27 julio, 2026

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Entrevista | Martín Bernal: “Francisco fue un hombre que se puso la Iglesia al hombro y marcó un estilo absolutamente nuevo”

Entrevista | Martín Bernal: “Francisco fue un hombre que se puso la Iglesia al hombro y marcó un estilo absolutamente nuevo”

El Párroco de la Catedral de Morón, dialogó con Cambio de Frente (Radio Pública del oeste) sobre el legado del Papa y el rol que perfiló para la iglesia en un contexto de crisis social. “Lo político es la construcción del bien común y Francisco fue un constructor del bien común”, aseguró.

– ¿Qué reflexión puede hacer respecto a estos días tras la desaparición física de Francisco?

Uno no puede ser objetivo con alguien que quiere y por tanto lo primero que siento es un profundo sentimiento de gratitud por los doce años de pontificado. De ser un pastor para la Iglesia, de poner como líder mundial en la agenda mundial cosas como es el cuidado de la casa común, la inclusión particularmente de los migrantes, el cese de los conflictos bélicos y de las guerras. En su último mensaje pascual, Francisco hizo una enumeración de la cantidad de conflictos que hoy se están desarrollando en el mundo, que están cobrando vidas inocentes, que nadie pone la intención, al menos explícita, de que terminen. Todo eso forma parte de un legado de un hombre que se puso la Iglesia al hombro y que también marcó un estilo absolutamente nuevo.

– ¿Le parece que esa agenda corre riesgo a partir de su desaparición física o es el desafío de continuarla?

Yo creo que es un desafío que tenemos todos, porque la Iglesia es hasta el último de los bautizados, entonces en la medida que nosotros consideramos eso, Iglesia somos todos. Ese todos que el Papa Francisco decía triplemente “en la Iglesia hay lugar para todos, todos, todos”. Si hay en el futuro alguna voz que no diga esto, bueno, quedará porque la voz de Francisco no era sólo la voz de Francisco, sino que esencialmente era voz del Evangelio.

Francisco era fundamentalmente de fe, y digo algo que dije cuando lo eligieron Papa así, comentando entre amigos. En ese momento dije “mira, me alegro porque sea un argentino, pero más me alegro porque es un hombre que sigue a Jesucristo”.

– No fue para usted entonces una sorpresa ese pasaje de Bergoglio a Francisco con las decisiones que tomó y todo el legado que hoy todos mencionamos.

Para mí no fue ninguna sorpresa, porque si uno mira archivos lo vemos en una misa con niños, en cualquiera de las villas, hablando con la gente, bueno, Cromañón, cuántas veces, era el hombre que salía a caminar la calle, que salía al encuentro de las personas, que tomaba el subte, eso era él. Lo que hizo fue llevar todo eso a la Iglesia Universal.

– El otro día escuchaba al Obispo Jorge Vázquez contar que, en una charla con Francisco, le preguntaba qué le podía decir a la Iglesia de Morón, y él decía que no se queden quietos, que se muevan. ¿Le parece que ese es el rol que tiene que ocupar la Iglesia en un contexto de Conurbano en crisis?

Totalmente. La Iglesia tiene que ser, como bien lo definió Francisco, de puertas abiertas, hospital de campaña, imágenes de vida, imágenes de presencia, de solidaridad, de empatía, de no dejarse quedar por los miedos o por las comodidades.

– También, el arzobispo de Buenos Aires, Monseñor García Cuerva, definía a Francisco como un hombre de la política desde la Iglesia. ¿Usted coincide con ese concepto?

Sí, mirá, hay un concepto del Papa Pablo VI en su momento, hace muchas décadas, que la política es una forma eminentísima de amor. ¿Por qué? Porque la verdadera política es la que está llamada a construir el bien común. Por tanto, lo político es eso, es construcción del bien común. Y Francisco fue un constructor del bien común, un hombre absoluta y totalmente apegado al diálogo. A lo largo de los años recibió y ha escuchó aún aquellos que se declaraban enemigos, pero, sin embargo, él siempre tuvo un espacio para la escucha y procurar el encuentro.

– ¿Qué en doce años de papado no haya venido la Argentina, habla más de nosotros como sociedad, de los formadores de opinión, de quienes transcurren la política diaria, que de Francisco mismo?

No me animaría a decir ni una cosa ni la otra. Creo que en él estaba verdaderamente la intención, pero también era un hombre que estaba sujeto a su esencia. Y te voy a decir algo que me lo dijo una persona que trabajó muchísimo con él en el Colegio de El Salvador, y que tiene que ver con su ser Jesuita. Él me dijo, cuando apenas lo nombraron Papa, y todos decían, va a venir. Esta persona, así muy taxativamente, dijo, Ignacio nunca volvió a Guipúzcoa. O sea, Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas, que era vasco, nunca volvió a Guipúzcoa. Y creo que esto tiene que ver también con Francisco.

Lo que nos queda, en realidad, es que esa visita, la hizo en cada llamado de teléfono a gente que ni imaginamos que estaba pasando un dolor, en cada gesto, en cada ayuda absolutamente discreta que nunca salió a la luz, que hizo a curas, a comunidades, a personas. Entonces, por así decirlo, precisamente, eso también me parece que era un hombre con una capacidad política y que no quería que su visita se instrumente de ninguna manera. Entonces, creo que está claro que él siempre tuvo el corazón en su patria, y eso lo agradecemos.

– La esperanza siempre fue un tema recurrente en Francisco, ¿es el último bastión que no hay que resignar?

Yo creo que la esperanza es lo que se construye, la esperanza es lo que se comparte. Eso alimenta la esperanza. Por tanto, la esperanza no es un ideal al que alcanzar, sino es lo concreto que estamos haciendo. Esta charla quiere ser esperanza justamente porque no desconoce la realidad que vivimos, pero en medio de esa realidad seguimos peleando y no bajamos los brazos.

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