28 septiembre, 2022

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La centralidad de Cristina

La centralidad de Cristina

Por Hugo Elías | 

Este columnista nunca va a negar su inveterado optimismo mas allá que le haya hecho cometer errores de análisis. Optimismo que la vida militante me forjó al sobrellevar las peores y dolorosas experiencias que sufrí junto a nuestro pueblo.

Siempre, mas tarde o mas temprano, la calle se pobló de los cantos de lucha desafiando la represión que venía. Así, la derrota del ciclo macrista empezó en la jornada de lucha contra la legislación laboral donde una feroz represión no amilanó los reclamos, sino que por el contrario los potenció, aclarando, por si era necesario, el carácter antiobrero y explotador del macrismo.

El 18 de diciembre de 2017 mientras se aprobaba la ley que modificaba a la baja el cálculo de los haberes jubilatorios y en el marco de una huelga general de la CGT hubo una imponente manifestación que ocupó la Avenida de Mayo desde 9 de Julio hasta el Congreso. La feroz represión policial y la aprobación de achicar los ya decaídos sueldos de los jubilados iniciaron una resistencia que tuvo la calle como terreno favorito. La historia terminó con el impresionante triunfo del Frente de Todos a finales de 2019 pero empezó con esa épica resistencia de diciembre de 2017.

Hoy, con el prólogo de la enorme movilización de la CGT, la CTA y los movimientos sociales con 500 mil trabajadores contra la inflación y los formadores de precios, hay miles y miles en las plazas de todo el país que defienden a Cristina ratificando ser la principal política argentina.

La espontaneidad de la convocatoria muestra y engrandece la centralidad popular de la vicepresidenta, la cohesión inmediata del Frente de Todos detrás su defensa ante el desfachatado ataque judicial mafioso esparció por todo el territorio la necesidad popular de expresar “Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar”.

Tarde la advertencia, el quilombo ya está y ahora el enemigo carcelero no sabe de qué disfrazarse por mas telebasura o títulos que cada vez más se vuelven más inútiles.

Cristina no es un fenómeno individual, mas allá de su personalidad, inteligencia y coraje. Es el fruto de la conjunción de un proyecto político con una dirigencia que se bancó hasta la cárcel, la persecución y el escarnio y donde ella es la encarnación de la confrontación con los poderosos sin dudar nunca su lugar junto al pueblo.

Ese el plus de Cristina, “ni un tranco ‘e pollo” al prepotente millonario que se enriquece empobreciendo mujeres y varones trabajadores. Los riquísimos empresarios lo saben, por eso la odian, la quieren fuera, pero ella es el Peronismo y hoy la calle lo ratifica.

Para el pueblo movilizado en las plazas de todo el país cuando vienen por Cristina vienen por la desaparición del peronismo, eso está claro como que el resultado es la desaparición de la democracia como modo de dirimir las contradicciones sociales.

Simplificando, hoy para los millones que bailan en las calles defendiendo a Cristina, sin ella o ella condenada y proscripta no hay democracia ni peronismo.

Nuestro sistema democrático está en peligro desde la cooptación de la justicia por jueces y fiscales al servicio del poder hegemónico de los grandes medios, bancos, industriales y agrarios amantes de los dólares y negadores de la patria.

Subidos al caballo del triunfo de la pobreza por la inflación provocada por sus mandantes, sin respuesta contundente de un gobierno titubeante, estos fiscales y jueces macristas subieron al cadalso de la condena y la proscripción a Cristina. Imposible encontrar algo más tosco y brutal.

Perdón, encontramos algo peor: la aventura represiva de Rodríguez Larreta contra los manifestantes frente a la casa de Cristina, cuando estaban convocados actos en todo el gran Buenos Aires y en Parque Chacabuco y Parque Lezama en Caba.

