25 junio, 2021

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La tristeza, la violencia, el optimismo

La tristeza, la violencia, el optimismo

Por Hugo Elías | 

La tristeza por los 77.500 muertos y por los 37.000 contagios diarios; la violencia expresada en la mentira, en el ataque mediático constante y sin límites e incluso en una bomba contra una sede partidaria; el optimismo que se hace esperanza en esas 26 millones de vacunas, cifra que se alcanzará a finales del mes de junio. 

La situación sanitaria pandémica de nuestro país hoy está en el pico mas alto de gravedad. Los períodos de máxima protección y cuidados que terminan este domingo 30 de mayo serán percibidos en 5 o 10 días. Hoy presenciamos los cuidados o descuidos de 10 días atrás, cuando se implementó el DNU desteñido por la justicia de Rodríguez Larreta y la mínima corte de justicia, y varios gobernadores siguieron su ejemplo.

Cuando se dice que no hay que politizar la lucha por la salud contra la pandemia ya es sólo una expresión de deseos, está politizada por obra y gracia de Juntos por el Cambio. Desde el mismo momento en que el gobierno se puso como objetivo principal cuidar la salud de los argentinos boicotean todas y cada una de las iniciativas sin proponer otra cosa que la negación sin alternativa alguna.
La alternativa del gobierno del Frente de Todos fue insistir en los cuidados y en la contratación de vacunas con resultados dispares pero efectivas ante la acumulación de los países centrales.

Una pandemia como nunca se vio en 100 años con un virus mutante en variables mas peligrosas en su rapidez contagiosa y letalidad ha sido un desafío no sólo para los gobiernos sino también para los distintos pueblos de cada país con su historicidad a cuesta empezando por su sistema de salud.

Tenemos que decir que, así como ahora estamos en el peor momento de este castigo es muy probable que siga empeorando. La paulatina y lenta baja de contagios en la provincia de Buenos Aires con el contrapeso de Caba se desdibuja con la extensión al resto del país de esta oleada enorme de contagios. Los intensivistas y los responsables de los centros de salud hablan de situaciones límites donde la “cama caliente” de las terapias intensivas ya no son liberadas por altas sino por un 50% de muertes de los pacientes. La mitad de los pacientes que entran en terapia intensiva por COVID no logra sobrevivir. A ello tenemos que sumarle el mayor tiempo de ocupación de las UTI por ser mas jóvenes los internados por efecto de la vacunación e inmunización a la población de mas de 60 años, hoy el promedio de edad de los internados es de 53 años, cuando hace un mes era entre 60 y 70. Al mismo tiempo con la inmunización creciente disminuyen los fallecimientos, los expertos calculan que ya serían 5000 los vacunados de mas de 60 años que hubieran muerto en octubre pasado sin vacunas.

El efecto de las vacunas es innegable y sólo la locura reaccionaria ha ido construyendo un relato anti vacunas y anti cuidados desde hace un año. Desde el veneno, la libertad amenazada, las vacunas que no servían, la quema de barbijos, las bolsas negras de símil cadáveres, hasta la desesperación de acusar de coimeros al ministro Gonzáles García y al presidente.

Habiendo pasado escupiendo policías frente a la Quinta de Olivos y violando todos los protocolos de cuidados no le quedó otra a Patricia Bullrich que mostrarse como si fuera representante, lobista, de laboratorios Pfizer.

No es la única, hay mucho personal en esa tarea, todos los periodistas del canal La Nación +, TN, A24, Telefé, El13, radios amigas y los diarios de siempre la nación, clarín e Infobae.

Esa patinada grosera obligó al laboratorio a desmentir a Bullrich y a sus compañeros de trabajo periodistas, políticos de Juntos por el Cambio y allegados varios a dejarla sola con esa denuncia antidemocrática contra las instituciones. No es que perdió las chavetas, no tienen respeto por las instituciones, solo buscan la destrucción del enemigo, el gobierno, a como dé lugar sean mentiras, manifestaciones agresivas, acoso mediático, aunque todo ello redunde en el desánimo en ciertos sectores sociales. Aunque algunos les lleven el apunte y dude en vacunarse o en no cuidarse y ponerse a tiro del contagio.

Está claro que esos riesgos mortales que provocan en la población no les importa, ni a Bullrich, ni a Rodríguez Larreta, ni a Macri, ni a Carrió, ni a los que los anuncian por los medios, ni a los que los protegen desde tribunales.

Por desgracia han tenido alguna repercusión con su prédica criminal, no hay otra manera de llamar a quién siembra rechazo a la inmunidad que salva vidas. Hay compatriotas que por escucharlos no se vacunaron o lo hicieron tarde y ya no están entre nosotros. Todos, los políticos, los periodistas, los jueces, son responsables de esas muertes.

De ahí a la violencia hay un paso, la vimos en Rosario en el Monumento a la bandera, en los desaforados anti cuarentena de CABA, llegando a la bomba que explotó en el local del Frente de Todos en Bahía Blanca con panfletos que también aparecieron en actos anti cuarentena de la zona.

La violencia verbal fomentada por actores políticos públicos y responsables del partido mas importante de la oposición decanta en las peores prácticas terroristas antipopulares.

Están desesperados, desorientados, su militancia anti vacunas naufraga cada día mas, la enorme mayoría de los argentinos espera el momento de vacunarse. Es la esperanza ante este virus invisible, traicionero y mortal. Para colmo su cipayismo está machucado porque las vacunas son rusas, chinas y la de AstraZeneca fabricada en Garín por un ex militante del partido Comunista argentino y como corolario se viene la Soberana 2 de Cuba. Da risa, pero no es chiste.

Que el gobierno tuvo errores no será esta columna que lo niegue, salió a destiempo con los mayores cuidados ante la segunda ola, quiso acordar con gobernadores que no lo escuchaban, no controla la circulación eficazmente, todo eso es verdad. Pero también es verdad que hoy tenemos un sistema de salud que responde, que a lo largo del país se renovaron los equipos de terapia intensiva después del desastre sanitario dejado por el macrismo, sin contar los nuevos hospitales modulares y la inauguración de hospitales de alta complejidad.

Pero lo que realmente ha cambiado la situación es la cercanía de la vacunación. Tenemos la injusta pobreza, el aumento de los precios, sin el estado muchos no comerían, eso no es bueno, los trabajadores tienen sueldos injustos, ni hablar del personal de salud, pero, así como vienen las vacunas también vendrá la justicia que desde abajo exige el pueblo a su gobierno. Este gobierno escucha a su gente.

El optimismo triste está basado en los 40 millones de vacunas que ya habrán llegado a fin de julio, que inoculadas sumando ya el 20% que hoy ya está vacunado se llegará al 70% de la población mayores de 18 años que son los que hasta ahora se vacunan. O sea que en agosto veremos como los casos de contagio disminuyen fuertemente lo mismo que las muertes. Seremos felices con barbijo. Por eso están  desesperados y violentos. Por eso el optimismo y la confianza.

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