La baja en la recolección de basura y de la actividad de reciclado reflejan la caída del consumo. Preocupación por el aumento de las importaciones en el cartón y el plástico.
Hace algunas semanas, el secretario del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, había advertido en una reunión con la ex presidenta Cristina Kirchner que el año pasado cada camión recolector de residuos juntaba en promedio 12.000 kilos de basura, cifra que para este año se ubica en 5.000 kilos.
Este dato coincide con lo registrado por el Indec, que da cuenta de una caída de 8,3% en la recolección en julio contra el mismo lapso del año pasado, mientras que en el mes la caída fue del 1,7%. Este segmento de los servicios públicos acumula cinco meses de caída consecutivos.
La variación se desprende de las toneladas recolectadas. Para el séptimo mes del año se registró el menor volumen desde la pandemia con 495.000 toneladas, según datos del CEAMSE en el área de la CABA, 24 partidos del Gran Buenos Aires y Berisso, Ensenada, La Plata, Presidente Perón y residuos de privados.
Algo similar se registra entre los recicladores urbanos, cuya caída de los volúmenes recolectados se superpone con los menores precios del cartón luego de la apertura de las importaciones. A principios de año, el cartón se vendía a más de $ 300 el kilo. En la segunda mitad del año, estos valores se ubican por abajo de $ 150.
Lo mismo sucede en el terreno de los plásticos. Desde la Cámara de la Industria de Plásticos de Córdoba denunciaron una pérdida de competitividad del plástico reciclado ante la baja de los precios de la materia prima virgen importada. En el caso del plástico reciclado, el pet cristal (que es más caro porque es totalmente transparente) se abona $ 410 el kilo.

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