
El ex intendente de Morón dialogó con El Cactus sobre el primer año de Milei, el brutal ajuste y los niveles de tolerancia social. Además, hizo referencia a la interna en el gobierno de Morón y su deseo de volver a ser intendente. “Es algo que me atrae y por lo tanto no lo descarto”, aseguró.
– Esta semana se cumplió un año del gobierno de Javier Milei. ¿Cuáles son tus consideraciones sobre este proceso?
Estamos viendo una tragedia. Es un gobierno que todos los días hace que la Argentina esté un poquito peor, están haciendo mucho daño. Hay mucho dolor, mucha angustia, mucho sufrimiento. Yo veo que la patria está sangrando con un modelo de ajuste clásico, tradicional, que se hizo en otros momentos de la historia. Destrucción del aparato productivo y una economía basada en la especulación financiera. Vienen a institucionalizar la desigualdad y a destruir el sistema de derechos construidos a lo largo de nuestra historia.
– ¿Y entonces como sostiene importantes niveles de popularidad?
Yo creo que eso va cambiando, va siendo cada vez menos, pero es cierto que tiene acompañamiento, porque hay también voluntades. Hay ganas de una gran parte de nuestro pueblo que las cosas cambien, que las cosas mejoren, que haya esperanza. Lo que está claro es que este no es el camino. Además, venimos de fracasos anteriores como el gobierno de Macri y el de Alberto, que también es nuestro fracaso en términos de gobierno.
Entonces se configuró un clima de época donde pareciera que la política es negativa, es una porquería, que el Estado no sirve. Por eso, nosotros necesitamos debatir con claridad cómo mejoramos la calidad de la política y también discutir cómo funciona el Estado para que haya más y mejor Estado y para que la derecha no pueda cabalgar sobre las deficiencias.
– En ese contexto hay una oposición desmembrada. En el caso del universo peronista sigue dando la sensación que están más cerca de profundizarse las diferencias que de construir una alternativa previsible. ¿Vos creés esto?
Venimos de una experiencia negativa, como decíamos recién, entonces es lógico discutir qué nos pasó para que no nos vuelva a pasar. Necesitamos discutir qué hacer. Nosotros necesitamos la unidad, pero a esa unidad hay que darle sentido, orientación.
– ¿Eso por ahora no existe?
Me parece que es lo que hay que debatir. Cuál es el contenido, el sentido, el rumbo de esa unidad para que cuando volvamos a ser gobierno hagamos lo que tiene que hacer un gobierno popular para representar a las mayorías populares y no generar nuevas frustraciones.
– Te llevo a Morón. Estás con mucha actividad, recorriendo los barrios, ¿cuál es el termómetro en el diálogo con los vecinos?
El impacto del abandono del gobierno nacional es brutal. El impacto económico en las familas que no llegan a fin de mes o de los jubilados que no tienen para comprar remedios. La destrucción de la obra pública. Hay un esfuerzo muy grande del gobierno local, junto con el gobierno provincial para contrarrestar ese abandono. Se sufre mucho en los territorios.
¿Cómo dificulta en la gestión de gobierno esta suerte de disputa interna que existe?
Evidentemente se ha instalado una idea de discusión, creo que porque no estamos acostumbrados en la política moronense a que los debates sean públicos. La novedad no es el debate, sino que se haya hecho público. Yo creo que está mal, que fue un error, soy crítico de quien ha hecho público esto. Pero no porque hay cosas para ocultar, sino porque me parece que la sociedad está pensando otras cosas, tiene otras necesidades.
Somos protagonistas de la escena política pública en los últimos 30 años de Morón, gobernamos desde hace 25 años, con la excepción de los cuatro años de Tagliaferro. Te imaginas que siempre hubo debates y discusiones.
En esta oportunidad que las diferencias se expongan públicamente confunde, lesiona nuestro gobierno, lesiona al intendente, lesiona a la fuerza política. Es un error hacerlo, me parece mal de la persona que lo hizo. Aparte está mal conceptualmente, porque como perdés las discusiones adentro, las querés llevar afuera. Hay una mirada poco colectiva, poco comprensiva del momento en que estamos viviendo también, porque pone por delante situaciones personales. A mí no me gusta estar aclarando esto, pero está claro que se hizo público y obviamente vos tenés que preguntarlo.
