
Un informe del CEPA, elaborado con datos oficiales del Banco Central, advierte que la mora alcanzó su nivel más alto en dos décadas. El deterioro se concentra en los hogares, impulsado por la caída del poder adquisitivo y el fuerte crecimiento del endeudamiento.
La morosidad en el sistema financiero argentino alcanzó en mayo su nivel más alto de los últimos veinte años. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de datos oficiales del Banco Central, el índice de créditos en situación irregular llegó al 7,6%, tras 19 meses consecutivos de crecimiento.
El mayor deterioro se registra entre las familias. La mora en los bancos pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de este año, impulsada principalmente por el incumplimiento en préstamos personales (14,9%) y tarjetas de crédito (12,5%), que concentran casi tres cuartas partes del total de la deuda irregular.
La situación es todavía más crítica en las fintech y billeteras virtuales. Allí, el nivel de morosidad trepó del 7,3% al 29,6% en el mismo período, superando incluso los máximos registrados durante la pandemia de Covid-19. En total, de los 20,9 millones de personas que integran la Central de Deudores del Banco Central, 5,8 millones ya presentan algún nivel de mora.
El informe también revela que el endeudamiento golpea especialmente a los jóvenes. Casi cuatro de cada diez personas de entre 18 y 34 años registran deudas impagas, mientras que entre los menores de 24 años la tasa de morosidad alcanza el 40,9%. En cuanto al perfil de los deudores, los varones tienden a concentrar sus deudas en bancos, mientras que las mujeres recurren con mayor frecuencia a las billeteras virtuales.
A nivel regional, La Rioja (22,8%), San Luis (20,1%) y Catamarca (20%) presentan los índices de incumplimiento más elevados, mientras que La Pampa (9,1%) y la Ciudad de Buenos Aires (10,1%) registran los niveles más bajos. En el sector productivo también se observa un deterioro, aunque menor: la construcción lidera la morosidad empresaria con un 7%, seguida por hoteles y gastronomía (6,9%) y actividades administrativas (5,5%).
El CEPA cuestionó la interpretación del Gobierno nacional, que atribuye el aumento de la morosidad a problemas de educación financiera o consumos irresponsables. Por el contrario, sostiene que el fenómeno responde a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, que desde el inicio de la gestión de Javier Milei acumulan caídas de entre el 8,7% y el 18,7%, según el sector. El estudio concluye que el endeudamiento refleja una insuficiencia estructural de ingresos, agravada por tasas de interés elevadas y un fuerte crecimiento del crédito otorgado por billeteras virtuales. Además, advierte que el nuevo ciclo crediticio anticipado por el Banco Central dejaría fuera del sistema formal a quienes hoy refinancian sus deudas, dificultando aún más la recuperación económica.

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