
Trabajadores y autoridades homenajearon la histórica lucha que logró frenar el desmantelamiento durante la gestión de Juan Carlos Rousselot. El hecho marcó la identidad del nosocomio, en un contexto atravesado por recortes y dificultades en el sistema sanitario, al igual que en la actualidad.
El Hospital Ostaciana Bravo de Lavignolle es un hospital público de referencia en la región que, en la actualidad, no escapa a la dura realidad producto de los recortes y las malas administraciones en los diferentes estamentos del Estado. Aun así, todos los días recibe a cientos de pacientes de Morón y de distritos cercanos.
El 30 de diciembre de 1995, la gestión del entonces intendente Juan Carlos Rousselot despidió a 247 trabajadores y avanzó con la intención de desmantelar el hospital como unidad de atención general. Las crónicas de la época relatan que ese día la Secretaría de Salud local intentó retirar cuarenta camas del nosocomio. La medida formaba parte de un acuerdo entre Rousselot y el entonces gobernador Eduardo Duhalde para traspasar el hospital a la órbita provincial a cambio de cancelar deudas y obtener fondos para la administración municipal.
El procedimiento, realizado en vísperas de Año Nuevo, generó una fuerte reacción de médicos, trabajadores y familiares de pacientes, que impidieron el retiro de las camas al abalanzarse contra el camión. A partir de ese momento se desató una resistencia sostenida de la comunidad hospitalaria, que se extendió durante semanas y logró frenar el recorte del servicio sanitario. El conflicto alcanzó repercusión en medios nacionales.
“Esta es nuestra casa”
A tres décadas de aquellos hechos, Yamil Ahmed, representante de la Asociación de Profesionales del Hospital de Morón, tomó la palabra durante el acto y destacó el valor simbólico de la lucha. “Es un homenaje a lo que no debería haber ocurrido, sin embargo, es parte de la identidad que tenemos en el Hospital. Esta es nuestra casa, aquí somos todos parte de una misma familia”, expresó.
En ese sentido, remarcó la importancia de la victoria colectiva: “Este encuentro también es importante, porque no es común que los trabajadores ganemos una batalla. Y siempre vamos a luchar, y sobre todo las asociaciones gremiales, los que sentimos que tenemos una responsabilidad sobre nuestros compañeros trabajadores. Pero no es común que ganemos”.
En ese marco, recordó el esfuerzo de quienes sostuvieron la pelea: “Los compañeros se quedaron a vivir acá adentro, a luchar, sin cobrar sus sueldos, haciendo rifas para poder llevar una moneda a su casa y a su familia. Vencieron a esa mano opresora que quería quitarnos los logros que habíamos conseguido con mucho sacrificio”.
“Esa mañana del 30 de diciembre de 1995, no solamente quisieron cerrar el hospital polivalente, buscaron imponer un paradigma en la salud pública, una forma económica por sobre lo público, por sobre nuestra identidad de ser solidarios”, maniestó.
Finalmente, vinculó aquella experiencia con la actualidad del sistema sanitario: “Esa lucha para nosotros hoy tiene otra relevancia, porque en ese momento, la salud pública ganó, la salud pública gratuita y universal ganó”.
Del acto participaron el secretario de Salud, Jacobo Nettel; el director del hospital municipal, Hugo Ziliotto; la jefa del bloque de Fuerza Patria, Florencia de Luca; los concejales Diego Spina y Sol Steinberg, además de trabajadores del nosocomio, jubilados, ex directivos y representantes gremiales.

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