
En el marco del 10 de septiembre, la licenciada en Psicología Daniela Gasperini habló en Cambio de Frente, por la Radio Pública del Oeste (FM 89.3), sobre el crecimiento de la problemática entre los jóvenes y las señales de alerta y la importancia de hablar sin tabúes. “Tenemos que dejar de mirar el celular y mirar más a las personas”, remarcó.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca promover la información, la prevención y el acompañamiento frente a una problemática que atraviesa distintas edades y sectores sociales. En ese marco, la licenciada en Psicología Daniela Gasperini analizó la situación durante una entrevista en Cambio de Frente, por Radio Pública del Oeste (FM 89.3), y planteó la necesidad de pensar el fenómeno desde una perspectiva que exceda estrictamente a la salud mental.
“Hoy el suicidio es una problemática que tenemos que atender de manera sociosanitaria, no es solamente un problema de salud mental. El abordaje tiene que ser sociosanitario, porque los números hablan y atrás de esos números hay personas que terminaron con su vida”, sostuvo.
La especialista puso particularmente el foco en los jóvenes y en el crecimiento registrado durante los últimos años. “El aumento en los últimos 10 años del suicidio juvenil, en el último año el crecimiento en la tasa de suicidios, que justamente tiene como principal causa de muerte juvenil, a los más jóvenes de entre 15 y 34 años, nos dice mucho sobre la crisis que tenemos hoy en problemáticas de salud mental”, señaló.
Sin embargo, Gasperini remarcó un aspecto central: “El suicidio se puede prevenir y para eso tenemos que estar informados, tratar de hablar del tema. Hay un mito muy grande que es que hablar del tema aumenta el riesgo de suicidio y eso es un gran mito”.
“Al contrario, hablar del tema da información, concientiza, hace que pensemos la problemática más comunitariamente y además le da la posibilidad a alguien de poder decir algo, de sacarlo del tabú. Y eso es muy importante para quien sufre”, explicó. En ese sentido, señaló que no todas las personas que atraviesan una ideación suicida llegan a concretarla y que pueden existir sentimientos contradictorios que permitan intervenir, acompañar y buscar ayuda.
Una problemática atravesada por múltiples factores
La psicóloga también advirtió que asociar el suicidio exclusivamente con la depresión puede dificultar una comprensión más amplia. “Cuando pensamos el suicidio pensamos mucho en la depresión, en problemas psicopatológicos y obviamente es un factor de riesgo, pero la realidad es que no es el único”, explicó.
Entre los factores que pueden incidir mencionó las consecuencias que dejó la pandemia sobre la salud mental, el consumo problemático de plataformas digitales, la exposición prolongada a las pantallas, situaciones de ansiedad, bullying, cyberbullying, acoso y violencia digital, además de la violencia de género.
Gasperini también incorporó al análisis el endeudamiento y particularmente el impacto que pueden tener las apuestas online entre adolescentes y jóvenes. Según explicó, el acceso a estas plataformas puede derivar en deudas que, en determinadas situaciones de vulnerabilidad y sufrimiento, profundizan la sensación de no encontrar una salida.
“Dejar de mirar el celular y mirar más a las personas”
Consultada sobre las señales a las que deberían prestar atención las familias y los entornos cercanos, Gasperini aclaró que una conducta suicida no necesariamente se manifiesta como una depresión ni está acompañada por un diagnóstico previo.
“La mayoría de las veces hay alguna señal, ya sea verbal o no verbal, y ahí es donde tenemos que observar. Para eso tenemos que dejar de mirar el celular y mirar más a las personas, sobre todo cuando son jóvenes, cuando son chicos”, sostuvo.
Entre esas posibles señales mencionó cambios de comportamiento, insomnio, dificultades para concentrarse, pérdida de interés en actividades que antes resultaban importantes, aislamiento, permanecer encerrado durante períodos prolongados o expresar que no se siente bien.
Frente a esas situaciones, destacó la importancia de “empezar a habilitar la palabra” y acompañar sin minimizar el sufrimiento. “Lo que tenemos que hacer es poder alojar a esa persona, escucharla, preguntarle, darle voz, no minimizar lo que le pasa, incluso bancarse el silencio, decirle la verdad: no soy psicóloga, no sé bien qué hacer, pero te acompaño, estoy acá para vos”, expresó.
El objetivo, explicó, es ganar tiempo durante una situación de crisis para poder recurrir a profesionales y servicios de emergencia. También destacó la importancia de los primeros auxilios psicológicos cuando una persona no logra expresar con palabras lo que está atravesando.
Prevención, asistencia y presupuesto
Sobre las políticas necesarias para abordar la problemática, Gasperini sostuvo que prevención y asistencia deben desarrollarse de manera conjunta. “Hay dos cuestiones que ayudan a una persona en sus sufrimientos emocionales, mentales, psicológicos: la prevención y la asistencia, las dos van de la mano, no existe una sin la otra”, afirmó.
La especialista valoró la legislación nacional vigente en materia de salud mental, aunque consideró necesario discutir las respuestas concretas frente a las problemáticas actuales. “La ley de salud mental nacional que tenemos es excelente, está perfecta, está completa. Lo que nos falta es discutir cómo vamos a abordar las problemáticas de la época”, señaló.
Y concluyó: “Poder abordar las problemáticas que tenemos implica presupuesto y voluntad política, creo que eso es lo que necesitamos más que un cambio de letra”.
Dónde pedir ayuda
Ante una situación de crisis o riesgo, la Línea 135 brinda atención para situaciones vinculadas con el suicidio en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires durante las 24 horas. También se encuentra disponible la línea nacional de orientación y apoyo en urgencias de salud mental del Hospital Bonaparte: 0800-999-0091.
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