28 septiembre, 2022

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La violencia permanente

La violencia permanente

Por Hugo Elías | 

Es indiscutible la interrelación entre la injusticia social que produce el crecimiento de los precios sobre los bolsillos populares con su sentir permanente de bronca por esa injusticia.

Ya no se puede justificar el poder en la ignorancia popular. El pueblo argentino ha tenido tiempos de justicia social y los recuerda, tiene memoria, sabe de los gobiernos populares.

El poder también lo sabe y es por eso que su meta política es la destrucción del peronismo, movimiento político y social que ha determinado la historia con su concepción recurrente popular y antioligárquica.

Hay dos palancas poderosas que siguen y dirigen tal búsqueda de la desaparición de la dirección política popular peronista: la concentración comunicacional mediática por un lado y los monopolios industriales, agrarios y financieros por el otro. Hoy representados políticamente por el macrismo radicalismo de Juntos por el Cambio. Los primeros son los constructores del discurso diario de la desazón minusválida de una Argentina hacia el desastre como si viniéramos del paraíso macrista y no del cierto infierno de los mafiosos macristas. Los segundos son los constructores de la actual pobreza del 50% de la población con su voracidad delictuosa de importaciones y exportaciones truchas, juegos sucios en las finanzas que el estado paga, y una permanente remarcación de precios inflacionando la vida mes a mes. Ambos amparados por un poder judicial mayoritariamente corrupto al que compran y direccionan diariamente.

Esta es la violencia permanente que sufrimos diariamente y desanima las reservas de lucha del movimiento popular pero no alcanza a derrotarlo. Hasta que se recurre a la violencia, también burguesa y capitalista, del asesinato.

El magnicidio felizmente frustrado desnuda al país oculto. Se plantea otro país, el de la traición a la democracia, el de los dictadores de la vida y del sentido inhumano. Nunca desaparecieron, se agazaparon en sus mentiras mediáticas y en sus fraudes millonarios de deuda externa que sufrimos todos. Aunque disimulen, crear odio y miseria durante años permite la violencia y la fomenta.

La resistencia al repudio del artero ataque a la principal líder política los pinta de cuerpo entero, no son otra cosa que los herederos de los dictadores del 55 a hoy. Han minado las reservas democráticas construidas por el pueblo simbolizadas por las Madres, las Abuelas, las luchas obreras por su dignidad y las políticas populares del alfonsinismo y del peronismo kirchnerista. Los miles y miles que espontáneamente salieron a las plazas de todo el país a expresar su amor por Cristina son los demócratas, los verdaderos republicanos, los que quieren un país libre, justo y soberano.

Eso es lo que quieren, matar para gobernar para cinco millones y marginar al resto. La bala fue dirigida ahí. Falló y empezó la recomposición del Frente de Todos.

La convocatoria al diálogo para revitalizar el pacto democrático de Cristina es rechazada mostrando el alma antidemocrática de la oposición macrista. La democracia una vez mas será defendida por los verdaderos demócratas y atacada por los creadores del odio y las dictaduras.

El tratamiento judicial del atentado a la vicepresidenta es moroso y escatima su objetivo político vergonzosamente como bien lo explican en Página 12 Irina Hauser y Raúl Kollmann: la jueza “Capuchetti los procesó por tentativa de homicidio calificado, agravado por el empleo de armas de fuego, alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas, además de la portación ilegal de armas. Este encuadre excluye la dimensión política del intento de asesinato y lo limita a un delito común. Es decir, no contempla la concepción del hecho como un atentado al orden constitucional y la tranquilidad pública, un acto de terrorismo, o lo dejaría librado a una instancia posterior de juicio oral”.

El poder mediático está furioso al no encontrar eco social en que fue “armado”, idea payasesca si las hay, ni la del “loquito suelto”, siendo cada vez mas evidente la relación de los grupos violentos de los asesinos fallidos neofascistas con sectores del PRO y de los libertarios de Milei. Día tras día se abren ventanas por las que se ven esas relaciones como los abogados de los organizadores del magnicidio que han sido asesores de diputados macristas y el financiamiento de empresarios del mismo palo.

El acomodamiento paulatino de los números con el FMI, el aumento de las reservas en el Banco Central, el desmonte de la mafia aduanera judicial, el tratamiento de Massa franco con los grandes empresarios dando, pero pidiendo todavía sin frutos, la revisión de las prerrogativas fiscales a las grandes empresas nunca mejor definidas como los “planeros Vip”.

Son buenos datos que son pocos o casi nada si no son acompañados decididamente por la recuperación de los ingresos de los trabajadores formales e informales con una suma fija superior a la inflación, para llegar a paritarias que arrimen hacia el 50%, al fifty fifty peronista del ingreso nacional entre empresarios y trabajadores para el 2023. Profundizar los logros en educación, en salud y los ingresos jubilatorios. Defender el ambiente y las comunidades originarias. Para eso y mucho más fue elegido el Frente de Todos, para que no lo cumpla están los odiadores violentos.

Cumplir con los que menos tienen es la tarea que defenderá la democracia y arrinconará en las cárceles a los violentos. La garantía está en la calle movilizada. la misma que salió en todo el país por Cristina.

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