13 agosto, 2022

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Memoria de lucha

Memoria de lucha

Por Hugo Elías |

La memoria es un terreno en disputa, tan principal que el “olvido” y la deformación histórica o el recuerdo popular, a veces doloroso, nutre las líneas principales de la política. 

Desde esa definición intentaremos expresar, humildemente, una política a seguir en la difícil situación actual.

Qué nos indica la memoria popular como elemento fundamental de defensa de nuestros intereses. Sin duda es la lucha organizada de los trabajadores y de sectores juveniles. Lucha ensanchada hoy por las organizaciones feministas, de la trasversalidad y por supuesto de la reserva moral de los organismos de defensa de los Derechos Humanos encabezados por las Madres y las Abuelas.

La crisis económica desde el 2001 fue sumando a los sectores expulsados hacia la informalidad, la desocupación, la miseria. La recuperación de los fondos jubilatorios y la posibilidad de acceder al beneficio con aportes posteriores fue una medida revolucionaria de incorporación a millones de olvidados y olvidadas.

Hoy son millones los que se suman a la historia de luchas populares desde lugares antes desconocidos ni tomados en cuenta desde los trabajadores informales o en negro, las amas de casa, los jubilados de la mínima, los desocupados de la changa y el cartoneo. Son los hoy llamados “movimientos sociales”.

Hay un hilo conductor político que expresa la lucha de los trabajadores y el pueblo contra la oligarquía explotadora desde 1945 que es el Peronismo y que se enriqueció con importantes aportes de las luchas populares hasta hoy. Es lo que hoy se expresa en la enorme diversidad de expresiones populares, resumidas mas arriba, el pueblo que defiende sus intereses, que recupera su memoria en cada conflicto, que se rebela ante la injusticia de cualquier tipo.

Lo económico expresa desde los trabajadores mejor pagos como los petroleros o los profesionales tecnológicos de las grandes empresas hasta los que sólo reciben la magra ayuda estatal pasando por estatales, privados, docentes, de la salud, metalúrgicos, mecánicos y tantos otros con sueldos siempre cortos.

Todas estas luchas y conquistas han sido y son, atravesadas por la constante interrupción de los procesos populares que alcanzaron su máximo ejemplo en la dictadura cívico militar de 1976 a 1983. Pero la vuelta atrás de las conquistas no fue sólo a través de dictaduras, también las hubo de la mano del menemismo, de la Alianza encabezada por De la Rúa, hasta llegar al gobierno de Macri con radicales y lilitos.

La idea es cómo amalgamar tantas necesidades diversas, eso no es un problema que la economía resuelva, ni aún la lucha reivindicativa, lo que resuelve esta crisis económica que nos sumerge en la miseria dentro de un país riquísimo es un proyecto político.

Es la política la que ordena las prioridades, los objetivos y quienes serán objetivamente los primeros y quienes los últimos.
Si el partido lo jugamos en la cancha de ellos, con medidas económicas para “tranquilizar” al mercado, aceptando sin chistar los condicionamientos que el “mercado” impone, si proponemos la desmovilización, la no organización popular disruptiva, antioligárquica, no confrontativa, el camino será un lento calvario hacia una derrota nunca vista.

Si estuvimos al borde de un golpe de mercado, acaso lo vamos a olvidar creyendo que los dueños de la deuda de aquí y de allá (FMI) nos van a dar el respiro para reponernos. La idea es ampliar sus ganancias al calor del desastre humanitario que vivimos ¿o no queremos ver el 40% de pobreza? ¿Lo resolveremos con más plazo de pago, con créditos externos, facilitando la extracción agraria inflacionaria sin cuestionar la justicia del planteo explotador de las mayorías que impuso el macrismo y el capitalismo hegemónico del FMI?

Por supuesto que nuestras fuerzas están debilitadas, por supuesto que la política de nuestro gobierno no fue la mejor, lo hemos repetido, nunca se identificó al enemigo como tal, se lo aduló y se le perdonó el contrabando, la evasión, y cuanta trapisonda financiera se les ocurrió. No pensaron ni en la pandemia ni en la pobreza popular nunca, sólo en sus extraordinarias ganancias, eso los define como enemigos, esa es la vara. Confrontar es la política.

Con las herramientas del Estado contra el contrabando, la evasión, con la estatización de una vez por todas la llamada hidrovia y la construcción del Canal Magdalena, la investigación de las cuentas negras de las grandes empresas y sus mecanismos evasores.

Con un acuerdo de precios antinflacionario que declare delito su violación a los grandes formadores de precios. Con el aumento por decreto de un piso salarial universal a cuenta de paritarias y el salario básico universal para los argentinos de 18 a 65 años expulsados del sistema.

Es inminente expresar a la sociedad en su conjunto la calamidad que está viviendo la mayoría de los argentinos. Nos engañamos si miramos la gente vacacionar y no las familias que van al comedor y a buscar los bolsones a la escuela. Hay un porcentaje mínimo que llena los restaurantes los fines de semana mientras las ventas de alimentos caen mes a mes.
Hay que gritar que estamos en la miseria.

Con la prosecución de la construcción de viviendas en todo el país, con el mejoramiento nunca visto en el sistema de salud, con la puesta en supremo valor la educación, la producción y el empleo, este gobierno ha marcado diferencia con el neoliberalismo antidemocrático macrista.

Eso no se perdona, no se perdona ser uno de los mejores países del mundo en resolver el COVID, tampoco se perdona la tradicional no alineación en política exterior, ni los avances tecnológicos en centrales nucleares ni satélites propios.
El poder no perdona que levantemos cabeza y por eso el FMI, las corridas bancarias, la intromisión en las centrales atómicas energéticas, la no liquidación de las exportaciones a pérdida, son militantes de fierro los muchachos del campo y las exportadoras.

Acorralar al gobierno, buscar la explosión inflacionaria, castigar los aumentos salariales con la defensa del contrabando, la evasión, y las contrataciones laborales en negro.
El Frente de Todos ha reaccionado con el cambio de ministro de economía. Massa es del mismo gobierno de Alberto y de Cristina, no viene de una nave espacial. Es del mismo proceso que nos trajo hasta acá.

La memoria popular tiene que despertarse, sus mejores momentos están por venir, los formadores de precios serán identificados por el pueblo movilizado. Cualquier plan económico, por tímido que sea, si avanza sobre los grandes capitales de aquí y de allá, sólo será posible con el pueblo en la calle.

Tenemos memoria y nadie puede hacerse el distraído.

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