Se suspendieron dichos actos y una multitud apareció en la casa de la vicepresidenta convocados por la estupidez de Larreta, o la maledicencia, da lo mismo, apareció como el gran represor, enamorado de la violencia, faltó Chocobar…Mientras miles llegaban a la casa vallada de Cristina y se organizaron alrededor y se quedaron hasta que la policía se retirara.

Resultado, Cristina hablando a la multitud con una calidez emotiva desde un escenario improvisado siendo injusta con quien le organizó el acto callejero, Horacio Rodríguez Larreta.

En pocas palabras desnudó las intenciones de los fiscalitos futbolistas en Los Abrojos, la cancha de Macri. La proscripción y condena que avergüenza a cualquier masoquista que haya escuchado al fiscal, ni una sola prueba, solo el sentido común como si fuera una prueba, dijo ese empleado de lujo del poder. Por una camiseta y una foto con Macri vale la vergüenza, ah por ahí algo mas como una “brillante” carrera en este oscuro poder judicial.

Pero la pelota ya esta del lado popular, solo queda el graznido de las cacatúas de la telebasura y los diarios que ya nadie lee, el país de norte a sur y de oeste a este se llenó de plazas y avenidas colmadas de peronistas defensores de Cristina, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Corrientes, enormes columnas que se repitieron en todas las provincias. Una de las mas numerosas fue la que convocó Larreta en barrio Norte en la casa de Cristina, con la palabra de la jefa en un escenario callejero. Mundial.

Hay detalles distintivos de estas horas, empezando por la unanimidad del Frente de Todos al salir en defensa de Cristina que necesariamente opaca al presidente y al ministro Massa colocando la política del gobierno centralizada en Cristina. Por otro lado, hay consenso total en identificar al poder judicial de Comodoro Py y de la mínima Corte como enemigo del peronismo y por ende de la democracia. La situación política ha cambiado con el pueblo en la calle empoderando a Cristina y por lo tanto a sus ideas y directivas políticas, pero esta mujer sabe que la unidad del Frente de Todos es principal en cualquier política, sea económica, social, parlamentaria o judicial. Tal convicción es compartida por todos los sectores internos y hoy con el aditamento de una líder indiscutida avalada por miles en las calles.

También el macrismo está sufriendo las consecuencias de este resurgir desde debajo de un peronismo hasta ahora anodino que a tientas busca salir de una situación económica complicada. La payasada de pedir el juicio político del presidente sólo se emparda con las declaraciones de Macri sobre cómo nos ayudó el FMI o el proyecto de reforma laboral de Vidal (¿Alguna vez trabajó fuera de puestos políticos en el estado?) y otros, que atrasan 100 años las condiciones de trabajo. Se acusan entre ellos de corruptos, de espiarse entre sí, de arreglar con narcos, todo en el marco unitario de denigrar al peronismo, pero con el objetivo trasparente de hegemonizar el espacio hacia las elecciones del 2023. La desorientación que les provoca el masivo respaldo popular a Cristina los ata a la pelea mediática y son rehenes de los medios y de cualquier periodista mediocre.

Su proyecto, lo repiten sin sonrojarse, es el mismo de su gobierno 2015/2019, con los resultados desastrosos para el pueblo y el enriquecimiento obsceno de 4 o 5 vivos. Perdón ya lo dijo Cristina.

La calle seguirá ocupada, el sentimiento amoroso se nutrirá de reivindicaciones de justicia social, privilegiar los salarios, las jubilaciones, la ayuda social, buscar que la inflación baje mes a mes hasta erradicar primerota indigencia y luego la pobreza. La discusión con los formadores de precios debe ser con la calle en la mesa no con la lapicera del empresario.

Las plazas ganan presencia popular, fortalecen la democracia bombardeada por la derecha, la manifestación popular condiciona a propios y extraños. La condena a Cristina es una amenaza amenazada.

Hasta ahora se justifica el optimismo, la tocaron y se armó el quilombo y va a seguir al calor de las audiencias.

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