27 julio, 2026

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Los clubes siempre serán de los socios

Los clubes siempre serán de los socios

Por Luis “Cacha” Gambino |

El mega DNU del presidente Milei abre la puerta a la privatización de los clubes de fútbol, una vieja cuenta pendiente de Mauricio Macri. 

Quienes transitaron o transitan un club saben de qué se trata más allá de la magnitud del mismo. Será caro a nuestros afectos de la misma manera un club de barrio o uno que tiene 100.000 socios, porque ahí los pibes y pibas encuentran un lugar de contención, de recreación y de disfrute.

Desde que se tenga uso de razón, los Estados, de acuerdo al color político de turno, acompañaron en mayor o menor medida el desarrollo de las instituciones. En el mejor de los casos colaboraron en el crecimiento y hasta en conseguir o ampliar su espacio físico.

Es aclarar lo obvio, pero no está demás decirlo: los clubes son entidades deportivas y sociales que no tienen como objetivo fines de lucro y son controlados por los socios en forma estructural, léase Comisión Directiva, elegida por los mismos socios que a su vez gestionan el funcionamiento de la misma. Hay casos de clubes, los menos, que eligieron gerenciar o privatizar el área de fútbol con resultados oscilantes. Pero nunca dejaron de ser asociaciones civiles.

Con la avanzada “liberal” que se instauró en Argentina a partir del 19 de noviembre, comenzaremos a escuchar con más fuerza a los que proponen Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) antes que Organizaciones sin fines de lucro. Son aquellos que seguramente en su niñez jamás vivieron un club desde adentro, los que ahora pretenden romper los clubes tal como los conocimos.

El propio presidente electo, Javier Milei, habló de su admiración por el “modelo inglés” de administración de clubes, pero en realidad acata órdenes de su nuevo jefe político, Mauricio Macri. En su etapa como presidente de Boca, Macri intentó privatizar el club en una asamblea con todo el poder político de aquel entonces. Quienes en ese momento lo habían elegido para presidir el club le bajaron el pulgar cuando se tiró a la pileta sin agua.

De todas formas, en medio de la ola privatizadora que vivimos, estos cráneos tienen entre ceja y ceja a las Sociedades Anónimas Deportivas, pero desconocen que los estatutos de los clubes son su ley y no se percibe en ninguno de ellos olor a aceptación. Los socios, verdaderos dueños de los clubes, no están dispuestos a dar ni un paso atrás.

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