graves sistémicamente que respiratorios, pero necesitaban la terapia intensiva. Fue necesaria alguna pronación (NdR: movimiento de giro o rotación que se práctica al paciente buscando facilitar la respiración) pero no a todos. Hay pacientes más jóvenes, se han muerto entre 40,42, 48 años, siempre con otras complicaciones. Esto acompañado de un aumento exponencial de casos.

-¿Están faltando camas UTI (Unidad Terapia Intensiva)? ¿Y si es así cómo resuelven el problema?

Por ahora no faltan camas. La terapia intensiva tiene una ocupación del 100% de camas, pero es lo que llamamos “cama caliente”, hay muertes y pases a sala y esas camas se ocupan. Además, tenemos un reaseguro con las que no se ocupan en terapia intensiva de Pediatría y la utilizamos si no hay en UTI adultos. La edad de pediatría paso a ser de 18 años para permitir más pacientes.  Hemos llegado a tener hasta 3 aislamientos que al confirmarse COVID se los trajo a sala. Esos lugares no tendrían que ocuparse, pero han tenido que usarse por falta de lugar.

-¿Han tenido que derivar pacientes de COVID a otros hospitales? ¿Recibieron derivaciones de CABA o del interior de la provincia?

No hay derivación hacia fuera y no se recibieron aún ni desde CABA ni de otro lado. Sólo la terapia se usó con pacientes de acá.

-Sabemos que se han suspendido las consultas presenciales y reemplazarlas por la atención Telefónica, ¿Es para descomprimir las salas y hacer lugar a nuevas salas para COVID, se postergan internaciones, para dar lugar a COVID o todavía no fue necesario?

Se va a usar la UTI número 2 de 9 camas para COVID suspendiendo las cirugías programadas, dejando estas camas sólo para COVID y las urgencias.  Se están preparando nuevas salas en otros pisos para habilitarlos para pacientes recuperados de Coronavirus, sin necesidad de atención respiratoria mecánica.

– ¿Hay suficiente personal de salud? ¿Se cumplen los horarios o se han extendido por falta de compañeros contagiados? Se respetan los francos y la licencias/vacaciones? ¿Hubo recomposición salarial, recategorizaciones, pase a planta permanente?

Desde el 5 de abril trabajamos sin descanso con las exigencias de “cama caliente”, ya se re-contagiaron con COVID tres compañeros de UTI, que van a aislamiento para evitar contacto estrecho con familiares. Si a eso le sumás que faltan enfermeros, ayudantes, personal de licencia, nunca estamos completos.

Estamos muy cansados, mi compañera me cuenta que son tres enfermeros para cinco camas en UTI, si falta uno se complica mucho el trabajo y no se lo está valorando como corresponde ni por los pacientes a veces. No queremos enfermarnos porque nosotros estamos vacunados pero nuestra familia no y eso es una presión más. Psicológicamente y físicamente estamos agotados, sabemos que podemos infectarnos igual, aunque sea leve, falta mucho para tener un respiro profundo. Nuestro sueldo en términos generales es de $40.000, y hace que muchos busquemos otro trabajo porque la plata no alcanza. Hubo una paritaria de UPCN vergonzante, no estamos categorizados como profesionales, el pase a planta permanente es imaginario, los reincorporados no tenemos contratos firmados. En realidad, no sabemos si pertenecemos al Hospital Posadas o no. 
Hoy necesitamos un reconocimiento salarial y profesional como pertenecientes a la planta permanente del Hospital. Al mismo tiempo necesitamos un apoyo psicológico que aborde nuestras angustias, el agotamiento y los nuevos desafíos que el COVID exige, como la atención de los más jóvenes e incluso niños. Hay un servicio de apoyo psicológico pero, no hay tiempo o los compañeros no lo requieren para que no les den un descanso y dejar con uno menos el servicio. 

Pablo reconoce el esfuerzo permanente de la dirección del Hospital en tener siempre los elementos indispensables para la atención de los pacientes y de la propia seguridad del personal. 

-Las camas, las salas de UTI, la aparatología, los equipos de protección personal, están en condiciones como nunca antes. Lo que falta es una mirada, un accionar urgente, reparadores del sacrificio del personal de salud.

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