
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que el pacto está diseñado con beneficios concentrados en Washington mientras nuestro país asume obligaciones profundas y permanentes. El documento habla de un esquema sin reciprocidad, con riesgo económico, institucional y geopolítico.
El documento difundido por el organismo en las últimas horas señala que el entendimiento bilateral difundido desde la Casa Blanca presenta asimetrías significativas, ya que establece exigencias y obligaciones para Argentina sin detallar contrapartidas equivalentes por parte del gobierno estadounidense. En ese marco sostiene que, pese a presentarse como un esquema de “reciprocidad”, el contenido publicado muestra un escenario desequilibrado.
Entre los puntos principales observados por CEPA se destaca que Argentina asume compromisos en materia de acceso a mercados, barreras arancelarias, propiedad intelectual, normas técnicas, certificaciones sanitarias y apertura de sectores industriales y agropecuarios. El informe señala que Estados Unidos, en cambio, solo plantea de manera vaga e hipotética la eventual reducción de aranceles sobre productos no disponibles en su territorio, lo que limitaría el beneficio real para la producción nacional.
El centro dirigido por el economista Hernán Letcher también advierte que el marco del acuerdo se elaboró sin estudios sectoriales previos ni consulta pública, a diferencia de los procedimientos habituales en tratados internacionales. Según el análisis, sectores como automotriz, farmacéutico, tecnología médica y maquinaria quedarían especialmente expuestos ante una apertura acelerada a productos estadounidenses con estándares y normas definidas unilateralmente.
Otro punto crítico señalado es la posible afectación de la capacidad regulatoria nacional, ya que Argentina aceptaría la validez automática de normas sanitarias, técnicas y certificaciones emitidas en Estados Unidos. Para CEPA, esto implica una cesión de competencias de organismos como SENASA, ANMAT o IRAM, además de generar tensiones con marcos normativos regionales como el del Mercosur.
El documento también examina el impacto geopolítico del acuerdo, al establecer alineamientos explícitos con la política comercial estadounidense frente a terceros países considerados de “prácticas no mercantiles”, una categoría que Washington aplica especialmente a China. De confirmarse, este punto podría afectar tanto la estrategia exportadora argentina como su participación en cadenas globales de valor.
En materia productiva, CEPA advierte un posible deterioro de la balanza comercial, ya que, según datos oficiales citados, más del 80% de los bienes estadounidenses que ingresarían con preferencias corresponden a ramas donde Argentina registra déficit estructural. La única excepción potencial sería el incremento de la cuota de carne bovina, aunque el informe sostiene que no hay garantías de estabilidad ni ratificación legislativa en Estados Unidos.
Finalmente, el informe cuestiona el nivel de transparencia del proceso y reclama que el texto completo sea presentado al Congreso, conforme lo exige la Constitución para los acuerdos internacionales que modifiquen derechos, regulaciones o esquemas aduaneros. Para CEPA, la legitimidad institucional y el debate público son condiciones indispensables antes de avanzar hacia una firma definitiva.

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