
Un informe elaborado por investigadores del CBC advierte que el 48,9% de las personas de entre 18 y 29 años atraviesa condiciones de vulnerabilidad social. El trabajo pone el foco en tres ejes: el abandono educativo, el crecimiento del fenómeno del “triple Ni” y el deterioro de la salud mental.
Un estudio realizado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años se encuentra en situación de vulnerabilidad social. La investigación sostiene que esta realidad no responde al azar, sino a trayectorias marcadas por la falta de oportunidades educativas, laborales y sociales. “No tiene nada que ver con una cuestión de naturaleza o de una tendencia azarosa, sino con las condiciones y los recorridos previos a los que estos jóvenes tuvieron oportunidades de acceder”, afirmó Felipe Vega Terra, director del CBC.
Uno de los principales datos del informe muestra que el 60% de los jóvenes vulnerables tiene como máximo nivel educativo el secundario incompleto. Según los investigadores, esta situación condiciona las posibilidades de acceder a un empleo formal y de calidad, generando un círculo de exclusión que se profundiza con el paso de los años. “El nivel educativo es uno de los predictores más importantes para entender la inserción laboral y la calidad del empleo. A mayor nivel educativo, muchas menos probabilidades de ser un joven vulnerable”, sostuvo Vega Terra.
El trabajo también alerta sobre el crecimiento del denominado “triple Ni”: jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo. Este grupo representa el 7% del total de los jóvenes vulnerables y equivale a un tercio del universo tradicionalmente conocido como “NiNi”. Para el especialista, se trata de una situación que requiere atención inmediata. “Nos tiene que poner una luz de alarma para problematizar a un sector que tiene plena vida de actividad económica y muchos años por delante”, advirtió.
Otro de los aspectos que preocupa es la salud mental. El informe señala que el 78% de estos jóvenes depende exclusivamente del sistema público de salud. Además, el 70% manifestó sufrir habitualmente ansiedad o nerviosismo, el 50% dijo experimentar desgano o depresión y un 30% reconoció tener dificultades para controlar el consumo de cigarrillos, alcohol o drogas. “A menor calidad del trabajo, peor cobertura de salud”, resumió Vega Terra al analizar el vínculo entre precarización laboral y acceso al sistema sanitario.
Pese a este escenario, la investigación destaca que más del 80% de los jóvenes consultados considera que volver a estudiar es la principal herramienta para mejorar sus oportunidades laborales y su calidad de vida en los próximos años. “Los jóvenes tienen claro que lo que necesitan es poder volver a estudiar para insertarse mejor laboralmente, pero hay que construir oportunidades para que puedan hacerlo”, afirmó el director del CBC.
Finalmente, el estudio advierte que revertir este cuadro requiere mayor inversión en educación y políticas públicas orientadas a la inclusión laboral y al acompañamiento de la salud mental. “Cómo responder a estas situaciones demanda el financiamiento adecuado y la creatividad en el diseño de mejores políticas públicas”, concluyó Vega Terra.

Medio de comunicación autogestivo con noticias locales y de la región.
