
El ministro de seguridad bonaerense, Javier Alonso, destacó que el líder narco sindicado como responsable del triple femicidio en Florencio Varela será extraditado a la Argentina en los próximos días. Además, explicó cómo funcionaba la organización delictiva.
En declaraciones radiales, Alonso brindó precisiones sobre el operativo que permitió la detención en Perú de Matías Osorio y de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”. “Nosotros estábamos siguiendo a estas dos personas desde el jueves. Dimos con una pista muy firme que nos llevó a una casa donde él había estado hasta tres horas antes. Allí obtuvimos mucha información e hicimos toda una presencia e inteligencia porque había chances de que volviera”, explicó.
El funcionario relató que intervenir los teléfonos celulares de los sospechosos fueron claves para reconstruir sus movimientos. “Nos fueron reportando por el norte argentino hasta que, en lo que estimamos fue el pasaje por Bolivia, desaparecieron y volvieron a remitir cuando entraron a Perú”, señaló. Esa información permitió compartir datos con la Policía Nacional del Perú, que localizó a los prófugos en la Plaza Trujillo de Lima. “A las 10.12 de la mañana se detuvo a Osorio, que estaba chateando con Pequeño J, y finalmente a la noche lo detuvimos a él”, detalló.
Respecto de la organización, Alonso afirmó: “Eso demuestra la estructura que tenían ellos para moverse. Hubo tres personas que escaparon evadiendo los controles y por suerte pudimos dar con ellos y detenerlos. Tenemos nueve detenidos en total, y estamos detrás de dos hombres más que creemos que son argentinos”.
El ministro también se refirió al proceso judicial que se abre tras las capturas. “En el caso de Osorio, ya nos notificaron desde Perú que se había firmado la expulsión. En cambio, con Pequeño J hay que hacer una extradición. Habitualmente puede tardar una semana o diez días, pero al tratarse de delitos de sangre debería resolverse en ese plazo”, aseguró.
Alonso vinculó a los detenidos con la trama narco detrás de los crímenes investigados. “Tenemos la certeza de que el teléfono de Osorio lo ubica en el lugar del crimen. Y sobre Pequeño J, todos saben que hubo un video donde daba indicaciones de lo que había que hacer. Creemos que el móvil fue construir un liderazgo temerario y mostrarle a sus superiores que quienes robaban droga o dinero pagaban las consecuencias”, advirtió.
Hasta el momento, la investigación contabiliza nueve detenidos y están detrás de otras dos personas más vinculadas a la organización, que operaba con una estructura típica de banda narco: utilizaban casas de resguardo para moverse sin ser detectados, teléfonos descartables para comunicarse y una red de colaboradores locales que les brindaban apoyo logístico.
El método combina la violencia extrema (empleada como forma de disciplinamiento y de construcción de poder) con la instalación de puntos de venta en barrios del conurbano, estrategia que les permitía financiar la logística internacional a través de la comercialización minorista de la droga.

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