24 enero, 2022

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Contradicciones

Contradicciones

Por Hugo Elías | 

En la tarea de gobernar siempre, en todo momento y en todos los niveles, hay que elegir, hay opciones, vamos por aquí o por allá.

En tiempos de crisis profunda, dolorosa para la enorme mayoría, las opciones se reducen a dos: o se privilegia el bienestar de los más pobres y desamparados, o se elige la negociación con los grandes dueños del poder económico que redunda en mas pobreza y miseria para las mayorías. No es simplismo es comprobación histórica, siempre fue así. No hay camino intermedio, se está demostrando.

Un país riquísimo en recursos naturales, integrado geográficamente casi en su totalidad, con industrialización de alto nivel internacional, una población alfabetizada con altos niveles de escolaridad, desarrollos científicos y tecnológicos en manos del estado, una legislación sociolaboral entre las mas avanzadas, organizaciones sindicales que impiden la prepotencia patronal y dignifican la vida de sus afiliados, políticas crecientes de igualdad de género y creciente repudio al machismo patriarcal, libertad de cultos, un sistema democrático que ha demostrado robustez luego del compromiso de la sociedad con un masivo nunca más a dictaduras y genocidas.

No estoy describiendo un país escandinavo es la Argentina, que guste o no, se hizo al calor del ideario peronista y la lucha del pueblo desde los mas olvidados, con los trabajadores y las clases medias dejando mártires contemporáneos.

No es un imaginario, es doliente realidad vivir con un 40% de nuestra gente en la pobreza. Son los que no comen 4 comidas diarias, ni tres, y dos, o una según los chicos de la casa. Lo grave de esta injusticia sería que la naturalicemos, que la demos por inevitable cuando todos sabemos que no es así, que no siempre fue así y que se puede cambiar esta historia lacerante y abominable de nuestros hermanos.

Venimos del peor gobierno, desde la recuperación de la democracia. El macrismo dejó niveles de pobreza extrema, endeudamiento nunca visto y fue un gobierno plagado de prácticas mafiosas siempre antipopulares. Luego, se suma la Pandemia y el inevitable parate de la actividad económica que agravó los cierres de empresas, desempleo, informalidad, con caídas nunca vistas de todas las ramas de la actividad excepto las referidas a la agricultura, supermercados y algunos sectores financieros. La incidencia de estos sectores es mínima en el total de la enorme masa laboral por fuera de esos rubros. Donde sí inciden es en la apropiación de la renta nacional. Un solo dato: el 10% más rico acapara el 32,3% del ingreso total y el 50% más pobre apenas accede al 20,5% (Datos del INDEC.)

La derrota electoral en las PASO obliga al gobierno a pensar como encarar este doble desafío que es casi uno: por un lado, iniciar un camino de recuperación económica basado en el crecimiento vital de los más pobres y por el otro explicitar esa elección en medidas concretas que trasladen los enormes recursos de los pocos grandes millonarios a los millones que hoy mendigan trabajo y comida.

Son contradicciones que si uno asume el gobierno para ser un gobierno popular las tiene desde el inicio. Por un lado, la inequidad manifiesta entre la vergonzante pobreza de casi la mitad de los argentinos frente a la presencia obscena de unos cuantos multimillonarios que compran jueces, políticos, periodistas, lo que sea con tal de no perder, y seguir ganando a costa de las mayorías hambrientas. Sí, hambrientas, por eso los comedores, los merenderos y toda la batería que el gobierno implementó en estos tiempos para paliar la ignominia de pobres en un país rico. Pero eso no alcanzó, y en la elección se explicitó.

Esta contradicción es la de todo gobierno popular en la escasez: para darle a los muchos, le tenés que sacar a los pocos. No se trata de que fundan, sí que ganen menos. Si ese es el compromiso ya asumido, es necesario explicitarlo en medidas concretas mas allá de los enfrentamientos que provocarán y ante lo cual hay una herramienta dual: la legitimidad democrática y la movilización popular.

Por otro lado, ese nivel de enfrentamiento con los poderes oligárquicos solo se puede sostener con una política de acumulación popular que se exprese políticamente en el Frente de Todos, sin fisuras, en la convicción del enfrentamiento a esos poderes.

La negociación con ellos debe ser siempre clara a favor del pueblo, nunca empate, muchos de ellos se manejan como enemigos y con el enemigo no se negocia se llama al pueblo a luchar. No es una novedad para nosotros, las jornadas por el 2 x1, contra la estafa de la jubilación y el blanqueo mafioso, la consagración verde del aborto legal IVE, la movilización de trabajadores que impidió la modificación de la ley de contrato de Trabajo, por nombrar algunas últimas.

La convicción democrática y popular del enfrentamiento a nuestros adversarios/enemigos va de la mano de la unidad política interna del Frente de Todos con discusiones en el cómo y en el cuando pero sin fisuras a la hora de implementar los acuerdos.

Las contradicciones internas se superan con propuestas superadoras y las externas es con el programa claramente popular que nuestra gente haga propio y lo defienda democráticamente en las calles.

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