El pasado 23 de febrero, El Cactus publicó una serie de allanamientos en González Catán que terminó por desbaratar la banda de un narco paraguayo conocido como Ajuka (te maté en guaraní). Ahora se conocieron más detalles de la organización delictiva.
Según revelaron los investigadores, el grupo se estableció en 18 puntos de venta en las seis manzanas que forman el Fátima, partido de La Matanza. Los narcos se manejaban con dos turnos de 12 o cuatro de seis horas en calles y viviendas tomadas a los tiros y que funcionaban como búnkeres. Comercializaban los siete días de la semana, con una ganancia de entre 60 mil y 100 mil pesos diarios. Es decir, un promedio de dos millones mensuales.
Creen que “Ajuka” se desempeñaba como un administrador del territorio y que detrás de su figura se encuentra el verdadero capo narco. Sospechan que el dinero de la comercialización de estupefacientes es enviada a Paraguay y, en ese país, volcada al circuito legal en la compra de campos y ganado.
La organización, conformada por una célula proveniente de la villa 1-11-14, detectó que en el margen del río Matanza y las características del terreno de espesa vegetación donde se levantó el asentamiento, les daría una cobertura natural frente a la policía.
A diferencia del barrio del Bajo Flores, Fátima no tiene edificaciones elevadas, razón por la cual los satélites de “Ajuka” se apostaban en árboles. Montículos de tierra, en lugar de carretillas con cemento y otros recursos, fueron suficientes para detener el paso de los patrulleros. Cuando la policía lograba atravesar los obstáculos, el escape rápido en barcazas o a nado por el río, bastaban.
