
Durante la sesión de rendición de cuentas, Ariel Aguilera destacó que el jefe comunal hable de la “eficiencia del Estado” al igual que el presidente, pero criticó el devenir político: “el luquismo no tiene rumbo”.
Crítica o elogio según el lente con que se lo mire. El concejal Ariel Aguilera (monobloque La Libertad Avanza Morón) habitualmente se muestra en las redes sociales y en cada intervención en el HCD como un hábil declarante, filoso y provocador. En definitiva, todo resultante del debate político de estos tiempos.
En la tarde del jueves, durante la sesión donde la oposición rechazó la rendición de cuentas del Ejecutivo Municipal correspondiente al 2024, Aguilera se despachó con un mensaje en clave política. “Ahora, Lucas Ghi habla de eficiencia, está alineado con Milei y con lo que fue la tibieza de Macri (sic)” y agregó: “es como que el muchacho no tiene muy claro hacia dónde va. ¿Y eso sabe por qué le pasa?, porque es una creación de un partido político y de un padrino político, como fue Martín Sabbatella.
En ese marco, Aguilera señaló en el marco de la interna que atraviesa el oficialismo en Morón que el jefe comunal “ahora se está abriendo solo, pero el luquismo parece que no tiene ni idea, no tiene orientación, no tiene horizonte, no tiene rumbo. ¿A dónde va el luquismo? ¿A la eficiencia del Estado? ¿O a los derechos? Digamos, donde hay una necesidad, nace un derecho. ¿A dónde va el luquismo?”.
Tras este cocktail retórico y de conceptos, quien respondió directamente al concejal Aguilera fue el jefe de bloque de Unión por la Patria, Diego Spina. Con una fuerte intervención le recordó cómo terminó conformando un monobloque alejado de la conducción partidaria de LLA: “Algunos se olvidan que asumieron esta banca y al otro día traicionaron a su jefe y traicionaron a su partido político y armaron un bloque propio, y a los pocos días, también, volvieron a cambiar de jefe, ya no era más su jefe la vicepresidenta de la Nación y armaron otro bloque propio”.
“Eso no habla mal del concejal, como tampoco habla mal de Lucas Ghi, que puede tener la decisión de elegir el jefe que se le cante las pelotas, como nosotros tenemos de jefe a Martín Sabbatella, y Lucas tiene todo el derecho de elegir al jefe que quiera. Eso no convierte en mala persona, ni al licenciado Lucas Ghi, ni al concejal Aguilera, que tardó 24 horas en cambiar de jefe y en cambiar de bloque”, finalizó Spina.
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