13 agosto, 2026

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Entrevista | Diego Garciarena: “El radicalismo no debe hacer acuerdos electorales que después no se pueden explicar”

Entrevista | Diego Garciarena: “El radicalismo no debe hacer acuerdos electorales que después no se pueden explicar”

Por Franco Barrios |

El presidente del bloque UCR – Cambio Federal hizo referencia a la normalización del partido en PBA, la estrategia de cara a 2027 y el rechazo a las reelecciones indefinidas de los intendentes, entre otros temas. “De la recuperación del radicalismo en la provincia de Buenos Aires también depende la recuperación a nivel nacional”, sostuvo.

Respecto a la posibilidad de integrar una alianza con el PRO y La Libertad Avanza, que dijo “se discutirá oportunamente y en función de mantener siempre los principios del partido. Si el radicalismo va solo o decide hacer un acuerdo, debe poder explicárselo a la sociedad”, remarcó en diálogo con Cambio de Frente (Radio Pública del Oeste – FM 89.3).

—¿En qué momento se encuentra el radicalismo bonaerense? Veíamos que días atrás se realizó un encuentro partidario en La Plata

Vivimos un proceso de normalización después de dos años en los que una elección interna se vio judicializada y no pudimos tener una conducción. Tuvimos administradores que manejaron el partido hasta la normalización. Hoy tenemos, por suerte, un presidente del partido legitimado en elecciones internas, que es Emiliano Balbín, en la provincia de Buenos Aires.

El día sábado elegimos las autoridades de la Convención, que hacía cinco años que no se reunía. Estuvimos con casi el 100% de sus miembros, que son como 300 personas. Es bastante.

—¿Hubo fractura interna, luego de que el sector de Construir, referenciado en Miguel Fernández, se haya retirado de la Convención?

No, Construir es un espacio muy minoritario, no llega al 10% de los convencionales. No fue ninguna fractura, ni siquiera fue un esguince. El partido se normalizó con una mayoría contundente, con un acuerdo de todos los sectores y se pudo avanzar.

Así que no vale la pena seguir hablando de la interna ni mirar para atrás. Hay que mirar para adelante. El radicalismo tiene que fortalecerse, ser competitivo y estar por encima de las personas.

—¿Y en qué momento se encuentra la Unión Cívica Radical, pensando en esto que vos decís, respecto a volver a ser competitivos?

Primero es importante que nos hayamos podido juntar todos los sectores. En lugar de discutir internas que no le interesan a nadie y menos a la sociedad, se pudo empezar a discutir programas de gobierno y qué estrategia electoral vamos a llevar en 2027 para ofrecerle a los bonaerenses.

Creemos que el radicalismo cumple un rol central en la política y debe cumplir un rol central en la Provincia de Buenos Aires en la próxima elección. De la recuperación del radicalismo en este territorio también depende la recuperación del radicalismo nacional.

Por eso, vamos a buscar construir 135 candidatos a intendente, uno por cada distrito, y un candidato a gobernador para poder ir con fortaleza a las elecciones del próximo año.

—De los problemas estructurales que tiene hoy la Provincia de Buenos Aires, ¿cuánto afectan los recortes a nivel nacional?

Son cosas distintas. Nosotros vamos a defender a la Provincia frente a todo reclamo que tenga que ver con los recursos que le corresponden a los bonaerenses. Por eso acompañamos al gobernador en todos los reclamos que haya que hacer, como el que está haciendo en la Corte Suprema actualmente por los recursos federales.

Ahora, tampoco lo que se puede hacer es utilizar siempre como excusa eso para no gobernar. Nosotros lo que vemos es que el gobernador Kicillof está más ocupado en su candidatura a presidente y en pelearse con Cristina, que en gobernar la Provincia de Buenos Aires.

Entonces tenemos problemas, tenemos problemas serios. La seguridad es una responsabilidad del gobernador, la salud de la Provincia de Buenos Aires es una responsabilidad del gobernador, lo mismo IOMA. Y en eso no se puede hacer el distraído.

—Tema reelecciones de los intendentes. ¿Cuál es la mirada del partido sobre esa discusión que se va a dar y se está dando ya en la política bonaerense?

La mirada que tenemos sobre el tema es negativa. Por dos motivos. Primero, por la oportunidad. Creemos que es un tema absolutamente inoportuno para tratar ahora. Con los problemas que tiene la Provincia de Buenos Aires y con los problemas que tienen los bonaerenses, ponernos a discutir el problema de 80 personas es un disparate.

