13 agosto, 2022

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Dejar de naturalizar lo malo

Dejar de naturalizar lo malo
Photo Credit To © AFP 2022 / Eitan Abramovich

Por Hugo Elías | 

(Foto: AFP 2022 / Eitan Abramovich) 

Releyendo algunos tramos de la entrevista del Papa Francisco a la Agencia Télam, tengo que agradecerle la mano que me acercó ante la desconfianza en mi capacidad de análisis. Francisco establece la primacía de la solidaridad sobre la captación enfermiza de poder que divide a nuestro mundo.

Se trata de la naturalización del mal aprovechamiento del poder en todos los ámbitos. Me referiré especialmente al económico que es el que hoy preocupa a la gran mayoría de los argentinos.

Es “natural” que el empresario aumente sus precios “por las dudas” que se proteja ante la “inseguridad” del porvenir económico. Tales razonamientos son aceptados no sólo por los que los aprovechan en su beneficio sino también, en gran medida, por las víctimas que pagan los aumentos sean del producto que sean, alimentos, alquileres, o depreciación en los sueldos o beneficios laborales.

Se trata de la rotura desembozada de la solidaridad social de nuestras relaciones forjadas en la historia popular.

Cuando un trabajador de 40 años aporta mensualmente para la jubilación lo hace para el compañero de mas de 65 años que cobra su jubilación y no para la propia que será percibida 25 años después. Es una construcción solidaria aceptada y reivindicada y que se defiende cada vez que se intenta desvirtuar para favorecer beneficios patronales.

Lo mismo pasa cuando un empleado resuelve que le descuenten de su mensualidad un aporte para su sindicato y su obra social.

El trabajador más joven, y más saludable, por lo tanto, aporta para que sus compañeros tengan atención sanitaria cuando la necesiten.

Pero estos mismos trabajadores muchas veces aceptan los aumentos “por las dudas” de los grandes empresarios y sólo reaccionan cuando su sueldo se escurre en 15 o 20 días y su familia no llega a los gastos del mes.

La tenaza afincada en los grandes medios de comunicación, en los partidos de la derecha patronal, el desembozado ataque empresarial a los bolsillos de los trabajadores, todo ello permitido por la lenta, ineficaz y muchas veces cobarde defensa del Estado y de algunos representantes sindicales han devenido en la naturalización del individualismo, del comerciante que aumenta porque aumenta el dólar.

Así se construyen dos paradigmas sociales, una sociedad individualista y cada vez mas pobre. Todo está ordenado para el crecimiento de los que mas tienen a expensas de los pobres, a veces convencidos de que no puede ser de otra manera.

Es la ineluctable realidad que el capitalismo promete y que es imposible modificar. Es natural que algunos coleccionen millones de dólares mientras millones tengan las tripas ruidosas por el hambre del mal comer.

40% de pobres en la Argentina es una afrenta que no se puede naturalizar, no se puede soportar, es una crisis abrumadora, hay que confrontarla con la solidaridad que nos identifica en nuestros sindicatos, en nuestros movimientos sociales, en nuestros barrios, en nuestros estudiantes.

Confrontar con los naturalizadores del individualismo, “de la crisis no se sale solo, se sale arriesgando y tomando la mano del otro” dice Francisco. Comparto y agrego, lo podemos hacer y sabemos quiénes se opondrán, pero la solidaridad popular está en marcha, es cuestión de mostrarla, gritarla, ejercerla y lucharla.

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