“Empezamos con una inflación del 25% en diciembre, o sea, un salto inflacionario importante en los primeros meses como producto de la devaluación y los meses siguientes fueron menores, sin dejar de aumentar los productos indispensables para la vida cotidiana. En los dos, tres últimos meses, los incrementos están siempre dentro del rango de una cifra, 5, 6, 4% cada mes. En el caso del conurbano bonaerense, el último incremento, el último mes de julio, a nosotros nos dio 4,5%”, aseguró Rudnik.
El relevamiento realizado por ISEPCI en 20 distritos del conurbano bonaerense refleja que una familia de cuatro integrantes (dos adultos/as y dos niños/as pequeños/as) en julio necesitó para adquirir los mismos productos, 17 mil pesos más que treinta días antes. Mientras que, desde la asunción del actual gobierno en diciembre del año pasado, la suba fue del 112,5%.
Para Rudnik, el relato del presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo “trata de instalar dos cosas: una es que efectivamente hay un descenso en la inflación y por otro lado justificar los aumentos que se vienen dando en las remuneraciones, sobre todo en el sector público y las asignaciones sociales, que son menores. Esto trae como consecuencia una continuidad del deterioro del poder adquisitivo, sobre todo entre los sectores de menores ingresos, que son los que habitan en los barrios populares”.
El director de ISEPCI aseguró que “los problemas que ya venían de antes de la asunción de este gobierno, en los últimos ocho meses se han agravado profundamente y la perspectiva no es favorable en general para los trabajadores y trabajadoras que habitan en los barrios populares, que son jefes y jefas de familia, y que generalmente tienen empleos informales, donde el deterioro del poder adquisitivo es mucho mayor”.
Malabares
En otro pasaje de la entrevista, Rudnik analizó: “El gasto en alimentos es el que la familia considera generalmente como variable de ajuste. Deja de comprar los productos que más han aumentado, que son los lácteos, las frutas, las verduras, las carnes, que son indispensables para la alimentación, pero que si no se pueden comprar se recurre a otros productos que son más baratos y con menor valor nutritivo. Ahora, con el transporte no hay manera de ajustar porque el jefe y la jefa de hogar tienen que ir, tienen que viajar y de vuelta todos los días para tener su trabajo, para obtener su empleo, y ese es un gasto indispensable, insustituible, que va aumentando mes a mes”.
El por qué
A la hora de encontrar las explicaciones a los aumentos en alimentos, Rudnik aseguró que “hay de parte de los empresarios obviamente una voluntad de no ceder en sus ganancias y después hay otros que piden al Gobierno una devaluación en los próximos meses. Eso se traduce en una suba de los dólares paralelos, en particular el dólar blue. Cuando existe, una ampliación de la distancia entre el dólar blue y el dólar oficial, hay expectativas de devaluación, y si hay expectativas de devaluación, obviamente hay expectativas de que esto va a impactar en los precios, que van a aumentar los costos de los insumos importados. Entonces, hay una actitud de adelantarse a esa situación y aumentar el precio en la góndola”.

Medio de comunicación autogestivo con noticias locales y de la región.


