27 marzo, 2023

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Entre cuatro paredes

Entre cuatro paredes

Por Hugo Elías |

La militancia del Frente de Todos y especialmente sus dirigentes más importantes, deben partir del reconocimiento de un escenario local y continental, que condiciona toda política popular.

Hay una situación continental latinoamericana donde nuestros países están en la mira de Estados Unidos, en su voracidad permanente de hegemonía mundial. El plan continental que se ejecuta sobre nuestros países suele seguir los mismos pasos.

Primero, un ataque feroz de los medios de comunicación al gobierno, acusándolo de corrupto y culpable de todos los males. Una vez que instala esta idea, llega la judicialización de todas las medidas posibles para trabar la acción gubernamental y la persecución en los tribunales, cuando no la cárcel, a sus dirigentes.

A partir de allí, vienen los golpes desestabilizadores o la presión que exprese la ausencia de poder y su incapacidad de gobierno. Si ello no resulta aparece el golpe, la metodología violenta neofascista paramilitar o militar, según los casos.

Esa metodología planificada la hemos visto recientemente en Bolivia contra Evo, en Perú contra Castillo y recientemente contra Lula en Brasil. Es una táctica repetida en nuestro continente, llevada adelante por los gobiernos de EE. UU. y sus grandes empresas.

Como muestra, basta recordar las declaraciones imperialistas de la generala yanqui Richardson, destacando la importancia de América Latina para los EE. UU., por sus riquezas. Litio en Argentina, Chile y Bolivia, reservas petroleras, cobre y oro en Venezuela, petróleo en Guyana y el Amazonas, como el mayor pulmón del mundo y el 31% de agua dulce en el planeta.

Otro elemento constitutivo de la actual situación es la violencia, no sólo en el discurso sino también, como elemento constitutivo en la propuesta expresa de la derecha. En nuestro país, el ejemplo es el intento de asesinato a Cristina. Cuando la demonización mediática y la persecución judicial no llegan a debilitar hasta su caída al gobierno elegido democráticamente, aparecen los intentos golpistas de bandas violentas.

Situarnos en este mundo donde las ultraderechas violentas reemplazan a las derechas parlamentarias es imperioso para los latinoamericanos. Los argentinos tenemos muestras de lo que son capaces los reaccionarios oligarcas para defender su poder. Hay muchos nostálgicos de la dictadura militar que son poderosos millonarios y que no dudarán en usar la violencia asesina contra un pueblo que con su lucha discute sus injustos privilegios.

Las cuatro paredes que intentan encerrar al pueblo argentino y a su necesidad democrática de libertad y bienestar son, en primer lugar, la posición imperialista de los EE. UU., teniendo como objetivo el saqueo de nuestras riquezas explotando la deuda/crédito con el FMI que le dio al macrismo. Los empresarios monopólicos que viven expoliando al pueblo. La mafia judicial que impide cualquier intento de una justicia honesta y una derecha cada vez más antidemocrática y antipopular con la violencia como elemento político naturalizado.

Saltar, trepar, escalar hacia arriba salir de la encerrona de los poderosos caminando las calles con la fortaleza de los compañeros. Perforar el infamante 36% de pobreza con salarios dignos y en blanco es una prioridad, no sólo económica sino política para no caer en las garras voraces descriptas más arriba y llegar triunfantes a las elecciones.

No tenemos más alternativa que el triunfo y la reunión de la Mesa Política del Frente de Todos, ratificando la unidad y el rechazo unánime a la proscripción de Cristina es un inicio que compromete a todos sin exclusiones.

La presencia de todos los sectores políticos, las centrales sindicales, los gobernadores e intendentes, es un paso inicial que demuestra una madurez necesaria ante los enormes peligros que enfrentamos. Madurez que se expresa en el reconocimiento sin fisuras del liderazgo de Cristina como dirección y como candidata.

Se imponen entonces 2 objetivos: encarar decididamente la recuperación salarial y la atención prioritaria a los más desprotegidos, y unificar al país en un grito que explote el 24 de marzo, festejando los 40 años de Democracia con la no proscripción de la que nos expresa a todos.

Las herramientas son claras: la unidad y la calle con Cristina.

*Foto: Lihue Althabe – Infobae

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