Te doy un ejemplo: a mí me parece que fue un error sacar la Jefatura del Gabinete, porque eso organiza la planificación de un gobierno, pero eso es una opinión. Cada uno tiene una opinión distinta sobre cosas que hay que hacer, pero el intendente tiene la última palabra. No hay ninguna duda de eso porque es el que tiene la responsabilidad de coordinar. Justamente como es la última palabra hay muchas previas, como los equipos de gobierno, los secretarios, los funcionarios, la militancia. Quienes pudimos tener alguna experiencia también podemos colaborar. Pero me parece que hay que discutirlo en los espacios de discusión, en los ámbitos de debate que tienen que estar.
¿Y esos espacios de debate con el intendente están?
En el gobierno el intendente elige y decide cómo se organiza el debate interno. Él decide cómo funciona la mayoría y cuáles son los ámbitos de discusión y de articulación. Tiene todo el derecho a organizarlo más allá de que algunos podrán tener mejores o peores resultados.
¿Y a sus interlocutores también?
Sí, por supuesto, quiénes son sus interlocutores también. Por eso, insisto hay que procesar en unidad las diferencias, pero hay que aceptar las opiniones.
Hablando de interlocutores, hay un conflicto muy fuerte con los sindicatos municipales. ¿Qué mirada tenés sobre el tema?
Me parece que hay que hacer un esfuerzo para retomar el diálogo, para ordenar, para volver al esquema donde se podía debatir, discutir en una mesa y lograr objetivos. Yo no me quiero meter en detalle fino porque no estoy en la cotidiana y además también por respeto a quienes participan en esas decisiones. Digo que cuando vos tenés que dialogar, construir mayorías, relacionarte con otros actores, obviamente es importante poner a los interlocutores que estén a la altura de ese desafío y que construyan puentes, no que los rompan.
¿Fue lo que sucedió en este caso?
Pareciera ser que sí. Insisto en que no tengo detalle fino, pero bueno, sí, por supuesto. Y después cada uno tiene funciones y tareas, hay quienes hacen mejor una cosa, hay quienes hacen mejor otra.
– ¿Crees que dentro de UxP hay quienes buscan sacar ganancia a raíz de estas divisiones?
No, dentro de Unión por la Patria todos los sectores tenemos una excelente relación. Hay mucha responsabilidad y compromiso. Podemos tener discusiones y es lógico, pero estoy muy contento de ver cómo funciona el bloque en el Concejo Deliberante o en el Consejo Escolar. Pero si fronteras fuera de nuestro frente puede haber especulaciones. Ese es otro motivo por el cual yo creo que no es bueno poner los debates en la escena pública.
– Se cumplen 25 años de tu llegada a la Intendencia de Morón. ¿qué le diría el Martín de hoy a aquel Martín de 29 años que llegó a gobernar el distrito?
Le diría que va a llegar un momento muy importante en su vida y no tiene que ver con la gestión, que va a ser muy feliz con el nieto que va a tener. Pero más volviendo a la escena política, yo estoy muy orgulloso de lo que hicimos nosotros hace 25 años.
Ese 10 de diciembre del 99 inició una nueva etapa política en Morón, donde hubo una profunda transformación que marcó un antes y un después. Transformamos la cultura política. Morón era el paradigma de la corrupción menemista, la política estaba muy degradada y se elevó la vara en el conjunto del sistema político, no solamente nosotros. Pudimos poner en debate el nuevo rol, los nuevos desafíos de los gobiernos locales, lo que significa la democracia de proximidad, la democracia de cercanía del gobierno. El Municipio dejó de ser solamente alumbrado, barrio y limpieza para pensar el desarrollo estratégico de la ciudad. Esperemos continuar ese camino para seguir transformando Morón y poder tener la ciudad que soñamos.
– ¿Tenés el deseo de volver a ser intendente de Morón?
Tengo una profunda valoración de lo que son los gobiernos locales y la democracia de proximidad me convoca, por eso no descarto la posibilidad de ser nuevamente candidato. Está claro que no estoy en ese modo ni estoy pensando hoy en términos de candidatura porque me parece que falta mucho y hay otras urgencias. Estoy muy preocupado en cómo ayudar en el gobierno local desde una perspectiva militante, con la experiencia de haber gobernado Morón en otros momentos de crisis, como fue en el 2001. Repito, si bien hoy no estoy pensando en ser candidato y no me lo permito incorporar como objetivo, no tengo ninguna duda que es algo que me atrae, que me convoca, que me entusiasma y por lo tanto no lo descarto.

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