
El ex intendente de Morón y presidente de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, reivindicó el proceso kirchnerista y aseguró que hoy CFK está proscripta por venganza del Partido Judicial, pero también por su vigencia política. Además remarcó que no necesita despegarse de la figura de la expresidenta para ser competitivo en el distrito en 2027.
– ¿Qué reflexión podés hacer a un año de la condena a Cristina?
Nosotros somos parte del proyecto que ella lidera, pero en realidad su proscripción es una preocupación del conjunto de la sociedad, de todos los que creemos en el Estado de Derecho, en una democracia que no está completa con la principal líder del movimiento nacional injustamente encarcelada por un juicio trucho que demuestra claramente que lo que se busca es frenar a Cristina como posible candidata. Le tienen pánico también al futuro iluminado por Cristina para las grandes mayorías populares y, por lo tanto, enfrenta los privilegios de los grupos concentrados, de los grupos económicos que son quienes ordenan al partido judicial que la mantenga presa. Son esos liderazgos que no aparecen todos los días y surgen cada tanto en la historia.
– El 1° de octubre de 2012, cuando asumías en el AFSCA, Cristina tuiteaba que a partir de ese momento te convertías en feo, sucio y malo para los sectores de poder. ¿Cómo mirás esa situación en retrospectiva?
Una vez más Cristina tenía razón, pero para nuestra fuerza política y para mí en particular es un orgullo haber participado de ese gobierno. Haber asumido la responsabilidad de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, una ley profundamente democrática, votada por amplia mayoría, con acompañamiento del oficialismo y la oposición.
Lo que dice Cristina es así: cuando vos enfrentás ese poder concentrado tiene esas consecuencias. De hecho, Cristina también está presa como un esquema ejemplificador para domesticar al sistema político, para que nadie se anime a hacer lo que ella hizo.
– Vos, de hecho, has padecido ese esquema de persecución judicial. ¿No cambiás nada de lo que sucedió?
Lo volvería a hacer todo exactamente igual, porque creo que lo nuestro es un ejemplo muy chiquito comparado con la persecución que sufre Cristina. Esto es parte de la lógica del partido judicial como brazo ejecutor de persecución política para defender los intereses de las élites económicas.
– Hoy para muchos el kirchnerismo ve en sepia, se refleja en el pasado y no proyecta futuro. ¿Cómo se contrarresta esa idea?
El kirchnerismo obviamente tiene una historia que puede poner en valor. Es un proceso político transformador que amplió derechos políticos, sociales, económicos y culturales; un proceso que avanzó hacia una mayor distribución del crecimiento económico, y eso es así.
Por supuesto que la continuidad de ese proyecto tiene que ver con representar los mismos valores y a esas mayorías populares, pero incorporando novedades, nuevas agendas y nuevos desafíos. Que sea el mismo proyecto y la misma representación popular con nuevas agendas. Discutir una nueva estatalidad, discutir nuevos roles de representación de las mayorías populares.
La puja entre que el país sea para todos y todas y no para una élite recorre la historia argentina desde siempre, con realidades distintas, pero con el mismo corte. Entonces, Cristina tiene la autoridad de la palabra de alguien que lo hizo y tiene la posibilidad de pensar el futuro incorporando novedades. Por eso nosotros queremos que Cristina esté libre y que pueda ser candidata.
– Incluso en medios que se encuentran en las antípodas ideológicas difunden encuestas donde lidera en imagen positiva entre varios dirigentes
Claro, eso demuestra por qué está presa. Es como venganza de lo que se animó a hacer, pero también porque le tienen pánico a ella libre marcando el futuro de la Argentina.
– ¿Has tenido la posibilidad de hablar en las últimas semanas o meses con Cristina? ¿Qué nos podés transmitir en caso de que se haya dado alguna conversación?
La fuimos a visitar, hemos estado un par de veces, pero en general no cuento las conversaciones que tengo, ni ahora ni antes. Por supuesto que cada vez que la ves y hablás pensás que tenemos el privilegio de ser contemporáneos de un liderazgo con estas características.
– Seguramente habrás escuchado, en tu deseo de volver a ser intendente de Morón, que tendrías que alejarte de la imagen de Cristina o diferenciarte para ser competitivo electoralmente en el distrito. ¿Qué mirada tenés sobre esa opinión?
Por supuesto que no estoy de acuerdo, ni conceptual ni ideológicamente. Uno es lo que es e intenta, desde lo que piensa, construir mayoría.
Nosotros somos una fuerza política que tiene en Cristina a su líder y además nos identificamos con esa década ganada y con su liderazgo. También somos quienes en 1999 iniciamos un proceso de transformación de Morón que marcó un antes y un después, que construyó una cultura política distinta en nuestra ciudad, que recuperó la capacidad de hacer del Estado y estableció políticas innovadoras.
Somos la fuerza política que ganó, sola o en alianza, seis de las siete elecciones a intendente que se disputaron en esta ciudad. Hoy creemos que un mal gobierno le abre la puerta a la derecha.
– Hay quienes sostienen que la derecha ya gobierna en Morón.
Eso es cierto en el sentido de que el gobierno se derechizó, es verdad, porque Lucas (Ghi) tiene la posibilidad de estar en la fuerza política que quiera, pero al irse del espacio más grande y protagonista de los últimos 30 años en Morón se quedó sin estructura y salió a convocar a lo que podía.
Y así tenés gente que estuvo con el rousselotismo, que le hizo mucho daño a Morón, o funcionarios que también estuvieron con Tagliaferro. Ahí se ven los manotazos de ahogado. Hoy está el caso de la narcofuncionaria prófuga que, como no tenían a nadie, la nombraron directora de Género. Así llaman a cualquiera porque se degradó la construcción política del distrito. Eso, como parte de una fuerza que fundó un proceso de cambio en Morón, duele.

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