
El periodista Enzo Resino presentó su libro en Cambio de Frente (Radio Pública del Oeste – FM 89.3), que recopila testimonios de trabajadoras vecinales de Ituzaingó que participaron del Plan Vida durante la década del 90’. El origen del proyecto, las historias que más lo marcaron, cómo consiguió el prólogo de Chiche Duhalde y la vigencia de aquella organización comunitaria.
“Yo, Manzanera”, editado por Grupo Editorial Sur, reúne las voces de trece mujeres que fueron protagonistas de una de las experiencias de organización territorial más importantes de la provincia de Buenos Aires. A través de sus recuerdos, el libro reconstruye no solamente el funcionamiento del Plan Vida en el Partido de Ituzaingó, sino también la vida de aquellas mujeres, su llegada a los barrios y los vínculos comunitarios que construyeron.
El Plan Vida, se puso en marcha el 5 de septiembre de 1994 durante la gobernación bonaerense de Eduardo Duhalde, con Hilda “Chiche” Duhalde (quien escribió el prólogo del libro) como una de sus principales impulsoras. La iniciativa surgió para enfrentar la desnutrición infantil y acompañar a madres y embarazadas en los barrios más vulnerables. Hacia 2001, esa organización reunía a más de 30 mil mujeres y tenía presencia en alrededor de 2.100 barrios bonaerenses.
– ¿Cómo fue el disparador, cómo fue esa idea principal que terminó en la creación de este libro?
– La idea aparece porque trabajando en la municipalidad, en el área de Desarrollo Humano, estuvimos mucho en contacto con las manzaneras. Las escuchaba, sabía más o menos de oído su tarea eran porque nací en el 96, tenía la manzanera de mi cuadra, mi mamá iba a retirar los sachets de leche de La Martona. Entonces era algo que lo tenía presente, pero con el tiempo uno tiende a olvidarse algunas cosas. Volver a estar en contacto con aquellas mujeres me despertó el interés de decir: “Che, manzaneras hay en Ituzaingó, bien, pero ¿dónde más hubo? ¿En qué otros distritos? ¿Fue solo en Buenos Aires?”. Y ahí empecé a investigar más e investigar más.
Resino explicó que esa investigación terminó de convencerlo sobre la necesidad de recuperar una tarea que durante años se realizó de manera voluntaria en los barrios. “El trabajo que hicieron, ad honorem, voluntario, merece también que se lo ponga en valor, porque dedicaron buena parte de su vida al otro”, destacó.
– ¿Cómo fue recopilar estos trece testimonios?
– El libro tiene la palabra de Manzaneras del barrio San Alberto, Udabondo, Barrio Nuevo, Buen Ayre, Vitacal. Salvo una, después todas fueron entrevistas presenciales. Traté de respetar su forma de narrar en los relatos, dejarlo lo más espontáneo posible con el vocabulario incluso de muchas de ellas, donde dan cuenta de peleas con los maridos, cómo era criar tres pibes en una casa y también que vengan todos los pibes del barrio a buscar la leche, cómo era organizarse, que venga el camión que repartía los cajones con los sachets de leche, en invierno a las tres, cuatro de la mañana.
Para el autor, esa forma de construir el libro también permitió alejarse de una reconstrucción tradicional del Plan Vida. “Es un poco también una forma que encontré de explicar una política pública desde el protagonista y no desde una ley escrita o un proyecto redactado en un escritorio”, señaló.
-¿Hay alguna historia que te haya atrapado especialmente?
– Hay uno, en realidad son dos, pero hay uno que a mí me toca bastante que es el de Marta, que falleció hace poquito, y ella es de Vitacal. Entablé una relación muy linda en esto de ir a la casa y entrevistarla y demás, y después nos mandábamos mensajes: “Contame cuándo sale el libro”.
Resino remarcó que la obra va más allá del período en el que sus protagonistas fueron manzaneras. “El libro no cuenta sólo cómo fueron manzaneras, sino cuenta cómo fueron llegando al barrio, cómo llegaron a Ituzaingó”, explicó. De esta manera aparecen también los recuerdos de un distrito con calles de tierra, dificultades de transporte y vecinos que comenzaban a organizarse alrededor de escuelas, jardines, iglesias y otras instituciones.
– ¿Cómo hiciste para llegar a Chiche Duhalde y que participara del libro?
– Tenía muchas ganas de que ella participara, aunque fuera con una entrevista o unas palabras, porque tuvo mucho que ver para la implementación. Fue la presidenta honoraria del Consejo Provincial de la Mujer durante aquel tiempo. Eduardo Duhalde consigue en ese tiempo el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano, que permitió implementar muchas políticas sociales hacia los barrios, sobre todo los barrios populares.
Entonces por un colega conseguí su número, le mandé un mensaje contándole la idea y me respondió enseguida. Cuando el libro estuvo más avanzado fui a verla a su casa en Banfield, nos reunimos dos veces y, ya casi terminada la edición, me dijo: “Acá te escribí esto para que lo pongas en el libro”. Y terminó siendo el prólogo.
– ¿Esta experiencia de las manzaneras podría funcionar de alguna manera frente a la crisis social actual?
– Yo creo, y lo he charlado con compañeros incluso, donde hablábamos de las manzaneras y del rol que cumplieron en esa época, donde la privatización de empresas públicas, el cierre de fábricas, la desnutrición infantil y muchos otros factores empezaban a calar profundo en los barrios populares y en las familias. Y hoy está pasando algo parecido, creo que es con una crudeza todavía superior.
Hoy en día existen las nuevas manzaneras que son las mujeres que llevan adelante ollas en los barrios, las mujeres que llevan adelante un merendero, las mujeres que trabajan en las cooperadoras de los colegios, mujeres que están al frente de diferentes espacios en la comunidad y que fueron especialmente atacados por el gobierno de Milei.
Cómo conseguir “Yo, Manzanera”
El libro, editado por Grupo Editorial Sur, tiene un valor de $32.000 y puede conseguirse contactando directamente a Enzo Resino a través de Instagram o en la tienda on line del Grupo Editorial Sur (www.grupoeditorialsur.com)

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