
La diputada nacional de Unión por la Patria, Mónica Macha, analizó en diálogo con Cambio de Frente (Radio Pública del Oeste / FM Fribuay) las consecuencias de la aprobación de la Ley de Bases y analizó la coyuntura bajo el gobierno de Javier Milei.
– ¿Cuál es tu primer análisis respecto a lo sucedido en el Senado con la aprobación de la Ley de Bases?
Quienes nos sentimos parte de proyectos nacionales y populares, entendemos está en riesgo nuestra soberanía, nuestra riqueza, el trabajo de los argentinos y las argentinas. Distintas instancias que van a hacer nuestra vida más difícil, más pobre. Hoy tenemos una perspectiva de futuro mucho más acotada. Creo también que nosotros habitamos esta tierra y este país y que no se tiene que terminar con nuestras propias vidas, sino que hay una responsabilidad con las generaciones que vienen. Y creo que en ese sentido estamos realmente muy mal.
Hay una idea, para mi equivocada, que como Milei tuvo el 56% de los votos en el ballotage, hay que darle las herramientas que necesita. Y para mi es una discusión, porque depende de qué herramientas. Esa instancia implica un análisis de para qué, qué herramientas, darle facultades delegadas como se dio ayer, es como en principio tirar por tierra los tres poderes del Estado y su independencia entre sí.
– ¿Te parece lo más delicado el tema de las facultades delegadas para el presidente?
No, no, lo más más complejo, lo más tremendo es el RIGI, porque es lo que permite que se queden con nuestro territorio, que sean por 30 años, que se vaya en contra de la industria nacional, del trabajo argentino, de mantener esa propiedad comunitaria sobre esos territorios, a capitales nacionales o capitales extranjeros, o sea, no son tampoco instancias que uno pueda decir, bueno, en algún momento esto lo podemos revertir. Creo que hay muchas de estas situaciones que son irreversibles. La verdad es que tengo esta perspectiva que es muy pesimista, pero bueno, es la que puedo tener esta tarde.
– Una especie de institucionalización de la desigualdad, como darle el marco para que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres seamos cada vez más pobres.
Sí, exactamente, de hecho ya en estos seis meses de gobierno la pobreza aumentó, lo que el propio Milei plantea como la destrucción de las políticas públicas nos deja sin intermediación, o sea, lo que vos te puedas arreglar, te arreglás, y donde no podés, no hay ninguna institución que pueda cuidarte o protegerte.
– ¿Cómo pensás que a las mujeres y a las diversidades le afecta todo esto que venimos hablando de la desigualdad que se institucionaliza con esta ley?
Creo que nos afecta sobremanera porque el proceso de feminización de la pobreza no para. Hay más de un millón y medio de familias monomarentales, o sea que están a cargo de mujeres. Nos encontramos con muchísimas mujeres que están criando solas, que están haciendo lo que pueden, que tienen trabajos precarizados, porque justamente como están solas para el cuidado, tienen que compatibilizar con un trabajo que les permita sostener esas tareas. Obviamente para las mujeres y las diversidades todo siempre es más complejo, porque hicimos mucho por poder generar esa igualdad de géneros, pero estábamos en proceso, faltaba muchísimo todavía, y hoy además de eso que faltaba, estamos en un franco retroceso. Yo creo que, con la disolución de las políticas de género, Argentina retrocede por lo menos 30 años, por lo menos.
– El pueblo argentino es enormemente resiliente, atravesó dictaduras, varios procesos neoliberales. ¿Hoy por dónde te parece que hay que construir para cambiar esta realidad?
Nosotros tenemos una historia de dolores enormes y que nunca terminamos de elaborar porque son tan grandes y tan potentes que siempre están ahí en medio del acecho. También tenemos un pueblo con una construcción de resistencia, de propuesta, de creación, de creatividad que es bien interesante. Entonces yo apelo a eso, yo apelo a nuestras construcciones políticas, creo que a todo hay que darle alguna vuelta, repensarlo y encontrarnos en esa construcción política.
Tenemos que ver cómo recuperamos un gobierno popular, cómo construimos esperanza, cómo podemos construir desde un lugar muy honesto, muy solidario también y muy colectivo. Compañeras brasileras me decían que esto no se lleve puesta a nuestra salud mental, que no nos aísle, que no nos deprima. Por eso creo que la alternativa más fuerte que tenemos es seguir tejiendo y seguir construyendo el lazo social y con participación política. Es por ahí, creo yo.

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