11 septiembre, 2026

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#HistoriasDelOeste | El sueño de la casa propia: Todo era para el ladrillo y los materiales

#HistoriasDelOeste | El sueño de la casa propia: Todo era para el ladrillo y los materiales

Por Mariela Canali* |

El acceso a la propiedad es un símbolo de la movilidad social ascendente en la historia contemporánea argentina y marcó la existencia de una clase media que creció en importancia, llegando a ocupar más del 30% de la población nacional a mediados del siglo XX.

A comienzos de los años 50, la gran difusión del crédito personal inmobiliario a largo plazo hizo posible la adquisición de terrenos propios para muchas familias. Entre 1947 y 1954 se registró la mayor inversión histórica en vivienda popular por parte del Estado, sobre todo a través de los créditos del Banco Hipotecario Nacional. Este hecho unido a la difusión del loteo económico a plazos condujo a una gran extensión de los suburbios del Conurbano y al aumento de propietarios que del 43% en 1947 pasaron al 60% en 1960.

En las décadas de 1940 y 1950 surgieron nuevas barriadas en el oeste, cuando empezaron a subdividirse las antiguas quintas de veraneo y horticultura y se abrieron nuevas calles, se amanzanaron y lotearon los terrenos individuales para la construcción de viviendas unifamiliares. Entre 1937 y 1954, por ejemplo, en el Partido de Morón hubo 458 subdivisiones de tierras. La mayor parte se produjo en zonas relativamente alejadas de los núcleos urbanos citados anteriormente, sobre todo en Hurlingham e Ituzaingó.

El Plan Eva Perón

Las formas de construcción variaron según la época. En 1952 el Banco Hipotecario Nacional dispuso una nueva línea de créditos para la construcción de la vivienda familiar para obreros y empleados: el Plan Eva Perón. Estaba destinado a familias de escasos recursos e integraba una serie de facilidades como el módico interés y el largo plazo de amortización. Muchos vecinos recuerdan que el acceso a este crédito fue la “gran oportunidad” porque las facilidades de pago eran muchas y casi todos lograron cancelar la deuda en menos años de los pactados.

Barrio Plan Eva Perón – Calle Agüero, Morón sur

El Banco proporcionaba los planos y supervisaba la construcción a medida que ésta avanzaba y así se iban librando los pagos para proseguirla. El modelo constructivo más extendido fue el chalet californiano, el “chalecito” se convirtió en el arquetipo de la vivienda popular para toda una generación de argentinos y aún hoy podemos encontrarlos en muchos de los barrios de la zona Oeste. Era la casa compacta compuesta por una sala de estar, cocina adosada, dos o tres dormitorios, baño construido sobre una medianera; con un porche a la entrada y jardín interior y techo de tejas españolas. Las de mayor nivel económico mostraban un zócalo de piedra Mar del Plata.

Dentro de la localidad de Morón se conformaron barrios de acuerdo al plan, que correspondieron a distintos sindicatos: sobre la calle Intendente Agüero, un grupo de manzanas le fue otorgado al Sindicato de los Papeleros, otras al de los Tintoreros. En Castelar sur e Ituzaingó se levantaron los barrios para Oficiales de las Fuerzas Armadas conocidos como “Barrio Marina” y “Barrio Aeronáutico”. Otros vecinos accedieron a un crédito de tipo personal otorgado por la fábrica donde trabajaban, por ejemplo, las Tejedurías Morón.

Ciudad Evita

En La Matanza se construyó el mayor emprendimiento habitacional de aquellos años. Ciudad Evita surgió por Decreto 33221/47 y proyectaba la construcción de 10.000 unidades, de las cuales llegaron a concretarse unas 5.000. Formaba parte de una serie de barrios-jardín con chalets de ambientes amplios, con parque al frente y al fondo. La edificación contó desde su creación con todos los servicios, escuelas y centros de salud, centros comerciales, bancos, una comisaría y una delegación municipal. Un detalle a destacar en el trazado de Ciudad Evita es el que representa el perfil estilizado de la primera dama. Desde una vista área es perfectamente reconocible esta “Eva en el asfalto”.

La autoconstrucción

En las décadas de 1960 y 1970 las líneas de créditos ya no eran tan accesibles y encontramos muchos casos de autoconstrucción, sobre todo en las áreas periféricas de la zona oeste en los límites de los partidos, cuando nuevas líneas de transporte automotor, muchas de carácter vecinal, permitieron que los pobladores pudieran desplazarse de forma más segura y regular hacia las cabeceras ferroviarias. Es el caso de Morón y Castelar Sur, Cuartel V en Moreno, Gregorio de Lafferere y Rafael Castillo entre otros, en La Matanza.

La nueva vivienda era ocupada ni bien alcanzaba un mínimo de superficie y habitabilidad, en tanto el proceso de construcción proseguía por años y en él colaboraba toda la familia. La gran mayoría de los hombres aprendieron el oficio de albañil, apelaban a la ayuda de algún familiar o vecino más experimentado para plantar los cimientos o llenar las losas, que eran los trabajos que necesitaban mayor precisión. Por su parte, las mujeres eran los “peones” que entraban los materiales para evitar los robos, preparaban las mezclas de material y también acompañaban a los maridos durante el trabajo, cebando mate.

Eliseo Ramírez en la construcción de su casa en Villa Ariza, Ituzaingó

En 1977 el gobierno provincial reglamentó la subdivisión y uso del suelo, se estableció entonces el requerimiento de que los futuros fraccionamientos de tierras contaran con provisión total de infraestructura urbana (agua, cloacas, energía eléctrica, alumbrado público, desagües pluviales y pavimentos en las vías principales). En consecuencia, los “loteos económicos”, terminaron por agotarse como alternativa de hábitat posible.

En cuanto a las viviendas construidas a través de planes estatales podemos mencionar las del Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) que empezaron a levantarse a partir de 1977. Estas viviendas terminadas “llave en mano”, se realizaban en conjuntos apartados del tejido urbano, compuestos por varios pisos de departamentos, conocidos como monoblock. En la zona oeste se construyeron los barrios 19, 18, 17 y los 4, 5 y 6 ubicados en Ciudad Evita, cerca de la Rotonda de La Tablada, por lo que también son llamados erróneamente “Los monoblocks de La Tablada”.

Otro de los planes fue el “Programa Federal de Construcción de Viviendas” (2004), dentro de éste, el subprograma de Urbanización de Villas de Emergencia y Asentamientos precarios llevó a la urbanización del barrio Carlos Gardel en El Palomar a partir del año 2005. Las casas fueron asignadas bajo una hipoteca a largo plazo a más de 400 familias que trabajaron en la construcción de sus propias viviendas.

A pesar de la existencia de estos planes estatales y del sistema de autoconstrucción, el acceso a la vivienda es cada vez más difícil para los sectores medios y bajos, sobre todo por la falta de medidas que regulen la inversión inmobiliaria, los alquileres y la falta de crédito accesible. Todo esto puesto en el contexto de considerar a la vivienda como un bien básico al que toda persona tiene derecho según la Constitución Nacional en su artículo 14 bis, y no sólo una mercancía.

*  Profesora de historia e investigadora del Instituto y Archivo Municipal de Morón

* Nota publicada en la edición de septiembre de El Cactus – Noticias del Oeste en su versión papel

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