24 enero, 2022

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La verdadera cara de la oposición

La verdadera cara de la oposición

Por Hugo Elías |

La violencia política  cotidiana ha asomado con fuerza en estos últimos tiempos. Las manifestaciones antivacunas, dieron paso a al antisemitismo, a la destrucción de los símbolos orgullo de nuestras luchas contemporáneas vandalizando pañuelos de las Madres. Mientras, juraban diputados que reivindican la dictadura asesina y el terrorismo de Estado.

 

Hay que agregar, no secundariamente, la derechización violenta de expresiones políticas que anulan las creencias democráticas en una nebulosa neoliberal nazi hija de los terroristas uniformados dictadores en la América Latina. Esos planteos arrastran sin mucho esfuerzo a la oposición  política que mostró su peor cara golpista al rechazar el presupuesto presentado por el gobierno.

No vamos a descubrir ahora que grandes sectores de la oposición de Juntos por el Cambio nacieron al calor de las políticas de la dictadura militar.

También hay que sumar, principalmente, el papel rector de la usina política derechista de los medios hegemónicos de difusión y sus dueños empresarios y financistas de todo pelo y lugar de residencia, nacional, extranjero, o guarida fiscal donde sea.

Toda esta entente se protege de su ilegalidad frecuente con el poder judicial corrupto encabezado por la mínima corte de injusticia.

El camino de hegemonía política a través de los mecanismos democráticos para este bloque de poder no está asegurado, lo comprobaron en 2019 y hace un mes ganaron las de medio término y festejó el Frente de Todos la recuperación impresionante de votos. Hoy desnudan en el Congreso su misión política: lograr el fracaso del gobierno aún a costa de la pobreza y miseria de las mayorías populares. Pero aún no somos Babylon Berlín, José Pablo.

Este viernes pasado se nos fue José Pablo Feinmann. En la tristeza que me provoca la ida de este brillante intelectual revolucionario sólo puedo ofrecerle el recuerdo de las clases de filosofía en el gran auditorio del barrio de Almagro, mis lecturas de sus libros y la última coincidencia: la mirada de la serie alemana Babylon Berlín.

En su artículo del 7 de diciembre último Feinmann alerta sobre los peligros de la degradación violenta y derechista, como en la Alemania de 1930, de la democracia que termina en el nazismo destruyendo toda convivencia con los infames campos de concentración.

Alerta precisa, a tomar en cuenta de lo que son capaces.

Pero con una gran salvedad. El peronismo en sus múltiples variantes, los partidos del Frente de Todos, las organizaciones sociales, los sindicatos y sus centrales, el movimiento de los DDHH, el potente feminismo que llegó para profundizar las diversidades, los jóvenes de los barrios que en la pandemia bancaron merenderos y vacunatorios no son semejantes ni por asomo a la socialdemocracia de la república de Weimar que se entregó al nazismo.

No merezco homenajear a J.P. Feinman, este es un recuerdo de un militante que lo leía desde años. Ah, una digresión rara, el viernes cuando nos dejó José Pablo dejó de aparecer Babylon Berlín en mi señal de cable…

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