Y desde el fondo de la cuestión también estamos en contra, porque uno de los caracteres fundamentales de la forma republicana de gobierno es la periodicidad en las funciones. Y la periodicidad en las funciones se da en los cargos ejecutivos. Porque si no, la república se empieza a parecer a la monarquía.

Entonces, que sean ocho años y cuatro años de descanso. Si fue tan buen intendente, cuatro años después la gente lo va a volver a elegir. Pero la democracia se tiene que renovar y los dirigentes no se pueden perpetuar en los cargos ejecutivos.

—Te pregunto también por la desmovilización social sobre la política. Se intercambian los gobiernos en la Argentina y los sinsabores se acumulan. ¿Qué puede aportar el radicalismo para cambiar esa situación?

Hoy la gente está descreída de las dirigencias. De la política también, pero de todas las dirigencias. Hay sospechas sobre la dirigencia deportiva, hay sospechas sobre la dirigencia sindical, hay sospechas sobre el Poder Judicial, hay sospechas sobre la política.

Y la verdad que eso tiene que ver con que no hemos sido capaces de dar la respuesta que la sociedad necesita. Es muy sencillo. Llevamos una democracia corta, breve, porque la verdad que 40 años de democracia no es nada en la historia de un país, pero en estos 40 años no hemos podido resolver muchas de las cuestiones que la sociedad demanda, entre ellas la crisis social y los índices de pobreza y desocupación.

Entonces la política tiene responsabilidad sobre eso, pero todo el sistema institucional está en crisis. La manera de salir de eso es trabajando con seriedad cada uno en el rol para el que fue elegido. Si yo fui elegido legislador, tengo que trabajar para tratar de ser un buen legislador y cumplir con el mandato que me dio la sociedad. Y así cada uno: el intendente, el gobernador, el presidente.

Luego, recuperar el valor de la palabra. Cuando uno promete algo o afirma algo o expresa algo, lo tiene que cumplir, porque si no, esa pérdida del valor de la palabra genera un índice de credibilidad sobre el sistema.

En tercer lugar, los partidos nos tenemos que empezar, y hablo del mío, no quiero hablar de los demás, a dejar un poquito los intereses personales y empezar a generar programas de gobierno como cuando éramos chicos allá por el 83. Íbamos a los locales partidarios a buscar las plataformas de los partidos. Creo que esa es la manera de recuperar la seriedad en la política.

—Y sobre todo el radicalismo, que tiene una tradición en el interior de la provincia muy potente.

Tenemos grandes intendentes que gestionan bien, que son honrados, que tienen una relación permanente con sus pueblos. Eso lo tenemos que revalorizar y poner en valor el año que viene en las elecciones.

—¿Descartás la posibilidad de acercarse, en el caso de que haya una alianza política entre el PRO y La Libertad Avanza, que el radicalismo juegue ahí por dentro de esa alianza?

Mirá, eso lo va a decir la Convención del partido, que para eso se constituyó y es la encargada de discutir las alianzas, los acuerdos políticos y las estrategias electorales del radicalismo.

Además, no es el momento de discutir eso. Este año no hay elecciones, eso se discutirá oportunamente y en función de mantener siempre los principios del partido. Si el radicalismo va solo o decide hacer un acuerdo, debe poder explicárselo a la sociedad. Lo que el radicalismo no puede hacer son acuerdos que no se puedan explicar.

—¿Qué significaría otro mandato de Milei como presidente de la Argentina?

No, no lo pensé. Falta mucho. Creo que un año en la Argentina son diez en cualquier país, pero soy muy respetuoso de la voluntad popular. El presidente está planteando una forma de gobernar y un modelo de gobernar, y será la sociedad argentina la que decida.

Las estrategias y las roscas son de los dirigentes, pero la decisión siempre es de la gente. Y eso es inapelable. Todos queremos que a la Argentina le vaya bien, cada uno con sus ideas.

—¿Por qué tan poca actividad este año en Diputados?

El parate lo tuvimos en el Senado, acá están funcionando las comisiones. En mi caso estoy toda la semana en mi despacho. En tres años que llevamos de gestión, he presentado más de 300 proyectos, de los cuales 150 son proyectos de ley.

Lo que pasa es que, en un sistema bicameral, cuando una de las cámaras se paraliza, se paraliza la función legislativa porque no pueden salir leyes. Por ahí eso es lo que se transmite. Pero en la Cámara hemos tenido funcionamiento. Por ahí podemos sesionar más, es verdad, pero se sesiona y aprobamos iniciativas.

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