05 diciembre, 2022

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A 16 años: “Militar la ESI siempre, nos permite avanzar en derechos”

A 16 años: “Militar la ESI siempre, nos permite avanzar en derechos”

Por Ayelén Bruno |

La Ley de Educación Sexual Integral cumple 16 años en Argentina, por eso invitamos a María Elena Ayala*, especialista en ESI, quien nos ayuda a pensar en logros y desafíos de una ley que parece nueva pero que ya tiene un camino realizado.

En el año 2006 se sanciona en nuestro país la Ley de Educación Sexual Integral. La misma, ¿establece la obligatoriedad de recibir contenido relacionado en todas las escuelas y en todos los niveles educativos?

La Ley 26.150 establece el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir Educación Sexual Integral. Además, creó el Programa Nacional de ESI, con los lineamientos curriculares que deben trabajarse en cada etapa evolutiva de una persona, con el propósito de garantizar el acceso a este derecho dentro del sistema educativo.

Es obligatorio trabajar la ESI desde sala maternal, nivel Inicial, primario y secundario, hasta adultos y terciarios no universitarios. En las Escuelas comunes, especiales, laicas, religiosas, públicas y privadas. Es necesario un abordaje transversal a todas las materias. Toda educación es sexual, ya que no hablamos de una sola clase de ESI, sino que la trabajamos todo el tiempo.

Mirar para atrás implica hacer balances. ¿Qué camino crees que se recorrió en estos 16 años?

Es importante destacar que, a 16 años de su implementación se han producido cambios favorables, pero tenemos un largo camino por recorrer todavía para que la ampliación de derechos se siga profundizando. La formación del personal que lo va a implementar es fundamental y desde una propuesta donde se pueda transitar y trabajar la experiencia personal, para poder abordar la complejidad de los diferentes temas que se plantean.

¿La ESI vino a “patear el tablero” o a ser una parte de la curricula escolar?

Yo creo que se planteó un cambio de paradigma desde la libertad y el conocimiento. Con información científicamente validada, se habla del derecho al placer, de romper con mitos y tabúes, de conocer el nombre de las partes del cuerpo. Se interviene en la prevención de abuso sexual infantil y adolescente, hablando del derecho a la intimidad, al cuidado, al respeto, “mi cuerpo es mío”.

Además, un cambio social: la convivencia respetada, la diversidad, elección sexual, identidad sexual, niñez trans, estereotipos de género, igualdad de derechos. Prevención de noviazgos violentos, violencia de género, afectividad, nuevas masculinidades. Tratar la sexualidad en un sentido amplio, prevenir infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados, maternidad deseada, IVE, grooming, romper con modelos de belleza hegemónicos… la lista sigue y es demasiado larga.

Hay una nueva generación educada con ESI en nuestro país, sin embargo, todavía falta. ¿Qué queda por delante?

Más implementación. Es muy importante dejar en claro que más allá de la obligatoriedad en el sistema educativo de la implementación de la Ley 26.150, es fundamental difundirla en todos los ámbitos posibles, como lo venimos haciendo. Merenderos, clubes, sociedades de fomento, centros culturales, una sala de espera de un centro de salud, medios de comunicación comunitarios, etc.

También, la lucha por la implementación en las universidades sigue en pie, porque más allá de cursos y charlas, es necesaria la obligatoriedad en la curricula de todas las carreras.

Creo en una sociedad más justa y la ESI nos brinda las herramientas para poder lograrlo.

*María Elena Ayala: Orientadora Educacional/ Psicopedagoga/ Lic. en Educación Especial e Inclusión/ Educadora Popular/ Educadora y Docente Terciaria en ESI / Docente y Tutora en Postgrado en ESI y Orientación Clínica.

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