Por el rol fundamental que tienen en el proceso de tratamiento y rehabilitación de pacientes internados por Coronavirus, buscan sumar unos 80 colegas más que aún son becarios.
El Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (Cokiba) tuvo una intervención activa en este proceso de incorporación de profesionales al sistema. Entre ellas, se realizó una convocatoria para que acercaran antecedentes para ser entregados en los hospitales que comenzaban a requerir esos recursos profesionales. “De esta manera, el proceso de selección y designación de kinesiólogos en el inicio de la pandemia fue más ágil“, dijeron en el Cokiba.
Por otra parte, el Cokiba formó parte de los comités de evaluación y los jurados en los casi 210 concursos que se hicieron para la incorporación de kinesiólogos a los centros de salud pública bonaerenses. “La presencia del Cokiba en estos actos tuvo como objetivo garantizar transparencia, dar ecuanimidad al proceso y asesorar a los matriculados interesados en el ingreso a los planteles de salud“, dijeron autoridades del Cokiba.
Los kinesiólogos y kinesiólogas tuvieron un rol clave en una instancia crucial: la asistencia en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), pero también en la recuperación de quienes atravesaron el Covid ya que se requiere de tratamientos posteriores por consecuencias derivadas de la enfermedad: secuelas respiratorias como disnea de esfuerzo, fatiga muscular, mialgias, artralgias recidivantes y hasta falta de concentración son algunas de las secuelas. Para quienes estuvieron intubados: estenosis laríngea, debilidad en la musculatura cervical, reflejo tusígeno y deglutorio disminuido, entre otras.
El tratamiento de esas secuelas necesita de los profesionales de la kinesiología. “Previo a la pandemia, la población en general desconocía nuestra intervención en las unidades de cuidados intensivos. Hubo una resignificación de la profesión y un mayor reconocimiento hacia el carácter esencial de nuestro trabajo, en especial con los pacientes críticos”, aseguró la licenciada en Kinesiología, Julieta Núñez, quien forma parte del Centro de Rehabilitación pos-Covid de la Universidad Nacional de Hurlingham y además es integrante del grupo Kinesiología Comunitaria del CoKIBA.
Según explica Núñez, “en el tratamiento de pacientes post COVID, con síntomas persistentes de debilidad, fatiga muscular y disnea de esfuerzo, primero se requiere una evaluación donde se toman diferentes indicadores de signos vitales, así como talla y peso. También se realizan pruebas de campo dirigidas a la evaluación de la capacidad física y la respuesta pulmonar durante el esfuerzo: Test de marcha de 6 minutos, Sit-To-Stand, Timed up and go, TCI, TCC, etc. Estas pruebas se utilizan para evaluar la capacidad física y para documentar la desaturación inducida por el ejercicio.”
El trabajo profesional de los kinesiólogos en las terapias intensivas con pacientes enfermos por COVID requiere una dedicación casi permanente para acompañar la recuperación, ya que las largas estadías en la UCI provocan, entre otras consecuencias, una rápida pérdida de masa muscular.

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