
El docente, investigador y divulgador de historia dialogó con Cambio de Frente (Radio Pública del oeste) para analizar nuestro presente con un ojo en el espejo retrovisor. “Plantear que el camino del desarrollo de la Argentina es atarse a Estados Unidos no es muy astuto”, aseguró.
– La intromisión del gobierno norteamericano dejó fácil la comparación con aquel Braden o Perón que nos enseñaron en el colegio secundario, ¿cualquier similitud con la actualidad es coincidencia?
Ahí varias cosas, primero Milei dice que la experiencia Braden o Perón no nos ha salido bien y lo cierto es que el triunfo de Perón en 1946 inició un ciclo que se prolongó hasta 1975, que fueron los 30 años de crecimiento sostenido con mejores niveles de distribución del ingreso de la Argentina.
Fue el periodo de mayor desarrollo de nuestro país. Si hubo un momento, por ejemplo, en el cual se consolidó la clase media fue a partir de esa bifurcación entre elegir la dependencia frente a Estados Unidos o una vía alternativa. Tampoco estaría mal señalar que nosotros ya tuvimos una época de estar totalmente alineados con Estados Unidos de básicamente entregar nuestras empresas estatales, entregar nuestros recursos a capitales extranjeros, sobre todo estadounidenses y de hecho, hablar de las relaciones carnales con Estados Unidos que fueron los 90, con el menemismo y el resultado, para cualquiera que tenga algo de memoria o tenga por lo menos 30 años, está muy claro en lo que fue la crisis del 2001 así que plantear que el camino del desarrollo de la Argentina es atarse a Estados Unidos no es muy astuto
– También se buscan similitudes con el pacto Roca – Runciman en 1933 con el gobierno británico
Acá hay una combinación al menos de tres grandes variantes. Por un lado, muchos lo sienten esta etapa como una nueva década infame, una época de corrupción, de separación absoluta entre la clase política y la población. Por el otro, vemos estas relaciones carnales extremadas entre Argentina y Estados Unidos, el propio Milei dijo que Argentina no tiene una postura propia y eso se ve hasta en las votaciones de la ONU. Y en tercer lugar yo creo que por más que Milei quisiera ser Menem, esto se parece mucho más a Martínez de Hoz. Este modelo no apoya a la producción, no permite que se cree empleo, sino que al contrario, estamos viendo un incremento al desempleo apenas paliado por la posibilidad de que la gente se auto explote a sí mismo con aplicaciones para trabajar. Nos está enfrentando a una desintegración del tejido social y creo que las consecuencias de esto pueden ser realmente alarmantes porque todavía no hemos visto la cara más terrible de esto, que va a ver cuando necesariamente llegua devaluación después de octubre.
¿Qué opinión te merece la narrativa histórica que construye Milei? Argentina era potencia hace 100 años, los 70 de decadencia peronista…
Es una ensalada por varios puntos. Primero por pensar que no existen otras posibilidades de tener un capitalismo serio y no este experimento en el cual parece que estamos todos atrapados. Por el otro, Milei suele citar esta idea de los 100 años de decadencia, pero si uno va a la Fundación Madison (que es quien da el dato que él utiliza para hablar de que Argentina era el país más rico del mundo) vemos que a lo largo del siglo XX la economía argentina creció y si en todo caso hubo un momento en el cual entramos en decadencia o se perdió el rumbo, los datos objetivos de la evolución del PBI per cápita indican que fue a partir de 1976 con la última dictadura, así que justamente en los años en los que se aplicaron medidas liberales, la dictadura, el menemismo, la alianza fueron donde hubo peor desempeño económico de la Argentina. Así que es un poco falaz ese relato, porque parte de una mentira que es que hubo 100 años de decadencia sostenida.
Otro error es decir Argentina fue la primera potencia mundial, cuando estamos hablando de un país que, si bien estaba desarrollado para la región, dependía básicamente de vender materias primas y hoy en día todavía Argentina sigue siendo uno de los países más desarrollados de la región, pero Milei está atando a la Argentina a Estados Unidos en el contexto en el que la hegemonía estadounidense está en crisis.
– Y estamos en el Conurbano, que fue testigo y se fue transformando en ese momento de industrialización que comentabas
Sin más lejos mis abuelos paternos eran cabecitas negras, entre comillas. Mi abuelo fue obrero de la UOM, por ejemplo. Podemos encontrar en las propias historias familiares elementos que hacen a esa historia de la industrialización, del país desarrollado, el ascenso social que se constituyó a partir de una política exterior independiente, favorecer el desarrollo interno, redistribuir la riqueza. Hoy en día pareciera que la única propuesta es sostener de forma artificial el precio del dólar, que permita hacer negocios con el mercado financiero, atraer exportaciones para las clases medias y altas y la creación de empleo queda en un segundo plano, al igual que la posibilidad de tener un estado presente, incluso financiar los servicios públicos, la infraestructura y las obras públicas. Si no se abandona este plan creo que lamentablemente se hará mucho daño a nuestro país, porque también se rompe el vínculo entre la sociedad y el Estado.
– ¿No da fastidio tener que volver a explicar temas que parecían tener amplio consenso social?
Si, pero lamentablemente es algo que hemos enfrentado varias veces, ya ha habido otros revisionismos históricos entre comillas. Por lo pronto, seguiremos siendo necesarios más allá de que nos quieran imponer que la educación no sirve, que las humanidades no tienen ningún valor importante. En tanto sigamos teniendo este tipo de narrativas, habrá que seguir educando a nuestro pueblo para entender nuestra historia y construir desde el presente.
ESTE SÁBADO, PABLO BORDA GRATÍS EN HAEDO
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