
Trabajan hasta cien horas semanales y en el mejor de los casos cobran apenas por encima del millón de pesos. Los residentes del Hospital Posadas exigen al Ministerio de Salud de la Nación un salario acorde a su labor, pero la respuesta oficial es un símbolo de este tiempo: “No hay plata”.
Elian Chali, residente de cuarto año de Clínica Médica en el Hospital Posadas, describió en una entrevista con Cambio de Frente por Radio Pública del Oeste el deterioro que atraviesan quienes sostienen gran parte del funcionamiento cotidiano del sistema público de salud. “Nosotros en primer lugar somos profesionales de la salud. Cursamos el grado en la universidad, en mi caso en la Universidad Nacional de Córdoba, ocho o nueve años estudié la carrera de medicina con la práctica incluida”, explicó.
El médico contó cómo fue su llegada al hospital ubicado en El Palomar y el impacto que le generó ingresar a una de las instituciones más importantes del país. “Lo tenía de referencia porque es un hospital nacional, es el hospital público más grande de la Argentina. En mi especialidad es importante formarse en un lugar donde hay mucho caudal de pacientes y diferentes patologías”, señaló.
Chali transita actualmente su cuarto año de residencia y explicó que está a pocos meses de finalizar el proceso de formación. Sin embargo, aseguró que las condiciones laborales empeoraron fuertemente desde que comenzó. “La diferencia sustancial es que cuando yo inicio la residencia, el sueldo de residente me alcanzaba para vivir. Hoy un residente de primer año, lamentablemente con el sueldo que tiene, no puede sostenerse solo sin el apoyo de sus padres o teniendo que trabajar afuera, cosa que es extremadamente difícil porque estás casi 100 horas adentro del hospital”, relató.
Las jornadas laborales, explicó, suelen comenzar a las 7:30 de la mañana y extenderse hasta las 8 o 9 de la noche. En ese contexto, sostuvo que los residentes son hoy una pieza central del funcionamiento hospitalario: “En nuestro hospital somos 500 residentes y efectivamente hay momentos de la jornada, sobre todo a partir de las 2 o 3 de la tarde, que el hospital prácticamente se sostiene con nuestro trabajo”.
El profesional también cuestionó el brutal recorte impulsado por la administración Milei. “Así como por un lado nos tratan como trabajadores cuando necesitan que se sostenga el hospital, por el otro lado nos pasan a becarios y nos degradan. Nosotros éramos trabajadores en blanco, dentro del convenio de empleados estatales profesionales, y nos degradaron a becarios”, denunció.
Otro de los puntos que marcó como alarmantes tiene que ver con la reducción de vacantes para nuevos ingresantes. “Este año se nos va a quitar un 40% de los nuevos ingresos. Entre 60 y 70 residentes menos va a tener el hospital. Imagínense lo que implica eso cuando hoy el trabajo ya se sostiene con 500”, advirtió. Según explicó, esta medida impactará directamente en la calidad de atención y en la sobrecarga laboral del personal existente.
Además, Chali vinculó el colapso del sistema público con la crisis económica general. “Hay entre 700 y 800 mil personas que dejaron de tener obra social o prepaga y se volcaron al sistema público, un sistema que ya estaba colapsado”, afirmó.
En relación a los salarios, detalló que “un residente de cuarto año está cobrando 1.100.000 pesos y uno de primer año 890.000”. Y remarcó: “No se puede vivir así, es realmente muy complicado”.
Consultado sobre el vínculo con el Ministerio de Salud, aseguró que las respuestas oficiales son siempre las mismas. “Nos dicen que hay que ajustar, que no hay plata y que los recursos son estos. Son discusiones estériles a esta altura”, sostuvo. Según indicó, la única recomposición salarial llegó mediante un bono mensual “que ni siquiera sabemos si lo vamos a cobrar o no”.

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